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Archivo de Noviembre de 2013

¿Hemos convertido la Navidad en una tradición falsa?

Entramos de lleno en el tiempo del Adviento, período de preparación para celebrar la Navidad. Comenzamos el nuevo tiempo, éste domingo 1 de diciembre e iniciamos el nuevo Año Litúrgico católico. El sentido del Adviento, es avivar en los creyentes la espera del nacimiento del niño Jesús, Nuestro Señor.

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Pero muchas veces como creyentes, nos causa curiosidad el hecho de que una de las más importantes fiestas del cristianismo, estuviese rodeada de elementos tan poco religiosos como por ejemplo el árbol apodado de navidad, con todos esos adornos luminosos, con todos esos costosos regalos. Causa estremecimiento ver los contenidos en los elementos publicitados durante semanas, para el logro de beneficios económicos enormes, con campañas comerciales ambiciosas, que nada tiene que ver con el Espíritu del Mesías, ni con el Reino de Dios, ni con la sana doctrina de nuestro Salvador, ni con la de sus apóstoles.

Y “Santa Claus” o “papa Noel”, que más bien es un personaje creado para un anuncio de bebidas de cola famosa, todo vestido ahora de rojo y antes de verde, que dicen viene de algún lugar helado en el norte de Europa, del cual curiosamente nunca salió ningún profeta o por lo menos son desconocidos en las escrituras, y donde se supone que vive, tiene una gran fábrica de juguetes, en su mayoría, lujuriosos, carnales, monopolizadores, de artes marciales, subliminales, de muerte y de guerra, etc.

Vamos, que más bien parece una gran fiesta pagana en la que creyentes y no creyentes vemos la oportunidad de gastar grandes cantidades de dinero sin sentido, solo por gastar. Loterías, regalos, grandes comilonas, fiestas y viajes, vacaciones, etc y eso en tiempos de crisis. ¿Crisis?. Si, crisis.

Muchos creyentes y no creyentes saben que aunque lo de las fechas del nacimiento de Jesús, no aparece en las escrituras bíblicas, y es más, los apóstoles y miembros de las primeras congregaciones, no celebraban el nacimiento del Mesías de ninguna manera, éste no es el espíritu de la navidad que Jesús buscó para su nacimiento y para su “familia cristiana”

Dios quiso humildad y sencillez, nos quiso hacer ver el contraste, la diferencia. Dios, todo poderoso, Rey y creador del universo, que pudiendo haber nacido en los mejores palacios, con las mejores vestimentas y joyas, con criados y criadas para atenderle, quiso que su primogénito, segunda persona de la Santísima Trinidad, naciera de una humilde mujer Nazarena, como sirviente y padre terrenal a un casto y buen hombre, como cuna de gran linaje, un pesebre y como pañales trapos rotos y raidos.

No es muy extraño que una fiesta como ahora la navidad, en el “cristianismo actual y tradicional” la hayamos convertido en costumbres idolátricas, que generan unos beneficios económicos al comercio y vendedores y nos hacen hacer grandes gastos para contribuir a esta gran bola inhumana, dejándonos llevar en estas fechas por todos los anuncios de navidad, por los comentarios y ensalzamiento de la sociedad de consumo por prensa, por radio y por T.V.

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Pero recordemos que en el mundo hay mucha necesidad. Que muchos millones de personas mueren de hambre y enfermedades, que hay muchos, muchos necesitados. Y no es necesario irnos a mirar lo aquí detallado a países lejanos de Africa o de otros continentes, no. Los tenemos al lado nuestro, en nuestras calles, en nuestra ciudad. Porqué ahora y más que nunca, nuestros hermanos de piso, de edificio, de calle, de barrio, de parroquia, etc….están necesitados, muy necesitados.

Ahora más que nunca, debemos dejar de lado esos suntuosos gastos llamados de Navidad y ofrecer cuanta ayuda podamos para cubrir las necesidades de nuestros hermanos en Cristo. Nos vendrá muy bien para nuestro propio bolsillo, para ayuda del prójimo, solidarizándonos con ellos y sobre todo para nuestra conciencia, pues estaremos volviendo a la NAVIDAD que Dios espera de todos nosotros.

No olvidemos lo que el Mesías dijo a unos invitados, en una reunión a la que estaba asistiendo, aconsejándoles llamar a aquellos, que no tenían esas necesidades cubiertas, para el banquete y darles de comer, a los hambrientos materialmente y también predicándoles el Reino de Dios en estas ocasiones, que es lo que el Maestro hacía cuando le invitaban a alguna casa para comer, estando seguros que estaremos haciendo grandes tesoros en el Cielo

Del Evangelio de San Lucas 14:12-14 “Dijo también al que lo había convidado: Cuando hagas comida o cena, no llames a tus amigos ni a tus hermanos ni a tus parientes ni a vecinos ricos, no sea que ellos, a su vez, te vuelvan a convidar, y seas recompensado. Cuando hagas banquete, llama a los pobre, a los mancos, a los cojos y a los ciegos; Y serás bienaventurado, porque ellos no te pueden recompensar, pero te será recompensado en la resurrección de los justo.”

Recordemos el nacimiento de Jesús, colocando en un rincón de nuestro hogar, el misterio. Tan solo hacen faltan las imágenes del niño Jesús, la Virgen María y San José; La Sagrada Familia. Preparemonos en estos días de Adviento para recibirlo. Contribuyamos en aportar todo lo uqe buenamente podamos en ayudar a nuestro prójimo. ¿Porqué gastar en tanta comida si además nos perjudica seriamente la salud? Hagamos regalos, sí, pueden ser simples detalles, pero también lo hagamos con los más necesitados, con los más solitarios, haciéndoles llegar nuestro cariño y afectividad. ESTO ES LA NAVIDAD.

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Festividad de la Presentación de Nuestra Señora en el Templo de Jerusalén.

Es en una antigua y piadosa tradición que encontramos los orígenes de esta fiesta mariana.
Presentación de la Niña María

Cuando la Virgen María era muy niña, sus padres San Joaquín y Santa Ana la llevaron al templo de Jerusalén y allá la dejaron por un tiempo, junto con otro grupo de niñas, para ser instruida muy cuidadosamente respecto a la religión y a todos los deberes para con Dios.

Históricamente, el inicio de esta celebración fue la dedicación de la Iglesia de Santa María la Nueva en Jerusalén en el año 543. Estas fiestas se vienen conmemorando en Oriente desde el siglo VI, inclusive el emperador Miguel Comeno cuenta sobre esto en una Constitución de 1166.

Más adelante, en 1372, el canciller en la corte del Rey de Chipre, habiendo sido enviado a Aviñón. en calidad de embajador ante el Papa Gregorio XI, le contó la magnificencia con que en Grecia celebraban esta fiesta el 21 de noviembre. El Papa entonces la introdujo en Aviñón, y Sixto V promulgó la fiesta para la Iglesia universal.

Niña María La niña María
-¡qué gracia en su vuelo!-
paloma del cielo,
al templo subía
y a Dios ofrecía
el más puro don:
sagrario y mansión
por Él consagrada
y a Él reservada
en su corazón….¡Oh blanca azucena!,
la Sabiduría
su trono te hacía,
dorada patena,
de la gracia llena,
llena de hermosura.
Tu luz, Virgen pura,
niña Inmaculada,
rasgue en alborada
nuestra noche oscura.Tu presentación,
princesa María,
de paz y alegría
llena el corazón.
De Dios posesión
y casa habitada,
eres la morada
de la Trinidad.
A su Majestad
la gloria le sea dada.
Amén.
Oración
Santa Madre María,
tú que desde temprana edad
te consagraste al Altísimo,
aceptando desde una libertad
poseída el servirle plenamente
como templo inmaculado,
tú que confiando en tus santos padres,
San Joaquín y Santa Ana,
respondiste con una obediencia
amorosa al llamado de Dios Padre,…
tu que ya desde ese momento
en el que tus padres te presentaron
en el Templo percibiste en tu interior
el profundo designio de Dios Amor;
enséñanos Madre Buena a ser
valientes seguidores de tu Hijo,
anunciándolo en cada momento
de nuestra vida desde una generosa
y firme respuesta al Plan de Dios.
Amén.
Niña Virgen María

¿Y si tiene los ojos verdes?

Lucía, de 15 años, nos estremece con el testimonio de cómo casi abortó.

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El digital italiano Tempi.it ha publicado el testimonio en primera persona de «Lucía» (no es su nombre real), una chica de 15 años, de Macerata, al este del país, que está embarazada y defiende a su bebé de las presiones que quienes le quieren animar a abortar. 

El texto ha ganado el 26º concurso escolar europeo “Uno de nosotros”, organizado por el Movimiento para la Vida. Recoge la angustia que vivió al descubrir que estaba embarazada, la tentación de abortar, los «coloquios humillantes» con los médicos, los psicólogos y el juez, todos dispuestos a justificar su elección; al final, su rendición ante el amor, que le ha impedido matar «el don más bello de cada día».

Testimonio de Lucía
»Recuerdo ese día de lluvia, el frío, la angustia; la mano me temblaba en el bolsillo, donde apretaba el test de embarazo, los ojos hinchados de llorar y el corazón lleno de miedo. Dentro, esa extraña sensación de sentir la barriga llena ya con “algo”, con alguien. Caminaba hacia casa de mi novio, ese 28 de diciembre de 2010, cuando descubrí que estaba embarazada.

»Un momento y todo se desplomó: cuerpo, mente, proyectos. Miradas incrédulas, piernas que temblaban, gritos y llantos infinitos. Todas las expectativas, los sueños, las mil preguntas se quedaron encerrados en un día entero pasado abrazados en la cama, mientras la racionalidad me llevaba a una decisión que preveía, responsabilidades que sentía que me aplastaban. Un peso enorme me acompañó esa tarde a casa, cuando decidí decírselo a mis padres. Ya sabía, dentro de mí, qué habrían respondido. Rápidamente me consolaron, diciendo que todo lo que es Vida ellos lo habrían aceptado y acogido como un don.

»El problema, entonces, fue otro: las convicciones que había tenido hasta ese día, las ideas, los valores de una vida se hicieron pedazos. Me impuse a mí misma no amar a ese pequeño ser, hacer ver que no era real, pensando así que habría sido más fácil para mí poner fin a su existencia; anulando corazón, mente y barriga también en la primera ecografía, cuando entendí que lo que yo no quería que fuera verdad tenía un corazoncito que latía y se movía; que era sólo un “granito de sangre”.

»Empezaron una serie de coloquios humillantes en las consultas de asistentes sociales y psicólogos, dispuestos a dar juicios sobre momentos de debilidad que me llevaron a pensar que si estaba allí, delante de ellos, es que no podría ser una “buena” madre, lo que era comprensible por mi edad.

»Llegué así, casi al final del segundo mes, a una sala de tribunal donde un juez escuchaba mi inadecuación para esta criatura, lo incómoda que era para mí, lo que le llevó a tomarse la responsabilidad de firmar una hoja que me permitía poner “fin” a esta pesadilla.

»Fui al hospital, dónde un médico buscaba frenéticamente un hueco, en ese libro enorme, para incluirme: un libro lleno de pasadas y futuras muertes de pequeños niños.

»Esperaba y mientras tanto no podía hacer otra cosa que recordar el primer beso con D.: recordar las miradas cómplices y felices, la alegría en las pocas palabras, que eran sólo nuestras, la alegría reflejada en sus ojos verdes… ¿Y si tenía los ojos verdes? ¿Esos mismos ojos que me habían hecho enamorar? ¿Quería de verdad hacer añicos tanta felicidad con el olor metálico y fastidioso de una sala de espera de hospital?

»Me dije que sí, también cuando me propusieron el 4 de febrero como fecha última para poner fin a todas mis preocupaciones. Después de una serie de ulteriores indicaciones, esperé a que llegara ese día, como conclusión de los tres meses más largos e inolvidables de mi vida. Y, en un abrir y cerrar de ojos, esa mañana llegó.

»No me levanté de la cama; me quedé allí, inmóvil, con las manos ancladas a mi barriga, en un nuevo sentido de protección hacia este niño que finalmente conseguía sentir como mío.
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»Ahora sabía que no permitiría a nadie arrancármelo con hierros y tijeras, y tirarlo entre los desperdicios hospitalarios. ¡Era mío y lo quería!

»También ese día, como el primero, la cama fue una fortaleza de emociones, que compartí abrazada con quién estaba cambiando su vida junto a la mía, pero con una conciencia distinta, es decir, que nada habría ido mal porque, fuera como fuese, nuestro hijo vivía!

»Seis meses después, el 21 de agosto, nació nuestro hijo y desde ese momento, de tres personas pasamos a ser una. Ver sus ojitos, sus manitas, sus lágrimas, las primeras palabras junto a sus primeros pasos; el entusiasmo de verle correr hacia ti riendo fuerte sigue siendo, aún hoy, el don más bello que cada día nos regala.

»Yo tenía 15 años, D. 18, nuestra vida había cambiado totalmente, pero ¿qué puede cambiar por el simple hecho de que hay una personita más que te quiere? ¿Qué importancia puede tener si hay amor?

UNA IMAGEN VALE MÁS QUE MIL PALABRAS

El pasado 14 de septiembre, durante la conferencia impartida en Logroño por Gregg Cunningham, Director Ejecutivo del Centro para la Reforma Bioética en EE.UU, nos contó que en cierta ocasión copió el reportaje que publicitaba a una clínica abortista de su país. En el punto donde decía alguna mentira relativa al aborto, él insertó imágenes de lo que es un aborto real. Cuando divulgó su vídeo para informar a la opinión pública estadounidense, la clínica lo demandó. Gregg ganó ese juicio y, hasta ahora, todos los relacionados con sus acciones pro-vida.

Nos puso el video. Fue estremecedor. Algunas personas, horrorizadas, apartaban la vista de la pantalla. Yo la mantuve fija, presa de la vergüenza, la indignación y el dolor. Si alguien vuelve a negarme la atrocidad de un aborto, podré decirle: “¿Tú has visto alguno? Yo sí. Ni te atrevas a decirme lo que NO ES arrancar a un niño de las entrañas de su madre. He visto recoger su cuerpecito mutilado en una palangana metálica, pasarlo en una sábana para comprobar que estaba completo y tirarlo a la basura”

Greg insistía en esta idea fundamental: ninguna injusticia ha sido vencida mientras era desconocida. Tiene que dolerle a la sociedad para que ésta reaccione. Las palabras, por sí solas, no son suficientes para provocar el cambio porque ocultan parte de la verdad. Las representaciones visuales son imprescindibles para restaurar el verdadero significado de este mal tan inexplicable, sistemáticamente encubierto por las empresas interesadas, muchos políticos y parte de la sociedad, con expresiones como “solución menos dañina”, “mal necesario”, “decisión responsable”, “no es un niño”. Llama la atención que la prensa utilice siempre el recurso de la imagen excepto cuando se habla del aborto.

El movimiento antiesclavista británico, o el de los derechos civiles de los negros americanos, no despegaron hasta que se publicaron los primeros grabados reflejando los abusos practicados contra los esclavos o el rostro de las víctimas de los linchamientos racistas; el holocausto nazi, el genocidio de Camboya o el de Bosnia, necesitaron fotografías y vídeos para que las sociedad conociera y condenara el horror que vivían las personas afectadas. Por el número de víctimas y por la selección que se hace de estas, el aborto es un genocidio que debemos combatir.

Aunque el “derecho de persona” es un estado legal según el cual la sociedad concede o niega derechos a tenor de los valores que promueven sus políticos y que conforman sus leyes, la humanidad del niño – cosa distinta al derecho de persona – está fuera de discusión incluso para la comunidad científica.

Gegg Cunningham advirtió a movimientos pro-vida, iglesias, medios de comunicación, y ciudadanos en general: “si ocultáis estás imágenes, si ocultáis el rostro de las víctimas, contribuís a esta inmensa injusticia”.

Exhibir fotos de fetos y embriones humanos abortados no induce a la violencia contra los pro-abortistas; sin embargo, sí resultaría inmoral,  pedir a los movimientos pro-vida que cedan en sus esfuerzos por ganar derechos constitucionales básicos y por contar a la opinión pública la verdad completa del aborto.

Gregg Cunningham

 

 

Gregg Cunningham es un ex-legislador estatal que ha servido como Asistente Especial del Fiscal de EE.UU. para el área de Los Ángeles del Sur de California. También ha servido en la Oficina de Asuntos Legislativos del Departamento de Justicia de EE.UU. en Washington, DC. Es un coronel de reserva jubilado de las Fuerzas Aéreas de los EE.UU, con 11 años de experiencia en planificación estratégica en el Pentágono. Su persona es de particular importancia para el activismo pro-vida. Consiguió que en California no se financiaran abortos con dinero público.

 

 

 

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Festividad de todos los Fieles Difuntos

Fieles difuntosLa Festividad de Todos los Fieles Difuntos, popularmente llamada día de Muertos o día de difuntos, que tiene lugar el día 2 de noviembre, es el día designado por la Iglesia Católica Romana para honrar y rezar por aquellos fieles que han acabado su vida terrenal y, especialmente, por aquellos que se encuentran aún en estado de purificación en el Purgatorio.

En el día anterior, conmemoración de Todos los Santos, nuestros cementerios rebosan de multitud de personas que visitan las tumbas y nichos equivocadamente o por comodidad, pero el significado es el mismo. Nuestro recuerdo y nuestro corazón se llenan de la memoria, de la oración, ofrenda agradecidas y emocionadas a nuestros familiares y amigos difuntos.

¿Cuánto rezarán por mí cuando yo me haya muerto?  le preguntaban a San Agustín y la respuesta del santo era muy convincente: “Eso depende de cuánto rezas tú por los difuntos. Porque el evangelio dice que en la medida que cada uno emplea para dar a los demás, esa medida se empleará para darle a él.

Recordemos y recemos por nuestros familiares más allegados, por nuestros amigos y por todos nuestros “HERMANOS” en la Fe.

http://logronopasion.com/portal/conmemoracion-de-los-fieles-difuntos/