Virgen de la Esperanza de Logroño

La imagen de Nuestra Señora la Virgen de la Esperanza es una bellísima talla de comienzos del siglo XIV, profundamente rehecha con posterioridad. Contrariamente a lo que cabría esperar en tal advocación, no aparece nuestra Virgen con el vientre henchido, encinta, expectante para dar a luz al Hijo de Dios hecho carne en sus purísimas entrañas, sino, por el contrario, se nos presenta regia, sentada en su trono, mostrándonos al niño Dios en su regazo.

 

Antiguamente sostenía la Virgen en su mano derecha un ramillete de tres azucenas, que según parece, eran más bien tres flores de lis, en recuerdo de la gesta de 1. 521.

Tanto la Virgen como el Niño presentan una irresistible atracción. Quién se detenga a contemplar las imágenes quedará, de seguro, prendido de su rara belleza, cautivado por el encanto del risueño semblante de ambos, Madre e Hijo.

 

Sentimiento, por otra parte, perfectamente plasmado en el, para la mayoría de los logroñeses, desconocido himno a su patrón, San Bernabé, compuesto en 1. 933 por D. Fermín Irigaray con letra de D. Luis B. y Urie , cuya primera parte dice así:

Virgencita logroñesa faz morena trigo y sol esperanza del hidalgo promesa del labrador. Tu sonrisa es la sonrisa que en tus labios se posó al escuchar de tus hijos la memorable oración.

 

Y de nuevo se engarzan historia y leyenda hasta conformar la explicación satisfactoria para el desconocido origen de la venerada efigie.

 

Así, y atendiendo a su antigüedad, la tradición nos dirá que nuestros antepasados comenzaron a profesar gran devoción a una talla de la Virgen bajo la advocación de la Esperanza a partir de un suceso ocurrido en la legendaria batalla de Clavijo.

 

Se cree que, ante la angustiosa situación surgida para las tropas cristianas tras la derrota en la Batalla de Albelda, el rey Ramiro junto con los monjes del monasterio de San Prudencio se pusieron bajo la protección de la Virgen, elevando sus fervientes súplicas ante una imagen de Santa María que se encontraba en la iglesia de dicho monasterio y en la cual depositaron sus esperanza. Esta no fue defraudada pues al día siguiente y con la especialísima ayuda del apóstol Santiago derrotaban a las tropas moras invasoras.

 

Esta primitiva imagen desapareció y fue sustituida por otra del siglo XIII bajo la misma advocación de Nuestra Sra. de la Esperanza.

 

Ya en el Siglo XII se registra un voto de la ciudad de Logroño por el que se obligaba, subir anualmente al monasterio de San Prudencio; este voto se cumplió con más o menos incidencias hasta que en 1.837 desapareció el monasterio como consecuencia de la ley de supresión de órdenes

 

Pues bien, los logroñeses hicieron una efigie semejante a la talla de la Virgen venerada en el monasterio y la dieron a la veneración popular en el templo de Santiago.

 

Con la extinción del monasterio, la talla original pasó a la iglesia parroquias de Clavijo, donde se conserva en la actualidad bajo la advocación tradicional de la Esperanza.

 

Lo cierto es que la imagen, en el siglo XVI ya era centro de devociones. Antes se la había conocido popularmente como » la Toledana», sin que se sepa a ciencia cierta el motivo. No falta quién ha querido ver en tal denominación su procedencia , y aún quién la ha relacionado por ello con la gran celebración mozárabe del 18 de diciembre. Con todo, no son, por el momento, más que conjeturas.

 

De lo que no cabe la menor duda es de la importancia creciente que rápidamente alcanzó la imagen de Nuestra Sra. de la Esperanza, debido en gran parte a un acontecimiento que, como decíamos antes, marcó a fuego la conciencia histórica de la ciudad; me refiero al sitio de 1521.

 

Datos tomados de la página web http://www.cofradia-virgendelaesperanza.com

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