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Archivo de agosto de 2012

LAS COMPLICACIONES DEL “TODO VALE” (I)

                             

La familia no sólo es – como algunos creen – el trampolín que asegura el éxito personal o el colchón que amortigua los golpes de la vida. Es a nuestra personalidad lo que el ADN  a la fisiología, o lo que las raíces a los vegetales: si alteras el código genético introduciendo anomalías cromosómicas, o si dañas gravemente las raíces, la planta enfermará y/o morirá.

Normalmente, cada nueva familia arranca su historia en la decisión tomada por un hombre y una mujer que desean compartir sus vidas y dar formato “oficial y público” a su voluntad de ser considerados, en lo sucesivo, una unidad. Dado que matrimonio y familia son realidades íntimamente ligadas, en la medida que se proteja y garantice el sano desarrollo de la vida conyugal, se salvaguarda la propia estructura familiar y el mejor desarrollo posible de cada miembro integrante.

 Sin embargo, el cada vez más frecuente caso de parejas no-casadas y la actualidad del debate sobre matrimonio civil-homosexual, nos obligan a plantearnos preguntas esencialistas sobre el objeto de la discusión (¿qué es familia? ¿qué es matrimonio?), máxime si pretendemos llegar a conclusiones “consensuables”, en una sociedad abiertamente desinteresada por los motivos de índole religiosa.

A vista de satélite, podría decirse que familia es el conjunto de individuos o cosas que comparten algunos aspectos de su identidad  (origen, características morfológicas, modo de vida, ideas  etc.) Si hacemos zoom y acercamos el visor, podríamos definir familia como el grupo de personas que mantienen lazos de parentesco. Un último aumento nos mostraría la esencia primera del concepto: familia es el grupo formado por una pareja y sus hijos.

Los hombres y las mujeres siempre han tomado esposa/o para fundar la propia familia. El matrimonio es una institución natural que siempre ha tenido una dimensión pública dentro del entorno social donde se desenvolvía la vida de nuevos esposos. La gente siempreha entendido la diferencia entre las llamadas “parejas libres”, el matrimonio y los amantes. Incluso aquellas sociedades que admiten la poligamia y las prácticas homosexuales distinguen perfectamente  entre el “status” de “casados”  y el resto de “formas de unión”, muy extendidas en algunos momentos y más o menos toleradas o reconocidas por los ordenamientos jurídicos.

Analizando la realidad española desde una perspectiva jurídica, yo pregunto: ¿Hasta qué punto vivir una relación afectiva análoga a la matrimonial equipara derechos?

Desde luego, establecer un estatuto jurídico propio y exclusivo para cada situación es muy complicado por los serios interrogantes que plantea:

respecto a la libre voluntad de las personas y sobre cómo objetivar y delimitar las situaciones originadas a consecuencia del ejercicio de la misma, teniendo en cuenta las diferencias existentes en virtud de la motivación, el inicio, el desarrollo y la conclusión de  la situación  causada;

– respecto a la tutela de los derechos de terceras personas;

– respecto al amparo de situaciones injustas;

– respecto a la valoración del matrimonio, etc.

¿Será por esto que el legislador suele dar respuesta a la generalidad, aunque admita y reconozca el mérito de algunas excepciones, y no al revés?

En el análisis global y abierto (sin apriorismos) de la realidad que vivimos, hay varias preguntas que suscitan en mí mucha curiosidad: ¿por qué mientras miles de parejas no quieren casarse, los homosexuales reivindican la validez del matrimonio civil aplicado a su caso? ¿Por qué miles de jóvenes – y adultos – prefieren vivir su unión sin darle la forma jurídica que prevé nuestro ordenamiento civil para el matrimonio? En contraposición a ésta última, ¿Por qué algunos colectivos de homosexuales reclaman con tanta energía la equiparación de derechos? ¿Cuándo y por qué empezamos a plantearnos en España el debate sobre el matrimonio?

YOTAMBIENSOY

Ruido, demasiado ruido

Una de las afirmaciones más básicas del cristianismo es que Dios habla al ser humano. En todas las Escrituras se puede leer la frase: “Y dijo Dios . . . ” Dios desea relacionarse contigo. Ciertamente Dios habla al ser humano. Dios ha elegido hablarnos. Desea relacionarse en forma personal contigo, con todos nosotros. Pero no hay relación sin comunicación.

Dios a lo largo de toda la vida ha hablado y habla con su pueblo, a través de los profetas, de los santos, de los más humildes y desprotegidos y por otros muchos medios, trata de ponerse en comunicación con cada uno de nosotros.

La cuestión es que a menudo hay problemas en esa comunicación.

Cuando alguna persona nos habla, la escuchamos pero no la oímos, e incluso quizás la malinterpretamos.

Por eso, es lógico que tengamos muchos problemas de comunicación con Dios ¿Qué no los tenemos? ¡Los tenemos!

Dios no nos llama por teléfono. No nos envía cartas. Tampoco Dios envía fax ni envía correos electrónicos, ni telegramas. Simplemente Dios nos habla, con su voz nos dice, con su voz nos llama…….. Y cuando Dios habla, no cabe absolutamente ninguna duda de que es Él quien lo hace.

Tal y como cuando nos llama nuestro padre, madre, hermanos, hijos o amigos, no tenemos que preguntarnos quién nos habla, pues conocemos sus voces.

Dios desea hablarte y puedes oírlo, con sólo escucharlo. Dijo Jesús, (Lucas 8,8): “El que tiene oídos para oír, ¡que oiga!”

Abre bien tus oídos. Prepárate para recibir su VOZ. Debes estar sintonizado para poder oír a Dios hablar.

Algunos teléfonos inalámbricos tienen diferentes canales. Si tomamos uno y no se escucha muy claro, por mala conexión o mucho ruido, podemos cambiar y cambiar de canal hasta llegar al acertado, así debemos de prepararnos para esta nueva comunicación con Dios.
¿Cómo?

A) Preparar una mente abierta.

Debemos esperar ansiosamente que Dios nos hable, debemos estar a la espera de oírlo. Debemos estar listos y dispuestos a escuchar a Dios.

Muchos escritos de vidas de Santos, cuando se refieren a que Dios les hablaba, no se refieren a la voz audible de Dios, sino a que ellos tenían una mente abierta para sintonizar el canal de Dios.

¿Qué es lo que nos hace tener la mente cerrada?

El orgullo nos hace tener la mente cerrada.

Cuando me digo a mí mismo: “Yo no necesito a Dios. No necesito oírlo. Puedo arreglármelas solo. . . no necesito a Dios. Yo sé lo que tengo que decirle a mis hijos . . . no necesito a Dios. Yo sé cómo manejar las cosas . . . no necesito a Dios. Puedo sacar buenas notas en tal examen sin necesidad de Dios.

El temor nos impide prepararnos.

A veces tenemos temor de lo que Dios pueda decirnos. ¿Qué pasa si pido o le abro la mente a Dios y me pide que haga algo que no quiero hacer? Quizá me pida algo difícil. Quizá me pida que haga algo que le desagrade a la gente. Quizá me pida que haga algo que yo creo que no puedo hacer o que no deseo hacer.

La amargura nos distorsiona de la realidad.

Cuando se nos ha lastimado y nos aferramos a hechos dolorosos, le cerramos la mente a Dios. Comenzamos a decir cosas tales como: “Dios, ¿por qué permitiste esto? ¿Por qué me está ocurriendo aquello? Si eres un Dios tan amoroso y poderoso, ¿por qué sucedió tal cosa?” En la vida nos lastiman y sentimos dolor. Estamos en la tierra, no en el cielo. Dios nos ha dado libertad de elección, es decir que el ser humano tiene la libertad de hacer el mal y hacer el bien, y la consecuencia de ello es que hay gente inocente que termina sufriendo. No todo lo que ocurre en este mundo es voluntad de Dios. Dios nos dio libertad de elección y la consecuencia es que hay gente que termina lastimada. Probablemente algunas personas hayan perdido a un ser querido, quizá recientemente, quizá a un hijo, un hijo joven, y todavía sienten dolor. Algunas veces hemos oido a personas que han perdido a un ser querido: “¿Dónde estaba Dios cuando mi hijo (por ejemplo) murió?” Y se le podría contestar: “En el mismo lugar que cuando Su Hijo murió: en la cruz”

Otros veces, personas que supuestamente son cristianos, no actuaron como tales, y no hicieron lo que hubiera hecho Cristo. Nos lastiman y decepcionan, incluso desde dentro de la Iglesia misma.  Y uno, se siente proclive a decir: “Si eso es el cristianismo, Dios, ¡muchas gracias, pero no quiero saber nada!”.

Cuando sientas dolor ó estés lastimado, no corras, alejándote de Dios. Más bien corre hacia él. Él es quien puede ayudar. Él es quien puede consolar. Él es quien te puede cuidar. Él es quien puede cambiar las cosas. Él es quien trae sanidad a tus emociones y a tu cuerpo y a tu pasado. Ningún otro puede hacer eso. Cuando tu dolor te lleva a escaparte de Dios, te estás escapando de la única persona que puede curar ese dolor. No lo hagas. No te alejes de Él. Vuélvete a Él en tus momentos de crisis. Vuélvete a Él con tu dolor en lugar de guardártelo. Entrégaselo a Él. Verás como Él se pone en contacto contigo, veras como te habla.

B) Apartar y reservar tiempo para escuchar.

Reserva tiempo para poder entablar esa comunicación y escuchar a Dios. ¿Reservas en tu agenda diaria el suficiente tiempo para Dios? ¿O solo le das a Dios algo del poco tiempo que te sobra?

La segunda razón por la cual muchos de nosotros, nunca escuchamos a Dios es porque andamos siempre con demasiada prisa. Vivimos en una sociedad tan competitiva que estamos siempre corriendo.
Aparta tiempo para escuchar a Dios. Dile: “Señor, voy a pasar contigo 10, 15, 20 minutos por día”. No es cuestión de cantidad de tiempo. Sólo debes comenzar, y luego cada día pasar tiempo a solas con Dios y decirle: “Bien, Dios, ¿y ahora qué?

Dios no te puede hablar a menos que te desaceleres. Debes preparar una mente abierta y reservar tiempo para escuchar. No apartes solo las sobras. Reserva partes importantes de tu vida y de tu tiempo al Señor.

C) Eliminar las distracciones.

Muchas veces no podemos oír a Dios porque nuestras mentes están llenas de otros pensamientos. Tenemos las mentes llenas de otros asuntos diarios; preocupaciones, planes, metas, ambiciones, cuentas, oyendo música, viendo televisión. Cuando nuestra mente está ocupada y siempre pensando en cosas mundanas, Dios no puede comunicarse con nosotros.

¿Cuánto tiempo del día, pasamos en silencio, sin oir música, la radio, la televisión, estar al ordenador, etc.? ¿Cuánto tiempo estamos en completo silencio? Pasamos todo el día con excesivo ruido, con volúmenes demasiado alto, con demasiada distracción, como para centrarnos en nada. Todo a nuestro alrededor nos aporta ruido, excesivo ruido.

¿No te ha pasado a menudo que marcas un teléfono una y otra vez y solo escuchas “Disculpe, pero todos las líneas están ocupadas”. Muchas veces Dios ha querido hablarte pero la línea siempre está ocupada.
Así, es imposible hablar con Dios. Nuestra línea está ocupada siempre, siempre dedicada a otras cosas y luego protestamos por ello…..

D) Cooperar con lo que Él nos dice y enseña.

Dios habla, al que por anticipado, decide que va a hacer lo que Él le pida, y cuando Él se lo pida. La mayoría de nosotros queremos que Dios nos hable y luego decidiremos nosotros si vamos a obedecer o no, y Dios entonces dice: “No, no. Esto no es un juego”. Dios le habla al que va a hacer lo que Él le pide, una vez que se lo pida.

¿Cuántos creemos y estamos de acuerdo con los Diez Mandamientos?

Todos levantaríamos la mano. Pero la mayoría de nosotros no podría ni siquiera mencionarlos todos. ¿Cómo podemos decir que nuestras vidas está basada en los Diez Mandamientos cuando ni siquiera los podemos recordar. ¿Cómo puede ser que la gente venga a la iglesia año tras año y nunca tenga cambios verdaderos? Porque todo nos entra por un oído y sale por el otro.

¿Para qué nos va a enseñar cosas nuevas Dios, si no hemos puesto en práctica lo que nos enseñó antes?

Si quieres que Dios te hable, debes decirle: “Padre, voy a hacer lo que me digas que haga, ya sea que lo entienda o no, aunque tenga sentido o no, aunque crea que me gusta o no, porque sé que es lo apropiado, y sé que Tú sabes mejor que yo qué es lo que me haría feliz”.
Es cuestión de confianza. “No se haga mi voluntad, si no la tuya”

¿Suenan estas palabras?

Procura estar dispuesto a hacer lo que Dios te pide que hagas, aun antes de que Él te lo pida. Haz lo que dice Santiago 1, 22: “No se contenten sólo con escuchar la palabra, pues así se engañan ustedes mismos”. Te estás engañando si crees que vas a crecer espiritualmente, sólo con venir a la iglesia y oir la palabra de Dios. “Llévala a la práctica”.

Escuchar la voz de Dios es posible.

Escuchar la voz del Señor es posible pero se requiere de circunstancias especiales. Si escudriñas la Biblia te darás cuenta que muchos de los grandes siervos de Dios ( Elías, Moisés, etc.), tuvieron que caminar un gran trecho de vida en soledad, como parte del Plan de Dios para poder liberarlos de las viejas ataduras forjadas en su vida y de las cadenas de opresión interior que estorbaban en la obra de Dios. De esta forma Él pudo prepararlos para su plan perfecto… La soledad a la que Dios te induce o que tú debes buscar no es para que te escondas del mundo sino para que puedas abrir tu mente y corazón a Dios. El Señor propicia estas circunstancias. El es quién llama a estar en su presencia en soledad y silencio para darte instrucciones, para escuchar su voz y responderte, para prepararte para el plan que tiene para tu vida.

Así lo hizo con Moisés cuando lo apartó del pueblo Hebreo en el desierto y lo llevó a la cumbre del Monte Sinaí, como se describe en este versículo: “Y Moisés subió hacia Dios, y el Señor lo llamó desde el Monte, diciendo: así dirás a la casa de Jacob y anunciarás a los Hijos de Israel” (Exodo 19:3).

La experiencia del profeta Elías fue también un llamado a apartarse de la multitud para tener un encuentro en soledad y silencio con Dios: “Y vino a Elías la Palabra del Señor diciendo: Sal de aquí y dirígete hacia el oriente, y escóndete junto al arroyo Querit, que está en el oriente del Jordán. Y beberás del arroyo, y he ordenado a los cuervos que te sustenten allí. El fue, é hizo conforme a la palabra del Señor, pues fue y habitó junto al arroyo Querit, que está al oriente del Jordán” (1 Reyes 17:2-5).

Durante este tiempo Dios se preocupó por las necesidades de Elías y trató en soledad con el profeta, quien había obedecido al mandato del Señor.

La soledad y silencio te obliga a enfrentarte a lo que has estado buscando y al mismo tiempo de lo que te has querido evadir, mediante actividades mundanas, afán, pecados o comportamientos y hábitos negativos persistentes.

Una parada obligatoria en el camino, para mirar a tu alrededor y tu vida interior solo es posible en soledad porque te lleva a establecer una verdadera comunión con Dios y te obliga a escuchar su voz a través de su palabra, la oración y la adoración.

Ese tiempo de soledad, de retiro, de silencio, puedes usarlo para meditar sobre los errores de tul pasado, para enderezar la senda de tu vida bajo la dirección del Señor. Dios puede utilizar este tiempo para hablarte, para disciplinarte y corregirte. Deberás reconocer si Dios, te está apartándo para hablarte de aquello que no has querido enfrentar o dejar, y aunque estos momentos te parecen a veces difíciles, Dios los ha permitido porque te ama y quiere ayudarte.

Cuando utilizas tu tiempo de soledad para crecer en el Señor, no es tiempo perdido, sino tiempo de crecimiento espiritual. ¡Es el tiempo de  tener un encuentro personal con Dios! en soledad y silencio para poder escuchar su voz.

 

Oir a Dios

 

Cuatro claves para oír la voz de Dios.

¿Cómo reconocer la voz de Dios de otras voces?

Hay que tener cuidado. En el mundo hay cuatro voces. La voz de Dios, la voz del hombre, la voz de la conciencia y la voz del diablo.

¿Cómo reconocer cada una de ellas?

A) Para poder reconocer la voz de Dios.
• Trae siempre paz, quietud y tranquilidad.
• Trae siempre gozo.
• Siempre está de acuerdo con la palabra escrita de Dios.
• Trae convicción y no condenación.
• Edifica, consuela y exhorta.
• Permite un acercamiento entre Dios y la persona. No te aleja de El sino que te acerca.
• La voz del Espíritu Santo emana desde el interior de la persona.

B) Para poder reconocer la voz del hombre.
• Su voz y sus palabras no concuerdan con la palabra de Dios. Utilizan fabulas y cuentos.
• Confunden y pueden esclavizar a los pueblos.
• Sus palabras van directo a las emociones y a la carne. Palabras suaves y agradables al oído.
• Sus consejos no se someten a la voluntad de Dios sino a los deseos y caprichos de la gente.
• Hablan, aconsejan y predican para ganar dinero.

C) Para poder reconocer la voz de la conciencia.
Existen tres tipos de conciencia: Buena, débil y cauterizada.

Conciencia buena.
• Habla y aconseja sin acusación delante de Dios ni delante de los hombres.
• Está siempre lista y sensible para oír la voz de Dios.

Conciencia débil.
• Habla y aconseja pero se contamina dejándose influenciar fácilmente
• El enemigo la acusa a cada momento
• La conducen por donde conscientemente no quisiera ir

Conciencia cauterizada.
• Habla y presenta un estado de indiferencia ante el pecado.
• Lleva a pecar continuamente pues te hace pecar sin sentirse mal.
• Te hace sentir mal aunque estés haciendo bien.

D) Para poder reconocer la voz de Satanás, la voz del mal.
• Trae temor, ansiedad y preocupación.
• Siempre viene dirigida en primera persona. Es una voz que tergiversa los pensamientos de la persona, haciéndole creer que éstos provienen de su propia mente; y de esa manera, la engaña.
• Siempre contradice la palabra de Dios.
• Trae condenación.
• Trae culpabilidad.
• Su voz emana desde el exterior de la persona.

Para recordar.

“Bueno es el Señor para los que en Él esperan, para el alma que le busca; bueno es esperar en silencio la salvación del Señor. Bueno es para el hombre llevar el yugo de su juventud. Que se siente solo y en silencio ya que El se lo ha impuesto” (Lamentaciones 3:25-28).

Para meditar.

“Oh Señor, tú me has escudriñado y conocido. Tú conoces mi sentarme y mi levantarme; desde lejos comprendes mis pensamientos. Tu escudriñas mi senda y mi descanso, y conoces bien todos mis caminos. Aún antes de que haya palabra en mi boca, he aquí, oh Señor, tú ya la sabes toda. Por detrás y por delante me has cercado, y tu mano pusiste sobre mí.

 

Coronación de Nuestra Señora la Virgen Reina

 

FESTIVIDAD  DE  ENTRONIZACIÓN  DE

NUESTRA  SEÑORA  LA  VIRGEN  REINA

Capilla Vírgen Reina

Capilla Vírgen Reina

 CAPILLA VIRGEN REINA

CARRETERA DE SORIA N-III  (Frente restaurante La Tapiada)

a 10 Kilómetros de Logroño

CELEBRAREMOS

 SOLEMNE TRIDUO Y MISA

EN SU HONOR

LOS DIAS  20 ,  21  y  22  DE  AGOSTO

LUNES,  MARTES  y  MIÉRCOLES

A   LAS   8´30   DE  LA  TARDE

 Y

EL DIA 22, MIÉRCOLES, PROCESIÓN POR LOS ALREDEDORES DE LA CAPILLA, EUCARISTÍA Y DURANTE EL OFERTORIO  DE  LA MISA,

OFRENDA DE FLORES

A LA VIRGEN REINA

Todos los que queráis asistir, estáis invitados tanto a las Eucaristías del tríduo, como a la procesión y ofrenda de flores a María, del día 22. Todos ellos, son actos muy humildes, pero a la vez muy agradables, simpáticos y llenos de emotividad.

ESTAIS  TODOS  INVITADOS

 

María, Virgen Reina

S A N T A    M A R I A    V I R G E N     R E I N A

 

La Virgen Inmaculada… asunta en cuerpo y alma a la gloria celestial
fue ensalzada por el Señor como Reina universal, con el fin de que
se asemejase de forma más plena a su Hijo, Rey de reyes, Señor de señores
y vencedor del pecado y de la muerte”.
(Conc. Vat. II, Const. dogm. Lumen gentium, n.59).

 

Coronacion de la Virgen María

Coronacion de la Virgen María

El pueblo cristiano, movido de un certero instinto sobrenatural, siempre reconoció la regia dignidad de la Madre del “Rey de reyes y Señor de señores”.  Padre y Doctores, Papas y teólogos se hicieron eco de ese reconocimiento y la misma, halla sublime expresión en los esplendores del arte y en la elocuente catequesis de la liturgia.

Al ser Madre de Dios, María ha sido adornada por Él con todas las gracias, privilegios y títulos más nobles. Fue constituida Reina y Señora de todo lo creado, de los hombres y aún de los ángeles. Es tan Reina poderosa como Madre cariñosa, asociada como se halla en la obra redentora y a la consiguiente mediación y distribución de las gracias.

Quiere la Iglesia que oigamos la voz de María pregonando agradecida a Dios los singulares privilegios de que la colmó. El Evangelio anuncia el Reino de Cristo, de donde fluye también el reinado universal de María.

Esta fiesta litúrgica fue instituida por Pío XII, y se celebra ahora en la octava de la Asunción, es decir el día 22 de Agosto, para manifestar claramente la conexión que existe entre la realeza de María y su asunción a los cielos. La piedad del medievo fue la que comenzó en Occidente a saludar con el título de Reina a la Santísima Virgen Madre de Dios, invocándola con las palabras: Salve, Reina caelorum; Reina caeli, laetare. Dios todopoderoso, que nos has dado como Madre y como Reina a la Madre de tu Unigénito, concédenos que, protegidos por su intercesión, alcancemos la gloria de tus hijos en el reino de los cielos. Por nuestro Señor Jesucristo. Amén.

 

MARIA, LA HUMILDE JOVEN DE NAZARET.

María, la humilde mujer de Nazaret, la esclava de su Señor, es Madre de Jesús. Y Jesús es Rey eterno, como Dios que es. Por lo tanto, María, la humilde Virgen de Nazaret, es Madre del Rey. Es la Reina-Madre. El reinado de Jesucristo abarca la tierra entera y abarca la creación entera. Pero abarca también el espacio increado en donde mora Dios y en donde moran las criaturas incorpóreas creadas por Dios y a las que ha dado a disfrutar de la inmensidad de la luz divina, los ángeles y arcángeles, los querubines y serafines… Dios es Señor y Rey de todo lo creado.

El Hijo de María, Dios, Señor y Rey, en cuanto hombre, es objeto de veneración por parte de todas las criaturas, visibles e invisibles, porque todas fueron creadas por Él. Esta veneración o culto a Dios se tributa desde los seres humanos a través del entendimiento y de la voluntad, a través del entender y del AMOR. Conocer y amar a Dios. Y este conocimiento y amor a Dios se proyectan en el conocimiento y amor hacia la Madre de Jesús, pues de Ella nació verdaderamente, lleno de gracia y de verdad, lleno de vida divina, que nos comunicó a todos nosotros. La vida de la gracia que nosotros disfrutamos nació de María en Belén. Ella es Madre nuestra.

María no es Dios. Pero es Madre del Dios humanado. Y como Madre de este Dios humanado ostenta su condición de Reina de toda la creación sin necesidad de signos externos, ni cortejo de personas, ni coronas, sin carrozas ni luces, sin tapices ni músicas. En Ella brilla una cualidad que no tiene ninguna criatura. Es Madre de Jesucristo, el Rey de la creación.

Pero para los humanos, a los que ha dado la vida con Jesucristo, que de Ella nació, es MADRE. Madre, más que Reina. Madre familiar, asequible, cariñosa, acogedora. Por eso la Iglesia de los bautizados la saluda como “Reina y MADRE de misericordia, Vida, dulzura y esperanza nuestra”. Por eso le pide que “después de este destierro nos muestre a Jesús, fruto bendito de su vientre”.

Como Reina la admira y la venera. Como MADRE la AMA y siente la mirada de sus ojos “misericordiosos”, “maternales”, sobre cada uno de sus hijos. Siente que es MADRE y que ejerce de MADRE. Es el gran regalo que nos ha dado el Padre-Dios. Los hijos acuden con confianza a su MADRE. Porque la MADRE es siempre MADRE, que quiere el mejor bien para todos sus hijos.

 

MARIA, LA “ESCLAVA” DEL SEÑOR.

Una idea que tenemos todas las personas es la de mejorar, la de superarnos en todos los campos, es algo inherente en todo ser vivo, que tiende a crecer, si no quiere morir.

En las primeras páginas del Nuevo Testamento, encontramos a María haciendo una profunda profesión de lo que sinceramente se creía ante Dios. Recibido el mensaje del cielo, para que conociese la voluntad de Dios sobre lo que había pensado acerca de Ella, ante la inesperada propuesta de la gran amabilidad de parte de Dios para salvar al hombre, María, que tenía un papel importantísimo en aquel tramado por haber sido escogida para Madre de Dios, con toda sinceridad, consciente de su gratuita elección para ocupar un puesto de alto relieve en la Historiade la Salvación, se proclama: “He aquí la esclava del Señor” (Lc.1,38).

El esclavo en sentido real estaba equiparado a la condición de cosa u objeto con el que el dueño podía hacer lo que quisiera sin dar cuenta a nadie; pero en sentido figurado y desde un punto de vista religioso la esclavitud es la condición moral del hombre perfecto, así  “María es la esclava del Señor” y Jesucristo es el Siervo de Dios que tomó la forma de “esclavo” (Filp.2,7).

Con la respuesta que dio María al ángel nos mostró su alta catadura espiritual, su entera y absoluta disponibilidad para aceptar siempre la voluntad de Dios. Esta condición de “esclava” del Señor le llevó a ser la esclava y servidora de los hombres sus hermanos (Mt.20,27; Mc.10,44), pues, el amor a Dios nos lleva a amar a los hermanos y todo acto de amor lleva consigo el ser “esclavo”, servidor de quien se ama…

 

DIOS PROCLAMA A MARÍA COMO REINA.

María desde la concepción hasta su final terreno y más allá, tuvo una sarta de privilegios, que no fueron fruto del esfuerzo personal, sino pura gratuidad de Dios, aunque siempre prestó su colaboración.

El último privilegio que Dios le concedió fue llevarla en cuerpo y alma al cielo. En Ella se sintetiza toda la belleza y todo el poder de la creación, visible e invisible, por su prerrogativa de Madre de Dios.

El Vaticano ll nos dice: “La Virgen Inmaculada preservada inmune de toda mancha de culpa original, terminado el de curso de una vida terrena, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria celestial y fue ensalzada por el Señor como Reina Universal con el fin de que se asemejase de forma más plena a su Hijo, Señor de Señores, y vencedor del pecado y de la muerte” (L.G. 59).

Dios la ensalzó sobre todos los seres creados. Todos los grupos, gremios o estamentos la pueden proclamar “Reina”, se le proclama “Virgen de los Reyes” y en las letanías “Reina de los Apóstoles”, “Reina de los Profetas”, “Reina de los Mártires”, “Reina de todos los Santos”.

La que comenzó proclamándose la “esclava del Señor”, terminó siendo constituida Reina de todo el universo.

 

María de Nazaret, Reina de los Cielos.

María de Nazaret, Reina de los Cielos.

 

LA CORONACION.

María es Reina: Dios te salve Reina y Madre… Es Madre de Cristo, Rey universal por la plenitud de todo poder. María participa de la Realeza del Hijo al llevarlo virginalmente en sus entrañas

Cristo reconoce la realeza de su Madre: es el mejor de los hijos de los hombres. Por eso, María, asunta al Cielo en cuerpo y alma, es coronada como Reina por su Hijo. Cristo es Rey por derecho propio y absoluto. María es Reina por gracia del Hijo.

Veneramos a la Virgen Madre como Reina de los coros angélicos: los Ángeles, los Arcángeles, las Potestades, las Dominaciones, los Tronos y Serafines. María es Reina de los Profetas, de los Apóstoles, de los Mártires, de los Confesores, de las Vírgenes. Es Reina de las almas del Purgatorio, de la Iglesia peregrina, de la familia, de la paz… Reina del Rosario.

Reconocemos la Realeza de la Virgen María consagrándonos a Ella en esclavitud. Somos totalmente de la Virgen María y todas nuestras cosas son suyas como la mejor manera de ser totalmente de Cristo y de su Iglesia. Expresamos nuestra dependencia de María Reina con el Rosario como cadena que nos ciñe a su corazón y nos empapa de sus sentimientos de Madre-Reina para mejor conocer, amar e imitar a Cristo.

Madre querida, la justicia de Dios no estaba satisfecha con reunirte en cuerpo y alma para que pudieras imitar a Jesús en su Reino. Tu divino Hijo, Dios y Señor, te coronó como Reina de Cielo y Tierra.

En la tierra eras la desconocida Madre de Jesús. Tu humildad asombró a los ángeles y confundió a los demonios. Es verdaderamente justo, que ahora tu grandeza sea manifestada a todos los hijos de Dios.

Tu solo deseo es el de conducirnos a Jesús y tu única oración es por nuestra salvación. Te agradezco tu solicitud y me entristece mi negligencia.

Tu coronación me garantiza que algún día yo seré gloriosamente coronado. Dios enjugará todas mis lágrimas y me será otorgada la luz de la Gloria. Tu corazón fue lacerado con Siete Dolores durante su terrenal peregrinaje.

Ahora, doce estrellas circundan tu cabeza y la luna está bajo tus pies (Rev. 12:1). Tú eres Reina del Universo, los ángeles te sirven, las constelaciones enmarcan tu belleza. Obtén para mí, Madre querida, la gracia necesaria para un día entrar en Su Reino y recibir la corona de Santidad.

 

SALVE

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A Tí llamamos los desterrados hijos de Eva; a Tí suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce Virgen María!

Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios.  Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesuscristo. Amén.

 

HIMNO

Reina y Madre, Virgen pura,
que sol y cielo pisáis,
a vos sola no alcanzó
la triste herencia de Adán.

¿Cómo en vos, Reina de todos,
si llena de gracia estáis,
pudo caber igual parte
de la culpa original?

De toda mancha estáis libre:
¿y quién pudo imaginar
que vino a faltar la gracia
en donde la gracia está?
Si los hijos de sus padres
Toman el fuero en que están,
¿cómo pudo ser cautiva
quien dio a luz la libertad?

Amén.

 

ORACION

Dios todopoderoso, que nos has dado como Madre y como Reina a la Madre de tu Unigénito, concédenos que, protegidos por su intercesión, alcancemos la gloria de tus hijos en el reino de los cielos.

Reina dignísima del mundo, María Virgen perpetua, intercede por nuestra paz y salud, tú que engendraste a Cristo Señor, Salvador de todos.

Por nuestro Señor Jesucristo. Amén.

 

La Asunción de la Virgen María

Asuncion de la Virgen María

Asuncion de la Virgen María

La festividad que celebramos el 15 de agosto como la Asunción de la Virgen María a los Cielos, la promulgo como dogma de Fe en la Constitución “Munificentissimus Deus”, el Papa Pío XII, el 1 de noviembre de 1950.

Las razones fundamentales para la definición del dogma presentadas por Pío XII fueron:

1- La inmunidad de María de todo pecado: La descomposición del cuerpo es consecuencia del pecado, y como María, careció de todo pecado, entonces Ella, estaba libre de la ley universal de la corrupción, pudiendo entonces entrar prontamente, en cuerpo y alma, en la gloria del cielo.

2- Su Maternidad Divina: Como el cuerpo de Cristo se había formado del cuerpo de María, era conveniente que el cuerpo de María participara de la suerte del cuerpo de Cristo. Ella concibió a Jesús, le dio a luz, le nutrió, le cuido, le estrecho contra su pecho. No podemos imaginar que Jesús permitiría que el cuerpo, que le dio vida, llegase a la corrupción.

3- Su Virginidad Perpetua: como su cuerpo fue preservado en integridad virginal, (toda para Jesús y siendo un tabernáculo viviente) era conveniente que después de la muerte no sufriera la corrupción.

4- Su participación en la obra redentora de Cristo: María, la Madre del Redentor, por su íntima participación en la obra redentora de su Hijo, después de consumado el curso de su vida sobre la tierra, recibió el fruto pleno de la redención, que es la glorificación del cuerpo y del alma.

La Asunción es la victoria de Dios confirmada en María y asegurada para nosotros. La Asunción es una señal y promesa de la gloria que nos espera cuando en el fin del mundo nuestros cuerpos resuciten y sean reunidos con nuestras almas.

La Asunción es un mensaje de esperanza que nos hace pensar en la dicha de alcanzar el Cielo, la gloria de Dios y en la alegría de tener una madre que ha alcanzado la meta a la que nosotros caminamos.

Este día, recordamos que María es una obra maravillosa de Dios. Concebida sin pecado original, el cuerpo de María estuvo siempre libre de pecado. Era totalmente pura. Su alma nunca se corrompió. Su cuerpo nunca fue manchado por el pecado, fue siempre un templo santo e inmaculado.

También, tenemos presente a Cristo por todas las gracias que derramó sobre su Madre María y cómo ella supo responder a éstas. Ella alcanzó la Gloria de Dios por la vivencia de las virtudes. Se coronó con estas virtudes.

La maternidad divina de María fue el mayor milagro y la fuente de su grandeza, pero Dios no coronó a María por su sola la maternidad, sino por sus virtudes: su caridad, su humildad, su pureza, su paciencia, su mansedumbre, su perfecto homenaje de adoración, amor, alabanza y agradecimiento.

María cumplió perfectamente con la voluntad de Dios en su vida y eso es lo que la llevó a llegar a la gloria de Dios.

En la Tierra todos queremos llegar a Dios y en esto trabajamos todos los días. Esta es nuestra esperanza. María ya ha alcanzado esto. Lo que ella ha alcanzado nos anima a nosotros. Lo que ella posee nos sirve de esperanza. Tuvo una enorme confianza en Dios y su corazón lo tenía lleno de Dios.

Ella es nuestra Madre del Cielo y está dispuesta a ayudarnos en todo lo que le pidamos.

La fiesta de la Asunción es “la fiesta de María”, la más solemne de las fiestas que la Iglesia celebra en su honor. Este día festejamos todos los misterios de su vida.

Es la celebración de su grandeza, de todos sus privilegios y virtudes, que también se celebran por separado en otras fechas.

María es una obra maravillosa de Dios: mujer sencilla y humilde, concebida sin pecado original y, por tanto, creatura purísima. Su alma nunca se corrompió. Su cuerpo nunca fue manchado por el pecado, fue siempre un templo santo e inmaculado de Dios.

En la Tierra todos queremos llegar a Dios y por este fin trabajamos todos los días, ya que ésa es nuestra esperanza. María ya lo ha alcanzado. Lo que ella ya posee nos anima a nosotros a alcanzarlo también.

María tuvo una enorme confianza en Dios, su corazón lo tenía lleno de Dios. Vivió con una inmensa paz porque vivía en Dios, porque cumplió a la perfección con la voluntad de Dios durante toda su vida. Y esto es lo que la llevó a gozar en la gloria de Dios. Desde su Asunción al Cielo, Ella es nuestra Madre del Cielo.

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