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Archivo de mayo de 2012

Rosario de la Aurora – Logroño

Como último sábado del mes de mayo, mes de María, éste próximo día 26 y como viene siendo habitual, organizado por la Cofradía de Jesús Nazareno y Nuestra Señora de los Dolores y en esta ocasión, también por la Cofradía de nuestra Señora la Virgen de la Esperanza, tendrá lugar la celebración del Rosario de la Aurora.

La concentración será a las seis y media de la mañana, junto a la concha del Espolón de la capital, de donde partirá la procesión con el recorrido; Muro de la Mata, Bretón de los Herreros 11 de Junio, Portales, Sagasta, Barriocepo hasta la Iglesia de Santiago el Real, donde finalizada la procesión, se celebrará la eucarística.

Historia del Rosario de la Aurora.

Parece ser que sus orígenes se remontan al siglo XVII cuando los frailes dominicos difundieron el rosario (su fundador fue Santo Domingo de Guzmán) por toda España, tras la batalla de Lepanto, librada por los reinos cristianos contra los turcos.

El rosario es un rezo católico popular en el que se recuerda la totalidad de la Redención, dividido en tres series de cinco misterios cada una y separados estos por un padrenuestro, diez avemarías y un gloria.

El rosario de la aurora se cantaba y rezaba al amanecer ( de ahí su nombre), en las madrugadas de los días festivos señalados

¿De dónde proviene dicha frase?

“Acabar como el rosario de la aurora” es una frase hecha que usamos para referirnos a un hecho o suceso que sabemos o presentimos que va a acabar mal.

Hay infinidad de versiones, y según en qué parte de España busquemos, difiere de las otras, pero todas tiene como denominador común que proviene de un rosario que se reza de madrugada, en diferentes horarios según los lugares y en procesión por las calles. El final de dicho Rosario, no se sabe con fiabilidad como acabó realmente y el porqué

Traemos varias de estas explicaciones que hemos ido encontrando y que nos han parecido más fiables. Seguramente debido a las horas del Rosario que recorre las calles cantando al asomar la aurora pudiera haber muchos conflictos, si tenemos en cuenta que a la hora de salir el rosario solían andar las rondas de jóvenes pendencieros por las calles, y que hasta no hace mucho eran frecuentes en España las confrontaciones por motivos políticos o religiosos.

La primera.- En Orihuela había una costumbre muy arraigada en las décadas de 1940 y 1950 que era el Rosario de la Aurora. A altas horas de la madrugada, entre las 3 y las 4 de la mañana, salía un cura rezando el Santo Rosario por las calles de la ciudad hasta las 5 ó 6 de la mañana. Detrás del sacerdote, en dos filas, lo seguían las mujeres y a continuación los hombres, nunca mezclados. Este rosario se nutría con unas 200 ó 300 personas que portaban faroles y cirios. Eran muy ruidosos pues a cada Padre Nuestro del sacerdote, contestaban a coro las 200 a 300 personas el correspondiente Ave María, pero además cantaban canciones religiosas. Esta procesión salía todas las madrugadas y perturbaba el sueño de quienes tenían que irse temprano a trabajar. De vez en cuando de algún anónimo balcón les tiraban un cubo de agua y a veces cosas más sucias, pero la procesión continuaba imperturbable. Cuando alguien les tiraba algo, los integrantes de la procesión susurraban: «Que Dios se apiade de tu alma». La canción que más les gustaba y que cantaban a voz en cuello, con excelentes pulmones, decía así:

“El demonio, en la oreja te está diciendo: No vayas al Rosario y sigue durmiendo. Viva María. Muera el pecado. Viva Santo Domingo que lo ha fundado.»

Otra.- En otro sitio de Andalucía, pudiera ser Cádiz, existía una cofradía a la que llamaban “el Rosario de la Aurora” por su costumbre de alargar el rezo del Rosario hasta altas horas de la madrugada. Hay dos versiones de ello y seguramente las dos inventadas. La primera que el alguacil, prohibió sus rezos debido al escándalo que hacían por la calles. Los cofrades se negaron, e intervino la fuerza pública; Parte de los vecinos se pusieron de parte de los cofrades y empezaron a arrojar a los policías cosas desde las ventanas. La policía entro en las casas desalojando a los vecinos hasta la Plaza Mayor, donde se lió otra revuelta. Y la segunda, que el citado alguacil, pertenecía a otra cofradía, y debido a la popularidad que estaba cogiendo la Cofradía de la Aurora, decidieron boicotear el rezo, armando follón con cencerros, y claro, se lió la bronca.

Otra más dice.- Una madrugada de Rosario de la Aurora,  unos borrachos que se retiraban ya a sus casa,  se incorporaron al final de esta procesión y trataron de acompañar con buena intención los cánticos y las plegarias, pero como iban empapados en alcohol, empezaron  a desentonar y a entrar y salir a destiempo con respecto a los demás. Primero hubo reproches, después gritos de ¡Qué se vayan! Y finalmente se armó una gresca fenomenal. En la batalla campal que se organizó, hubo incluso heridos a farolazos y desde entonces, en la comarca y otros lugares pues se extendió como la pólvora, cuando algo sale mal y termina con alguna violencia, se dice: «Terminó como el Rosario de la Aurora, a farolazos.»

La penúltima.- En un pueblecito de la provincia de Cádiz. Existía una cofradía conocida como el Rosario de la Aurora. Sus componentes salían en procesión de madrugada, rezando el rosario a la luz de un farol. Pero, al igual que los cofrades, abundan los camorristas. Y hubo una madrugada en que los devotos se cruzaron con un grupo que los provocó de tal manera que la cosa acabó a golpes.

Y para terminar, la última.- Dicen, parece ser que a principios del siglo XIX era costumbre realizar el rosario a estas inhumanas horas por la misma zona que otra agrupación religiosa realizaba igualmente otra procesión coincidiendo su recorriendo por las calles cercanas a su iglesia. En uno de estos rosarios se encontraron los dos grupos de fieles avanzado por la misma y estrecha calle en sentidos opuestos. Ambas pías facciones reclamaban que el grupo opuesto dejase expedito el camino invocando su derecho de antigüedad sin que la caridad cristiana y la humildad asomasen en ninguno de los grupos. El resto, puede imaginarse: acabaron a farolazos.

TREMENDAMENTE SATISFACTORIO

Con frecuencia me dicen otras mujeres: “si yo con un hijo – o dos – tengo tanto trabajo, ¿cómo te las apañas tú con tres?”. Mi respuesta es tan reiterada como cierta “donde más lo noto es en el número de coladas que hago al cabo de la semana, pero no he notado un gran incremento de trabajo en el resto de tareas asociadas al hogar”. Por no parecer una “predicadora” ni excesivamente convencional, me quedo con las ganas de cantar, a reglón seguido, las alegrías de ser madre.

Muchísimas veces me sorprendo a mí misma sonriendo por la calle al recordar a mis hijos: el abrazo que nos dimos cuando les arropaba para dormir, la carita que ponen cuando eligen algo de la caja de las sorpresas, las risas que nos echamos cuando jugamos a las “cosquillas”, etc. Cuando camino distraída pensando en ellos, la gente me mira con sorpresa y curiosidad. “¿Qué cosa tan divertida estará pensando esta que se ríe sola?”.

Mi realidad cotidiana dista mucho de ser, siquiera, sombra de la perfección; sin embargo, la enorme satisfacción que supone educar a niños no tiene parangón. Aunque los telediarios sólo hablen de la ansiedad de los profesores y del acoso escolar; aunque sólo sean objeto de atención mediática aquellos casos en los que los hijos someten a sus progenitores, padres y profesionales de la educación sabemos que criar y educar a nuestros hijos es una tarea muy, muy gratificante. De hecho, para la mayoría de las personas será la labor más retadora que jamás nadie decida encomendarles.

Relean la frase anterior porque esa idea es muy consoladora: no importa que ganemos más bien poco, ni que seamos personas anónimas en los ámbitos de poder, ni que el paso de los años sea evidente por la huella que deja en forma de “michelines”. Por el mero hecho de ser padres tenemos el privilegio de  contribuir a la labor más excepcional, compleja y trascendente: ayudar a nuestro hijo/a a ser un hombre/mujer sano, equilibrado, único, capaz de ser feliz y de contribuir al progreso de España y del mundo. Si logramos no perder de vista este objetivo tan emocionante y sugestivo, nos “engancharemos” a la tarea de educar y aún más a nuestros hijos.

Lo mismo que resulta bastante difícil realizar un trabajo de despacho sentado sobre una banqueta de cuatro patas, en lugar de en una silla giratoria con posa brazos,  educar requiere cierto esfuerzo,  tiempo y cualificación. Dejar al pequeño en casa de los abuelos de lunes a sábado y soportarlo, como podamos, el fin de semana, es una perspectiva ruin de la paternidad que nos impide disfrutarla como cabe. Leer sobre los temas que nos plantean dudas, o acudir tres veces al año a charlas relacionadas con la familia y la educación, es lo mínimo que se nos puede pedir. Hacer algunas cosas bien al principio ahorra muchas frustraciones y disgustos en la etapa adolescente y juvenil.

La madre de un niño hiperactivo decía en una ocasión: “cuando tu hijo es especial, la única forma eficaz de ayudarle que tenemos los padres es “profesionalizándonos”. Acompañar el desarrollo de un niño hiperactivo es reclamar la atención que necesita de las instituciones educativas y sanitarias, protegerle de los prejuicios en adultos y compañeros de colegio, entender el funcionamiento de los mecanismos neuronales que le funcionan bien y de los que no,  coordinar e integrar con normalidad el conjunto de tratamientos a los que debe someterse. Hacer los deberes con ellos para ayudarles a concentrarse, enseñarles a cuidar sus relaciones personales, alentar su autoestima, etc., son tareas difíciles de sacar adelante sólo con buena voluntad.  Para ayudarles eficazmente, los padres tenemos que ser sus abogados, psicólogos, sanitarios a domicilio y sus tutores a tiempo completo” (Josefina Rodríguez, presidenta de ARPANIH)

Salvados los retos añadidos que plantean niños como el suyo, creo firmemente que esta actitud se puede extrapolar a todos los padres. La capacidad de disfrutar de los hijos tiene más que ver con la actitud vital de cada unos de nosotros que con la ausencia de dificultades y problemas. Para gozar de los hijos no basta con quererlos (te decepcionarán tantas veces como tú a ellos, o a tu esposo/a, o a tus padres y amigos). Hay que creerse el potencial que encierran  desde la cuna. Hay que compartir con ellos nuestra forma de vida, seducirles con lo bueno y valioso, evitar someter su voluntad y su conciencia mediante el autoritarismo.

Saberse parte fundamental en el proyecto global de “persona” que serán nuestros hijos, créanme, da sentido a una vida.

MARTACM

San Gregorio Ostiense

San GregorioNada se conoce sobre los primeros años de Gregorio, llamado Ostiense, ni tampoco quiénes fueron sus padres. Sólo se sabe que en su juventud ingresó en el instituto de los benedictinos, en Roma, en el convento de San Cosme y San Damián.

Desde su noviciado, brilló por su ciencia y su virtud. Todos auguraban que ornaría de gran honor la Orden benedictina. Pronto se verificó el vaticinio, pues los rápidos progresos que hizo le merecieron el concepto de docto y de santo. Por sus virtudes y consagración, pronto ganó la estima y el respeto de sus superiores, y fueron tales los progresos que hizo en los conocimientos, que a su fama de santo se unió la de docto.

Al morir el abad de San Cosme y San Damián, todos pensaron en Gregorio para sucederlo. En vano se excusó por todos los medios que le sugirió la humildad pues, convencidos los monjes de las cualidades de que estaba adornado Gregorio, insistieron en la elección hasta conseguirlo.

Desempeñó el cargo con tanto celo, prudencia y suavidad que pronto la disciplina monástica brilló en el monasterio, debido a sus sabias exhortaciones, a sus muchas virtudes y a sus edificantes ejemplos. En su nueva  dignidad, se acrecentó la fama de Gregorio, por la sabiduría, bondad y rigor puestos en el cumplimiento de su ministerio, y a tanto llegó  ella, que sus virtudes se hicieron públicas, lo cual movió al papa Juan XVIII a designarlo obispo de Ostia – el puerto de Roma  – y luego cardenal. Lo nombró además bibliotecario apostólico, y en este cargo sirvió Gregorio  a cuatro papas.

El Papa Juan XVIII le pidió una más estrecha colaboración, y lo nombró además de cardenal y obispo de Ostia en una de las llamadas diócesis suburbicarias de Roma, para las que el Papa designa personas de mucha confianza y consejo, también para el cuidado de la biblioteca apostólica, cargo que desempeñó con acierto y sabiduría.

Cuando así brillaba en Roma San Gregorio, ocurrió en España una terrible plaga de langosta, que asoló totalmente las actuales provincias de Navarra y La Rioja.

En la Edad Media fueron muy frecuentes las pestes y las plagas. Incluso se habla de la gran peste. Pero en realidad fueron muchas las que hubo. Eran tiempos de cultura teocéntrica, y las pestes se interpretaban como castigo de Dios.

Por aquel tiempo en España las provincias de Navarra y La Rioja eran asoladas por plagas, principalmente de langostas. Agotados los recursos humanos, los pobladores solicitaron la ayuda del papa. Éste, instituyó a Gregorio como su legado apostólico enviándolo a España en concreto a Navarra como legado suyo y posteriormente pasó a Nájera (La Rioja). Esta ciudad era por entonces la capital del reino de Navarra. Al hallarse en la península, Gregorio recorrió aquellos pueblos, predicando la penitencia y organizando rogativas. Contó entre sus discípulos, como valiosa ayuda, con Domingo de la Calzada, y es fama que los fieles siguieron con fervor aquellas indicaciones, saneándose de ese modo la región. La suerte más grande que tuvo Gregorio fue ese encuentro providencial con Domingo de la Calzada. Una vez que conoció sus cualidades, no dejó nunca que se separase de él. Le era de gran ayuda en el camino que habían emprendido ambos hacia la santidad. Gregorio le enseñó a Domingo esta senda con su ejemplo. Y gracias a él, Domingo llegó a ser santo con el nombre de Santo Domingo de la Calzada

Gregorio empezó a darse a conocer plenamente haciendo prodigios entre la gente y librándoles de la plaga de langostas. Gracias a este milagro y a su labor entre la gente sencilla y humilde, se granjeó la amistad y el cariño de los habitantes del reino de Navarra. Como se acudía a los Santos para obtener protección y hasta se les asignaba la protección de alguna peste especial a San Gregorio de Ostia, se acudía como abogado contra la langosta.

Los cinco años que habían durado sus grandes trabajos, continuos sacrificios e incesantes fatigas, debilitaron totalmente su salud. Cayó enfermo de gravedad y se retiró a Logroño donde dedicó el tiempo que le quedaba a prepararse para su muerte. Recibió los últimos Sacramentos entre transportes de amor, y con edificación de todos, y fijando los ojos en el cielo, fue a descansar en los brazos del Padre Celestial el 9 de mayo de 1044 según unos, o en la misma fecha pero de 1048, según otros. Fue sepultado con gran solemnidad en la iglesia de San Salvador de Piñalba.

Arqueta relicario de San Gregorio Ostiense

El tesoro de la basílica de San Gregorio Ostiense cuenta con una rica colección de piezas de orfebrería. Debe reseñarse la arqueta relicario de San Gregorio Ostiense (75 x 41, 5 x 61), de plata parcialmente dorada, pieza importante del Bajo Renacimiento navarro, que según las noticias documentales fue mandada labrar por don Mateo de Burgos, durante su visita pastoral de 1601, estando terminada para 1610, fecha de su solemne dedicación.

Arqueta San Gregorio

De acuerdo con el típico esquema de arqueta, presenta planta rectangular, apoyada en patas de garras, y frentes enmarcados por pilastras sobre base estriada y con fuste de decoración «a candelieri», que rematan pináculos con bolas herrerianas. Sobre su cubierta de perfil curvo se eleva un segundo cuerpo rígido más pequeño con asas e igual tipo de pináculos en el coronamiento, los cuales centran una cruz romboidal con el Crucificado. Cada uno de los frentes tiene marcos rectangulares y cristales ovales con pinturas muy perdidas, repitiéndose esta composición en el cuerpo superior. Los lados mayores cuentan además con pilastras medianas, separando sus dobles marcos, en cuyos fustes se alternan rectángulos casetonados con óvalos que llevan figuras, posiblemente de los Apóstoles, iconografía que completan las imágenes de mayor tamaño de San Andrés, San Mateo, San Juan y Santiago sobrepuestas en el centro de los marcos de estos mismos frentes.

En el segundo cuerpo aparecen hermes en lugar de las pilastras del primero. Decoran sus superficies ornatos finamente cincelados, a base de cintas, cartelas y óvalos, propios del repertorio bajorrenacentista, que destacan sobre fondos punteados. Las piedras polícromas, no obstante, responden a un añadido del siglo XVIII. La arqueta no tiene punzones y es, hasta el momento, obra anónima

Son célebres las imágenes de San Gregorio Ostiense en Logroño, Calahorra y Murillo de Río Leza; al igual que la ermita de San Gregorio en la Ruavieja de la capital riojana. Pero sobre todo, la grandiosa basílica de San Gregorio Ostiense en la cumbre de Piñalba, término de la villa de Sorlada, (Navarra), donde fue enterrado su cuerpo y desde donde, a lo largo de los siglos, seguirá saliendo en todas direcciones la reliquia de la cabeza, dentro de su efigie de plata, por la que era pasada el agua de San Gregorio para los campos en flor. Tanto que quedaría en el idioma español como un adagio: “Andas más que la cabeza de San Gregorio”.

Ermita de San Gregorio de Logroño (La Rioja)

En la calle Ruavieja de Logroño, se encuentra la ermita de San Gregorio, reconstruida en el mismo lugar en el que estuvo la original, edificada en el siglo XVII. San Gregorio, obispo de Ostia, fue enviado a La Rioja como ya se ha contado,  por el Papa Benedicto IX. Dicha ermita, está enclavada en el mismo lugar en el que vivió y murió el santo.

En ella figura la siguiente inscripción:” Esta es la dichosa casa en que vivió San Gregorio y murió en ella el afío 1044, hallándose a su muerte Santo Domingo de la Calzada y San Juan de Ortega, sus discípulos. Y a honra y gloria suya hizo hacer esta capilla don Alonso de Bustamante y Torreblanca, regidor perpetuo de esta Ciudad, cuyas son las casas y se acabó el año 1642″.

Ermita de San Gregorio de Logroño

La ermita original desapareció en 1971, aunque el Ayuntamiento pudo recuperar buena parte de las piedras con las que estaba construida, las numeró y las guardó en sus almacenes para su reedificación.

Con la rehabilitación de la calle Ruavieja y la reedificación en ella de bloques de viviendas, el Ayuntamiento reservó el espacio en el que anteriormente se había situado la ermita para su reconstrucción.

Así, el 9 de mayo de 1994, coincidiendo con la festividad de San Gregorio y en el 950 aniversario de su fallecimiento, se inauguró la ermita nueva, en cuya reconstrucción se utilizaron las piedras que el Ayuntamiento había conservado cuidadosamente.

También se colocó el cuadro de San Gregorio, que la preside desde entonces, y que fue restaurado por el Club de Rotarios de Logroño y la estatua de San Gregorio, restaurada por Gregorio Martínez. Para asistir a la inauguración acudió a Logroño el párroco de Sorlada, localidad Navarra que acoge en su basílica los restos de San Gregorio, que trajo para la ocasión el busto del santo que se encuentra en la basílica. Y también estuvo presente, en forma de grabación musical, la voz de Pepe Blanco, que cantó a la ermita “chiquitita” en uno de sus temas más populares.

Otros Santos cuya fiesta se celebra hoy:  Santos: Geroncio, Prisco, Mainardo, Gregorio, obispos; Hermas, confesor; Beato, Benito, Dubán, Tomás, Esteban, Egidiano, Pacomio, abades; Nicolás Albergato, cartujo; Cristóbal, mártir; Luminosa, virgen.