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Archivo de Junio de 2013

Festividad de San Pedro y San Pablo, columnas de la fe cristiana

San Pedro y San Pablo

Pedro (Simón) y Pablo (Saulo) son apóstoles, testigos de Jesús que dieron un gran testimonio. Se dice que son las dos columnas del edificio de la fe cristiana. Dieron su vida por Jesús y gracias a ellos el cristianismo se extendió por todo el mundo.

Los cadáveres de San Pedro y San Pablo estuvieron sepultados juntos por unas décadas, después se les devolvieron a sus sepulturas originales. En 1915 se encontraron estas tumbas y, pintadas en los muros de los sepulcros, expresiones piadosas que ponían de manifiesto la devoción por San Pedro y San Pablo desde los inicios de la vida cristiana. Se cree que en ese lugar se llevaban a cabo las reuniones de los cristianos primitivos. Esta fiesta doble de San Pedro y San Pablo ha sido conmemorada el 29 de Junio desde entonces.

El sentido de tener una fiesta es recordar lo que estos dos grandes santos hicieron, aprender de su ejemplo y pedirles en este día especialmente su intercesión por nosotros.

En las últimas décadas, esta fiesta ha sido de importancia para el moderno movimiento ecuménico como una ocasión en la que el Papa de Roma y el Patriarca de Constantinopla han oficiado servicios diseñados para que sus iglesias más cerca de intercomunión, como participación en lo común. Este es especialmente el caso durante el pontificado de Juan Pablo II, tal como se refleja en su encíclica, Ut Unum Snt

Tan atrás como en el siglo cuarto se celebraba una fiesta en memoria de los Santos Pedro y Pablo en el mismo día, aunque el día no era el mismo en Oriente que en Roma. El Martirologio Sirio de fines del siglo cuarto, que es un extracto de un catálogo Griego de santos del Asia Menor, indica las siguientes fiestas en conexión con la Navidad (25 de diciembre): 26 dic. San Estéban; 27 dic. Santos Santiago y Juan; 28 dic. Santos Pedro y Pablo.
 
La fiesta principal de los Santos Pedro y Pablo se mantuvo en Roma el 29 de junio tan atrás como en el tercero o cuarto siglo. La lista de fiestas de mártires en el Cronógrafo de Filócalo coloca esta nota en la fecha – “III. Kal. Jul. Petri in Catacumbas et Pauli Ostiense Tusco et Basso Cose.” (=el año 258) . El “Martyrologium Hieronyminanum” tiene, en el Berne MS., la siguiente nota para el 29 de junio: “Romae via Aurelia natale sanctorum Apostolorum Petri et Pauli, Petri in Vaticano, Pauli in via Ostiensi, utrumque in catacumbas, passi sub Nerone, Basso et Tusco consulibus” (ed. de Rossi–Duchesne, 84).
 
La fecha 258 en las notas revela que a parir de ese año se celebraba la memoria de los dos Apóstoles el 29 de junio en la Vía Apia ad Catacumbas (cerca de San Sebastiano fuori le mura), pues en esta fecha los restos de los Apóstoles fueron trasladado allí (ver arriba). Más tarde, quizá al construirse la iglesia sobre las tumbas en el Vaticano y en la Vía Ostiensis, los restos fueron restituidos a su anterior lugar de descanso: los de Pedro a la Basílica Vaticana y los de Pablo la iglesia en la Vía Ostiensis.
 
 
San Pedro.

Creció entre el agua y la arena. Luego fue su gozo la humedad plateada y saltarina de los peces que se agitaban en la red. Recorría las calles de Betsaida con las cestas llenas acompañado de su padre Jonás y su hermano Andrés para vender la pesca. También pasaron horas remendando las redes, recomponiendo maderas y renovando las velas.

Se casó a su edad, más bien joven. Era amigo de los Cebedeos, de Santiago y Juan, que eran de su mismo oficio. A veces, se sentaban en la plaza y, con voz queda, comentaban lo que estaba en el ambiente pleno de ansiedad y con algo de misterio; hablaban del Mesías veniente y de la redención de Israel. En la última doctrina que se explicó en la sinagoga el sábado pasado se hablaba de Él. Juan, el hijo de Zacarías e Isabel, ha calentado el ambiente con sus bautismos de penitencia en el Jordán.

Andrés está fuera de sí casi, gritándole: ¡Lo encontré! ¡Llévame a él!, le pidió. Y la aventura hacia el encuentro se realizó con un resultado que casi no se puede describir por la mezcla de sorpresa, alegría y misterio; desde entonces no se le quita de la cabeza lo que le dijo el Rabbí de Nazaret: ¡Te llamarás Cefas! Un día se montó en su barca y desde ella habló a la gente embelesada; luego entraron mar adentro y quiso que echara la red precisamente cuando no había peces, pero, maravillado, observa que se llena tanto que está para romperse, ¡milagro! Y… ¡pescador de hombres!

Lleno de entusiasmo es Pedro el capitán de los doce. Piensa que se presenta un buen porvenir. Continúa siendo tosco, rudo, quemado por el sol y el aire; pero él es sincero, explosivo, generoso y espontáneo. Cuando escucha atento a Jesús que dijo algo a los ricos, tiempo le faltó para afirmar «nosotros lo hemos dejado todo, ¿qué será de nosotros?». Oye hablar al Maestro de tronos y piensa de repente, sin pensarlo ‘Seré el primero’. Aquello le mereció una reprimenda del Señor, pero es que dice unas cosas que son tan difíciles de entender, que uno se hace un lío; el otro día le oyó decir que eran felices los pobres y los que sufrían y los que recibían humillaciones. Lo vio transfigurado en el monte Tabor y aquello sí que le iba, quiso quedarse allí un buen rato. Es el fanfarrón humillado en la Pasión. Pedro es arrogante para tirarse al agua del lago y al mismo tiempo miedoso por hundirse. Cortó una oreja en Getsemaní y luego salió huyendo. Es el paradigma de la grandeza que da la fe y también –sin tapujos– de la flaqueza de los hombres. Se ve en el Evangelio descrita la figura de Pedro con vehemencia para investigar; protestón ante Cristo que quiere lavarle los pies y noble al darle su cuerpo a limpiar. Es el primero en las listas, el primero en buscar a Jesús, el primero en tirar de la red que llevaba ciento cincuenta y tres peces grandes; y tres veces responde que sí al Amor con la humildad de la experiencia personal.

Ahora es Papa infalible sobre corderos y ovejas porque lo cambió Jesús a pastor. Con el Espíritu Santo, después de aquel pentecostal huracán celeste, va por las plazas y calles en Jerusalén, y de pueblo en pueblo, contando la vida de Jesús de Nazaret, lo que enseñó y lo que hizo, afirma que murió en la cruz y está vivo, asegura que él lo ha visto; dice estas cosas en la casa del amigo, junto al fuego, y en el pórtico del templo. Crecido el pequeño aprisco primero y con muchos más peces en la red, en un concilio determina lo que es bueno para todos.

Roma no está tan lejos. Pedro está allí hablando a los miserables y a los esclavos, prometiendo libertad para ellos, hay esperanza para el enfermo y hasta el pobre se llama bienaventurado; los menestrales, patricios y militares… todos tienen un puesto; ¿milagro? resulta que todos son hermanos. Y saben que es gloria sufrir por Cristo.

Nerón, el monstruo humano, se divierte con incendio y lira en mano. Para no ser acusado, desvía el golpe mirando a los cristianos. Sí, son ellos los enemigos del pueblo y del género humano, son ellos los incendiarios. Decreto, sangre y muerte. En la cárcel Mamertina está encerrado, sin derechos; no es romano, es solo un judío y es cristiano. Comparte con el Maestro el trono: la cruz, cabeza abajo.

En el Vaticano sigue su cuerpo unificante y venerado de todo cristiano.

 

San Pablo.

Dejó escrito: «He combatido bien mi combate; he terminado mi carrera; he guardado la fe. Ahora me está reservada la corona de justicia que Dios, justo juez, me dará en su día; y no solo a mí, sino a todos los que aman su venida».

Y fue mucha verdad que combatió, que hizo muchas carreras y que guardó la fe. Su competición, desde Damasco a la meta –le gustaba presentar la vida cristiana con imágenes deportivas– no fue en vano, y merecía el podio. Siempre hizo su marcha aprisa, aguijoneado con el espíritu de triunfo, porque se apuntó, como los campeones, a los que ganan. En otro tiempo, tuvo que contentarse con guardar los mantos de los que lapidaban a Esteban. Después se levantó como campeón de la libertad cristiana en el concilio que hubo en Jerusalén. Y vio necesario organizar las iglesias en Asia, con Bernabé; ciega con su palabra al mago Elimas y abre caminos en un mundo desconocido.

Suelen acompañarle dos o tres compañeros, aunque a veces va solo. Entra en el Imperio de los ídolos: países bárbaros, gentes extrañas, ciudades paganas, caminos controlados por cuadrillas de bandidos, colonias de fanáticos hebreos fáciles al rencor y tardos para el perdón. Antioquía, Pisidia, Licaonia, Galacia. Y siempre anunciando que Jesús es el hijo de Dios, Señor, Redentor y Juez de vivos y muertos que veinte años antes había ido de un lado para otro por Palestina, como un vagabundo, y que fue rechazado y colgado en la cruz por blasfemo y sedicioso.

Los judíos se conjuraron para asesinarle. En la sinagoga le rechazan y los paganos le oyen en las plazas. Alguno se hace discípulo y muchos se amotinan, le apedrean y maldicen. Va y viene cuando menos se le espera; no tiene un plan previo porque es el Espíritu quien le lleva; de casi todos lados le echan.

Filipos es casi-casi la puerta de Europa que le hace guiños para entrar; de allí es Lidia la primera que cree; pero también hubo protestas y acusaciones interesadas hasta el punto de levantarse la ciudad y declararlo judío indeseable haciendo que termine en la cárcel, después de recibir los azotes de reglamento. En esta ocasión, hubo en el calabozo luces y cadenas rotas.

Tesalónica, que es rica y da culto a Afrodita, es buena ciudad para predicar la pobreza y la continencia. Judío errante llega a Atenas –toda ella cultura y sabiduría– donde conocen y dan culto a todos los diosecillos imaginables, pero ignoran allí al Dios verdadero que es capaz de resucitar a los muertos como sucedió con Jesús.

Corinto le ofrece tiempo más largo. Hace tiendas y pasa los sábados en las sinagogas donde se reúnen sus paisanos. Allí, como maestro, discute y predica.

El tiempo libre ¡qué ilusión! tiene que emplearlo en atender las urgencias, porque llegan los problemas, las herejías, en algunas partes no entendieron bien lo que dijo y hay confusión, se producen escándalos y algunos tienen miedo a la parusía cercana. Para estas cuestiones es preciso escribir cartas que deben llegar pronto, con doctrina nítida, clara y certera; Pablo las escribe y manda llenas de exhortaciones, dando ánimos y sugiriendo consejos prácticos.

En Éfeso trabaja y predica. Los magos envidian su poder y los orfebres venden menos desde que está Pablo; el negocio montado con las imágenes de la diosa Artemis se está acabando. Las menores ganancias provocan el tumulto.

Piensa en Roma y en los confines del Imperio; el mismo Finisterre, tan lejano, será una tierra bárbara a visitar para dejar sus surcos bien sembrados. Solo el límite del mundo pone límite a la Verdad.

Quiere despedirse de Jerusalén y en Mileto empieza a decir «adiós». La Pentecostés del cincuenta y nueve le brinda en Jerusalén la calumnia de haber profanado el templo con sacrilegio. Allí mismo quieren matarlo; interviene el tribuno, hay discurso y apelación al César. El camino es lento, con cadenas y soldados, en el mar naufraga, se producen vicisitudes sin cuento y se hace todo muy despacio.

La circunstancia de cautivo sufrido y enamorado le lleva a escribir cartas donde expresa el misterio de la unión indivisible y fiel de Cristo con su Iglesia.

Al viajero que es místico, maestro, obrero práctico, insobornable, valiente, testarudo, profundo, piadoso, exigente y magnánimo lo pone en libertad, en la primavera del año sesenta y cuatro, el tribunal de Nerón. Pocos meses más tarde, el hebreo ciudadano romano tiende su cuello a la espada cerca del Tíber.

11 de Junio, Festividad de San Bernabé

San Bernabé, patrono de Logroño

San Bernabé

San Bernabé no fue uno de los doce elegidos por Jesucristo, pero es considerado Apóstol por los primeros padres de la Iglesia, incluso por San Lucas, a causa de la misión especial que le confió el Espíritu Santo y de su activa tarea apostólica.

Bernabé, judío de la tribu de Levi, había nacido en Chipre; su nombre original fue el de José, pero los Apóstoles lo cambiaron por el de Bernabé por su significado (hombre esforzado). Se le menciona en las Sagradas Escrituras, en el cuarto capítulo de los Hechos de los Apóstoles por la venta de sus propiedades y entrega de lo recibido a los apóstoles para distribuir entre los pobres.

Los Apóstoles lo apreciaban mucho por ser un buen hombre, lleno de fe y lleno del Espíritu Santo y por eso lo eligieron para la evangelización de Antioquía, así como para instruir y guiar a los neófitos.

En esta misión obtuvo la cooperación de San Pablo y los dos predicadores obtuvieron gran éxito alcanzando con sus prédicas gran aumento de convertidos.

Antioquía se convirtió en el gran centro de evangelización y fue ahí donde, por primera vez, se dio el nombre de Cristianos, a los fieles seguidores de Cristo.

Tiempo más tarde, se les encomendó una nueva misión y partieron a cumplirla, acompañados por Juan Marcos. Primero se trasladaron a Seleucia y después a Salamina, en Chipre. Luego llegaron a Pafos, donde convirtieron al procónsul romano Sergio Paulo, navegaron hasta Perga en Pamfilia, donde Juan Marcos los abandonó. En Iconium, en Licaonia, estuvieron a punto de morir apedreados. En Listra, San Pablo curó milagrosamente a un paralítico y los habitantes paganos los confundieron con dioses. De regreso a Antioquía pasaron por todas las ciudades que habían visitado para confirmar y ordenar presbíteros.

Ante el segundo viaje misionero surgió un conflicto entre Pablo y Bernabé. Bernabé quería llevar a su primo Juan Marcos y Pablo se oponía por haberles abandonado en la mitad del primer viaje por miedo a todas las dificultades encontradas. Por ello decidieron separarse. San Pablo se fue a su proyectado viaje con Silas y Bernabé partió a Chipe con Juan Marcos. Más tarde se volvieron a encontrar como buenos amigos misionando en Corinto, por lo que se deduce que Bernabé, en ese tiempo, aún vivía y trabajaba en los años 56 o 57.

Posteriormente, el mismo Pablo invita a Juan Marcos a unirse a él, cuando estaba preso en Roma.

Algunos apuntes cuentan que San Bernabé fue apedreado hasta morir en Salamina, un 11 de junio. Pero otra tradición nos lo presenta como predicador en Alejandría y en Roma años más tarde y además como primer obispo de Milán. Pero con seguridad, alrededor del año 60 ó 61, San Bernabé ya había muerto.

El sitio de Logroño

Sitio de Logroño

En 1520, el Emperador y rey D. Carlos I pasa por la ciudad de Logroño camino de Castilla, y el recibimiento de las gentes, le dan a entender al monarca que Logroño es una ciudad fiel al imperio y a su rey.

Consciente del lugar geográfico que ocupa Logroño, teniendo en cuenta la cercanía con Navarra, sus intentos del retorno al reino con una dinastía francesa afín a Francisco I, y por otro lado su cercanía a Castilla y las revueltas de los comuneros, sin perder de vista los problemas con las Alpujarras, decide y manda mantener un pequeño destacamento de su guardia personal, que recuerde siempre su vinculación con la ciudad.

La persona designada al mando de dicho destacamento, don Pedro Vélez de Guevara, Duque de Nájera, elije a hombres de confianza, vinculados con La Rioja dejándolos como guardia de la puerta de San Francisco, cercana al hoy puente de Piedra y a la puerta de Castilla, hoy del Revellín.

En pleno levantamiento comunero, la ciudadanía de Logroño hizo frente a las tropas del oportunista rey francés Francisco I.

Ya estaban las tropas de André de Foix, formadas por bearneses, labortanos, franceses y bajonavarros y engrosadas después por altonavarros, dispuestas para atacar Logroño, después de atravesar la invadida y rendida Navarra.

De los pueblos vecinos donde se hallaban los soldados en pequeños destacamentos diseminados, se dirigieron todos a Logroño en busca de asilo seguro, al ser ésta la población más importante y fronteriza con Navarra.

El día 21 de Mayo, el Concejo y Justicia de Logroño en unión del Corregidor D. Pedro Vélez de Guevara, dadas las noticias que traían los últimos refugiados y soldados, se acordó celebrar una reunión general en el templo de Santiago el Real, como sitio espacioso para anunciar a todos los Logroñeses la apremiante necesidad de adoptar algunas medidas. Las campanas de esta iglesia repitieron sus golpes con desusada celeridad anunciando a los habitantes de la ciudad la urgencia e interés de la convocatoria

Durante tres días, estuvieron preparándose para un más que posible defensa de la ciudad pues las noticias del avance del ejército francés hacia Logroño, eran cada vez más alarmantes.

Un último emisario, procedente de la vecina ciudad de Viana, fue portador en la tarde del día 24 de Mayo de la nueva y última posición de las tropas, pues se distinguían ya las avanzadas del ejército invasor. Ya no había duda; pronto estarían delante de los muros de Logroño y era urgentísimo prepararlo todo para la resistencia que se tenía decidida. La ansiedad crecía por momentos; los clarines militares tocaban llamada; las guardias se reforzaban con mas personas, y los castilletes situados sobre el puente del Ebro y también las murallas inmediatas á este punto así como las ventanas y tapias del convento de San Francisco, se coronaban de logroñeses y soldados ávidos de divisar al enemigo.

Por fin al amanecer del día 25 y cuando los vigías tomando las debidas precauciones, se dirigieron á los puntos de observación, tuvieron que retroceder á toda prisa, al tiempo mismo que por las alturas inmediatas aparecían los soldados franceses.

Pronto se presentó a la entrada del puente, un oficial francés acompañado de varios soldados, trayendo un pliego que los centinelas reciben y pasa de mano en mano. Mientras, los recién llegados, quedan en la parte exterior esperando la respuesta.

Inmediatamente el documento es conducido a la casa consistorial, donde ya estaban reunidos los representantes del pueblo, la comisión de defensa y los principales vecinos.

Abierto aquél en medio de la ansiedad que todos experimentaban, fue leído en voz alta por el presidente de la reunión.

El mensaje decía: «Al Capitán Gobernador de la plaza. Estimado señor: Enviado por mi Rey y Señor Soberano Francisco I y para cumplimentar sus órdenes en Castilla, os ruego no pongáis impedimento á que mis soldados penetren en ese pueblo para proseguir el camino, en la seguridad de que no se causará el menor daño ni perjuicio á esos habitantes. EI General del ejército de S. M. F. André de Foix, Señor de Asparrot.»

La contestación se redactó en el mismo momento sin deliberación alguna y con la conformidad de todos, en los siguientes términos: «Señor General: La ciudad de Logroño y todos sus habitantes, pertenecen al Emperador y Rey su Señor D. Carlos, y no se entregará ni dará paso á ese ejército enemigo mientras tengamos en nuestro poder, las llaves de sus puertas, que son tan pesadas, que por numerosos que sean los soldados que traéis, no podrán llevárselas. EI Capitán Jefe de la plaza, Don PEDRO VELEZ DE GUEVARA.»

Salió el portador con la respuesta hacia las posiciones francesas, viéndosele trepar con sus soldados por la falda occidental del cerro de Cantabria, de donde enseguida los franceses empezaron á descender en grandes masas aproximándose al puente con intento de penetrar por él. Se intercambiaron numerosos disparos de una y otra parte, comprobándose que les era imposible el paso por este sitio perfectamente defendido. Cesaron los ataques y conservaron sus posiciones a muy corta distancia.

Transcurridas algunas horas y por uno de los vados del Ebro cerca de Varea, el ejército francés cruzó el río y apareció por el Oriente de la ciudad situándose en las inmediaciones del convento de Madre de Dios. Treinta mil soldados según crónicas de la época, comandados por el General Asparrot sitiaban la ciudad.

Desde que comenzó el 25 de mayo de 1521 el sitio a la Ciudad de Logroño, mantuvo el capitán Vélez de Guevara el encargo de organizar la defensa. Otra de las misivas que D. Pedro llegó a mandar para el General Asparrot, decía: «Logroño no abrirá sus puertas al enemigo, mientras uno solo de sus habitantes, tenga vida para combatir. Nos defenderemos hasta la muerte».

Desde que se formalizo el cerco, los ataques, escaramuzas, combates y pérdida de vidas humanas fueron numerosos. Se intentaron varias estrategias, incluida la de anegar el campamento francés mediante una riada. El mismo 10 de junio, cuando la escasa guarnición de la ciudad junto con valerosos habitantes atacó por la noche el campamento enemigo, infundieron con confusión y temor en las tropas atacantes, el mensaje de que se acercaban un grandioso ejercito de 20.000 soldados, con D. Antonio Manrique de Lara, Duque de Nájera al mando, de ellos.

Ante semejante amenaza, Asparrot mandó levantar el asedio y huyó con sus tropas en desbandada. Al día siguiente, 11 de junio, la ciudad celebró la victoria y juró el ‘voto de San Bernabé’. Esto se celebra cada 11 de junio en la festividad del santo. Durante todos los día del asedio, la población tanto civil como miliar, se alimentó con peces de Ebro pescados por la noche, pan hecho con la harina del trigo de los graneros de la ciudad junto con vino de las bodegas.

Agradecido el emperador Carlos I de España al señalado servicio que los logroñeses prestaron en esta memorable campaña, les concedió el privilegio de poner en el escudo de armas de la ciudad las tres flores de Lis que el ejército de Asparrot traía en sus  banderas, con otras distinciones que detalladamente constan en aquel y otros  documentos, por la defensa de Logroño durante el sitio que sufrió la MUY NOBLE Y LEAL CIUDAD DE LOGROÑO en el año 1521.

Hemos encontrado un excelente y fiel relato del sitio de Logroño realizado por don F. J. Gómez que se puede consultar y descargar en el siguiente enlace.

 http://www.logronopasion.com/pdf/El_Sitio_De_Logroño_En_1521.pdf

Lourdes, una puerta de la Fe.

Hospitalidad  Nuestra  Señora  de  Lourdes.   Una  puerta  de  la  Fe.

Gruta de Lourdes

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Teléfonos de contacto con Hospitalidad de La Rioja 941 262 886 – 941 234 656 – 941 244 511

Correos electrónicos jovenes@hospitalidaddelarioja.org   y   secretaria@hospitalidaddelarioja.org

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Festividad del Sagrado Corazón de Jesús

Viernes 7 de junio de 2013, festividad del Sagrado Corazón de Jesús.

La Iglesia celebra la Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús el viernes posterior al segundo domingo de pentecostés, siendo además durante  todo el mes de junio,  dedicado por la piedad cristiana al Corazón de Cristo.

Hay quien podría pensar que la devoción al Sagrado Corazón es algo trasnochado, propio de otras épocas, pero ya superado en el momento actual. Sin embargo, el Papa Juan Pablo II, en la carta entregada al Prepósito General de la Compañía de Jesús, P. Kolvenbach, en la Capilla de San Claudio de la Colombière, el 5 de octubre de 1986, en Paray-le-Monial, animaba a los Jesuitas a impulsar esta devoción:

“Sé con cuánta generosidad la Compañía de Jesús ha acogido esta admirable misión y con cuánto ardor ha buscado cumplirla lo mejor posible en el curso de estos tres últimos siglos: ahora bien, yo deseo, en esta ocasión solemne, exhortar a todos los miembros de la Compañía a que promuevan con mayor celo aún esta devoción que corresponde más que nunca a las esperanzas de nuestro tiempo”.

La devoción al Corazón de Jesús ha existido desde los primeros tiempos de la Iglesia, cuando se meditaba en el costado y el Corazón abierto de Jesús, de donde salió sangre y agua. De ese Corazón nació la Iglesia y por ese Corazón se abrieron las puertas del Cielo. La devoción al Sagrado Corazón está por encima de otras devociones porque veneramos al mismo Corazón de Dios. Pero fue Jesús mismo quien, en el siglo diecisiete, en Paray-le-Monial, Francia, solicitó, a través de una humilde religiosa, que se estableciera definitiva y específicamente la devoción a su Sacratísimo Corazón.

Sagrado Corazón de JesúsEl 16 de junio de 1675 se le apareció Nuestro Señor y le mostró su Corazón a Santa Margarita María de Alacoque. Su Corazón estaba rodeado de llamas de amor, coronado de espinas, con una herida abierta de la cual brotaba sangre y, del interior de su corazón, salía una cruz. Santa Margarita escuchó a Nuestro Señor decir: “He aquí el Corazón que tanto ha amado a los hombres, y en cambio, de la mayor parte de los hombres no recibe nada más que ingratitud, irreverencia y desprecio, en este sacramento de amor.”

Con estas palabras Nuestro Señor mismo nos dice en qué consiste la devoción a su Sagrado Corazón. La devoción en sí está dirigida a la persona de Nuestro Señor Jesucristo y a su amor no correspondido, representado por su Corazón. Dos, pues son los actos esenciales de esta devoción: amor y reparación. Amor, por lo mucho que Él nos ama. Reparación y desagravio, por las muchas injurias que recibe sobre todo en la Sagrada Eucaristía.

Anteriormente a dicha aparición el mismo Jesús Nuestro Señor, igualmente a través de Santa Margarita María en mayo de 1673, le dio a para aquellas almas devotas a su Corazón “Las Doce Promesas del Sagrado Corazón”:

  • Les daré todas las gracias necesarias para su estado de vida.
  • Les daré paz a sus familias.
  • Las consolaré en todas sus penas.
  • Seré su refugio durante la vida y sobre todo a la hora de la muerte.
  • Derramaré abundantes bendiciones en todas sus empresas.
  • Los pecadores encontrarán en mi Corazón un océano de misericordia.
  • Las almas tibias se volverán fervorosas.
  • Las almas fervorosas harán rápidos progresos en la perfección.
  • Bendeciré las casas donde mi imagen sea expuesta y venerada.
  • Otorgaré a aquellos que se ocupan de la salvación de las almas el don de mover los corazones más endurecidos.
  • Grabaré para siempre en mi Corazón los nombres de aquellos que propaguen esta devoción.
  • Yo te prometo, en la excesiva misericordia de mi Corazón, que su amor omnipotente concederá a todos aquellos que comulguen nueve Primeros Viernes de mes seguidos, la gracia de la penitencia final: No morirán en desgracia mía, ni sin recibir sus Sacramentos, y mi Corazón divino será su refugio en aquél último momento.

El fundamento del culto al Corazón de Jesús lo encontramos precisamente en el misterio de la Encarnación del Verbo, quien, siendo “consustancial al Padre”, “por nosotros los hombres y por nuestra salvación bajó del cielo, y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre”.

Adoramos el Corazón de Cristo porque es el corazón del Verbo encarnado, del Hijo de Dios hecho hombre, de la Segunda Persona de la Santísima Trinidad que, sin dejar de ser Dios, asumió una naturaleza humana para realizar nuestra salvación.

El Corazón de Jesús es un corazón humano que simboliza el amor divino. La humanidad santísima de Nuestro Redentor, unida hipostáticamente a la Persona del Verbo, se convierte así para nosotros en manifestación del amor de Dios. Sólo el amor inefable de Dios explica la locura divina de la Encarnación: “tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo unigénito, para que el que crea en él no muera, sino que tenga la vida eterna” (Jn 3, 16). Es el misterio de la condescendencia divina, del anonadamiento de Aquel que “a pesar de su condición divina, no hizo alarde de su categoría de Dios; al contrario, se despojó de su rango y tomó la condición de esclavo, pasando por uno de tantos. Y así, actuando como un hombre cualquiera, se rebajó hasta someterse incluso a la muerte, y una muerte de cruz” (Flp 2, 6 ss).
Sagrado Corazón

En la vida de Jesucristo se transparenta el amor del Padre: “Quien me ve a mí, ve al Padre” (Jn 14, 9): “Él, con su presencia y manifestación, con sus palabras y obras, signos y milagros, sobre todo con su muerte y gloriosa resurrección, con el envío del Espíritu de la verdad, lleva a plenitud toda la revelación y la confirma con testimonio divino…” (“Dei Verbum”, 4).

Toda su existencia terrena remite al misterio de un Dios que es Amor, comunión de Amor, Trinidad de Personas unidas por el recíproco amor, que nos invita a entrar en la intimidad de su vida.

El Evangelio deja constancia de la ternura de Jesús. Él es “manso y humilde de corazón”. Es compasivo con las necesidades de los hombres, sensible a sus sufrimientos. Su amor privilegia a los enfermos, a los pobres, a los que padecen necesidad, pues “no tienen necesidad de médico los sanos, sino los enfermos”.

La parábola del hijo pródigo resume muy bien su enseñanza acerca de la misericordia de Dios. El Señor, con su actitud de acogida con respecto a los pecadores, da testimonio del Padre, que es “rico en misericordia” y está dispuesto a perdonar siempre al hijo que sabe reconocerse culpable. “Sólo el corazón de Cristo, que conoce las profundidades del amor de su Padre, ha podido revelarnos el abismo de su misericordia de una manera a la vez tan sencilla y tan bella”

La parábola del hijo pródigo es, a la vez, una profunda enseñanza acerca de la condición humana. El hombre corre el riesgo de olvidarse del amor de Dios y de optar por una libertad ilusoria. Por el pecado se aleja de la casa del Padre, donde era querido y apreciado, para ir a vivir entre extraños. El mal seduce prometiendo una felicidad a corto plazo. El hombre sigue así un camino que lleva a la esclavitud y a la humillación.

Nuestra época constituye un testimonio claro de este engaño. Vivimos en una cultura que margina positivamente lo religioso, que, dejando a Dios de lado, prefiere rendir culto a los ídolos falsos del poder, del placer egoísta, del dinero fácil.

Por tantos

por tantos

Días atrás, leyendo un mensaje que llegaba desde el Facebook de la Cofradía Marista en Logroño, a través de nuestro amigo Marcos, nos recordaba estar en el periodo de hacer cuentas con el fisco. Desde que ocurrió lo que voy a contar, cada temporada recuerdo de inmediato aquellas escenas y comentarios bien grabados en mi retina y en mi memoria.

Hace ya algunos años, viendo (haciendo zapping) un reportaje en la cadena de TV “CUATRO” sobre las casillas para la asignación tributaria de ayuda a la Iglesia Católica y otras ONG,s, escuchaba sobre éste tema unas declaraciones de un personaje “impresentable”, y que varias veces lo he comentado porqué todavía hoy como digo, sigo dando muchas vueltas a ello por encontrar el motivo, que a este tipo de gentes les lleva a actuar así.

Me imagino que “todo el mundo” sabe cómo funciona ésta cuestión en las declaraciones del IRPF, pero lo recordaré. Hay en los impresos de la declaración, varias casillas para que cada cual, tache la que crea más conveniente con sus convicciones. Antaño había una casilla más para anular todo tipo de asignación tributaria. Tachando ésa casilla quedaba entendido por el Estado que el responsable y titular de la declaración, no deseaba destinar de sus impuestos ninguna cantidad a esos menesteres y por lo tanto las otras dos casillas quedan ya sin efecto. Hoy en día ya no figura esa casilla pues sirve para esos efectos, no tachar ninguna de ellas.

Marcando una de las otras dos casillas ó las dos, confirman todo lo contrario. Con ellas tachadas, el Estado entiende que asignamos a las entidades indicadas, el 0,7 % de nuestros impuestos a cada una de las dos opciones.

Ahora bien, desde el comienzo de estas casillas en el IRPF, se han mantenido tres claras posturas que conviene resaltar para entender el sentido de éste hilo y la patente mala idea de las personas semejantes a este personaje que siendo conscientes de ello, “tapan” una de las posturas y ensalzan las otras dos.

La primera opción es la adoptada por la Iglesia Católica, tanto desde sus campañas publicitarias como desde las distintas manifestaciones de sus principales responsables (incluso desde los púlpitos en las homilías) han mantenido, animado y explicado siempre, que todos tachemos las dos casillas disponibles. “A LA IGLESIA CATOLICA” y la de “A FINES SOCIALES” y de esta manera se destinan un 0,7% a la Iglesia y otro 0,7% a otros fines sociales. Ni se resta de uno a otro, ni se divide entre las dos opciones, como tampoco incrementa nuestro pago de impuestos. La única realidad es que de nuestros impuestos, marcando las dos opciones, ordenamos al Estado que se ingrese en las cuentas de la iglesia el 0,7% de los mismos y que de igual forma ingrese en las cuentas de las otras ONG,s OTRO 0,7%. Sin duda, la más solidaria, la más efectiva, elegante y cristiana posición.

La segunda opción es centrarse en su propia campaña publicitaria, de información y hacer todas las manifestaciones necesarias para hacer llegar “SU” mensaje y solicitar para sus formaciones, organizaciones y entidades esas cantidades indicadas. Es decir (pongo el ejemplo) la ONG,s MEDICOS SIN FRONTERAS, solicita que se tache la casilla “A FINES SOCIALES” y de la totalidad recaudada para ese fin, ellos recibirán su parte correspondiente. Pero la diferencia puede venir según el talante de cada entidad, pues hay algunos que dándose cuenta de la realidad, han optado por AÑADIR a sus mensajes de petición, que también pueden marcar las OTRA casilla y con ello no dividen el pago de ese 0,7% sino todo lo contrario, entendiendo con ello, que de esta forma, llegará más y de mejor forma la ayuda para todos. No es así en parte de estas entidades, que “tapan” e inciden en señalar solo la casilla de “A FINES SOCIALES” negándole a la Iglesia Católica la posibilidad de que también a ella, le llegue ese dinero aun sabiendo que a ellos, no les afectará para nada en la cantidad a recibir. Todo lo contrario, pues esa parte del dinero, se quedan en las arcas del estado para otros gastos que sin duda no revertirán en beneficio social.

Y la tercera opción es la adoptada por el “cretino” e impresentable personaje, que hacía esas manifestaciones en el programa citado. (aunque muy antiguo, dejo el enlace de referencia al detonante de estas manifestaciones http://www.religionenlibertad.com/articulo.asp?idarticulo=8299). Solicitan para sus formaciones y entidades dicha asignación, cosa hasta aquí entendible según lo explicado en la segunda opción, pero lo que no es de recibo, que para justificar la necesidad de su interesada opción por esa parte de la asignación, difame, tergiverse y mienta sobre la gran labor y muchas veces única, labor humanitaria que solamente la Iglesia Católica desarrolla en muchos temas y campos. Desde los comedores sociales, Caritas, Unicef, Manos Unidas, Misiones y un largo etc., terminando por la labor parroquial en estos temas sociales. No hace falta marcharnos muy lejos para encontrar a los “necesitados” y hoy, mucho menos, con todos los necesitados que acuden a estas entidades en solicitud de ayuda ¿Donde están las ayudas a los más necesitados por parte de PAPA ESTADO? ¿Los sindicatos y sus ayudas sociales, cuantos comedores ponen a disposición de estas personas? ¿Alguna que otra ONG,s? Donde no han estado, ni están, ni estarán éstas entidades, allí ha estado, está y estará la IGLESIA CATOLICA.

comedor social Cáritas

Si alguien necesitaba de éstas aclaraciones para decidirse por asignar estos dineros a la IGLESIA CATOLICA , estaba ciego y espero haber contribuido con estas líneas en arrojar luz y terminar con esas cegueras.

Solamente queda recordar, pues estamos ahora en plena campaña del IRPF, que se pueden y deben tacharse las dos casillas, mandando los dineros, nuestros dineros, a la Iglesia Católica y al resto de buenas gentes que alineadas con otras excelentes organizaciones se dedican en hacer el bien en obras sociales y humanitarias, en definitiva en el AMOR AL PROJIMO. También con sentido recordatorio y a en su favor, dejo unos enlaces para consultar. Son de años atrás pero de total vigencia, aún más si cabe, en este 2013

http://www.abc.es/20100506/sociedad-religion/iglesia-urge-marcar-casilla-20100506.html
http://www.abc.es/hemeroteca/historico-31-05-2009/abc/Nacional/una-x-para-los-mas-necesitados_921361746820.html
http://www.abc.es/hemeroteca/historico-19-02-2010/sevilla/Cordoba/la-casilla-de-la-iglesia_1133889586426.html