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Archivo del 2 de octubre de 2014

Ángel de la Guarda, dulce compañía.

El pasado día 29 de septiembre, celebrábamos la festividad de los tres Arcángeles que nombra la Sagrada Escritura, es decir los “principales Ángeles ó los jefes de los Ángeles”

Hoy volvemos a celebrar una festividad dedicada a los Ángeles pero esta vez a los Ángeles Custodios.

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El Ángel de la Guarda, o Ángel Custodio, es el ángel que se le asigna a cada alma para que la acompañe a través de su vida y después de la muerte. Esa presencia amorosa cuyo trabajo es cuidar y guiar a los seres humanos en su recorrido por la vida, permanece junto al alma de la persona en todo momento.

El concepto del Ángel de la Guarda o ha existido desde mucho antes de que se le llamara así. En la Grecia antigua ya existía un concepto similar entre los griegos politeístas y neo-platonistas.  Se piensa que los babilonios y asirios también creían en la existencia de ángeles guardianes ya que a la entrada de ciertos monumentos se pueden observar figuras muy similares a las representaciones de ángeles de hoy en día. Nabopolassar, padre de Nebuchadnezzar el Grande, expresó que Marduk (Dios) mandó un ser de gracia para acompañarlo y que por eso todo lo que hacía le salía bien.

El concepto bíblico de un ángel en el Antiguo Testamento es el de un mensajero. Un ángel es un espíritu puro que existe para adorar a Dios, cumplir sus órdenes y llevar sus mensajes a los seres humanos.

El Ángel de la Guarda se define aún más en el Nuevo Testamento. Por ejemplo, San Pedro es liberado de la cárcel por un ángel. Además, en los Hechos de los Apóstoles 12,15 cuando San Pedro sale de la cárcel llega y llama a la puerta de la casa donde están reunidos los discípulos de Jesús, al principio ellos creen que no es Pedro en persona y exclaman: “Será su ángel”.

Desde principios del cristianismo, los teólogos cristianos también se han expresado acerca de los ángeles guardianes. Orígenes decía que “los cristianos creemos que a cada uno nos designa Dios un ángel para que nos guíe y proteja”.

Santo Tomás de Aquino en su Summa Teológica dice que solo los ángeles de las órdenes más bajas vienen a ayudar a los seres humanos. Otros teólogos, como Scotus y Durandus, creían que cualquier tipo de ángel podía ser mandado a obedecer las órdenes divinas y que toda alma llega al mundo con un ángel guardián.

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En el año 800 ya se celebraba en Inglaterra una fiesta a los Ángeles de la Guarda. En el año 1608 el Papa extendió a toda la Iglesia Universal la Fiesta de los Santos Ángeles Custodios. Y esta fiesta se celebra el día 2 de octubre.

¿Cómo ayudan a las personas los ángeles guardianes? Los ángeles guardianes pueden actuar a través de los sentidos de las personas y a través de la imaginación. Algo que no pueden hacer los ángeles custodios es actuar en contra de la voluntad humana. Cuando después de la muerte acompañan al ser humano, solo pueden ofrecer su compañía, pero no ayudar al ser a obtener la salvación.

¿Te puedes “comunicar” con tu Ángel de la Guarda? A los ángeles guardianes no les está permitido interferir en la vida de los humanos a menos que éstos se lo pidan o estén en peligro de muerte como demuestran muchos testimonios de encuentros con ángeles. Es por eso que para comunicarte con tu Ángel de Guarda, lo primero que debes hacer es pedir su ayuda.

Para que la relación de la persona con el ángel custodio sea eficaz, necesitas hablar con él, llamarle, tratarlo como el amigo que es. Así podrá convertirse en un fiel y poderoso aliado nuestro. Debemos confiar en nuestro ángel de la guarda y pedirle ayuda, pues además de que él nos guía y nos protege, está cerquísima de Dios y le puede decir directamente lo que queremos o necesitamos. Recordemos que los ángeles no pueden conocer nuestros pensamientos y deseos íntimos si nosotros no se los hacemos saber de alguna manera, ya que sólo Dios conoce exactamente lo que hay dentro de nuestro corazón. Los ángeles sólo pueden conocer lo que queremos intuyéndolo por nuestras obras, palabras, gestos, etc.

También se les pueden pedir favores especiales a los ángeles de la guarda de otras personas para que las protejan de determinado peligro o las guíen en una situación difícil.

La manera más fácil de comunicarte con tu ángel es a través de la oración. La oración más popular es la que de niños muchos aprendimos y que al final de esta intervención, puedes encontrar para enseñársela y que la aprendan tus hijos pequeños, pero existen otras muchas oraciones que expresan lo mismo de manera adulta. Puedes probar dejando hablar a tu corazón a tu ángel.

Hay también otras maneras de comunicarte con tu ángel guardián. Algunas son observar los mensajes y casualidades que ocurren después de pedir su ayuda, poner atención a los sueños y buscar su significado, y hacer caso al instinto cuando sientas algo fuerte e inusual.

Y no olvides nunca que tu Ángel de la Guarda vela por ti en todo momento. Es tu enviado del cielo personal e incondicional.

Actualmente se habla mucho de los ángeles: se encuentran libros de todo tipo que tratan este tema; se venden “angelitos” de oro, plata o cuarzo; las personas se los cuelgan al cuello y comentan su importancia y sus nombres. Hay que tener cuidado al comprar estos materiales, pues muchas veces dan a los ángeles atribuciones que no le corresponden y los elevan a un lugar de semi-dioses, los convierten en “amuletos” que hacen caer en la idolatría, o crean confusiones entre las inspiraciones del Espíritu Santo y los consejos de los ángeles.

Es verdad que los ángeles son muy importantes en la Iglesia y en la vida de todo católico, pero son criaturas de Dios, por lo que no se les puede igualar a Dios ni adorarlos como si fueran dioses. No son lo único que nos puede acercar a Dios ni podemos reducir toda la enseñanza de la Iglesia a éstos. No hay que olvidar los mandamientos de Dios, los mandamientos de la Iglesia, los sacramentos, la oración, y otros medios que nos ayudan a vivir cerca de Dios.

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Oración al Ángel de la Guarda

Ángel de mi guarda, dulce compañía,

no me desampares ni de noche ni de día.

Las horas que pasan, las horas del día,

si tú estás conmigo serán de alegría

No me dejes solo, sé en todo mi guía;

sin Ti soy chiquito y me perdería

Ven siempre a mi lado, tu mano en la mía.

¡Ángel de la guarda, dulce compañía!

Bendita la luz del día y el Señor que nos la envía.

¡Bendito el Niño Jesús, bendita Santa María!

Cuatro esquinitas tiene mi cama,

cuatro angelitos guardan mi alma.

Otras oraciones

Con Dios me acuesto, con Dios me levanto,

con la Virgen María y el Espíritu Santo.

Todos le llevan al niño, yo también le llevaré,

una jarra de manteca y un tazón de dulce miel.

Todos le llevan al niño, yo también le llevaré,

las cosas que a mí me gustan para que goce Emmanuel.

Me ha contado Jesusito:

viene para que yo sea un angelito en el cielo

y su amigo aquí en la tierra.

Yo le he dicho a Jesusito

que yo seré aquí en la tierra su amiguito

para siempre y que en el cielo le vea.

Jesusito de mi vida, eres niño como yo,

mira cuanto que te quiero que te doy mi corazón.

¡Tómalo! ¡Tómalo! Tuyo es, y mío no.