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Archivo de Marzo de 2015

Domingo de Ramos, un día muy especial para mí.

Hoy, Domingo de Ramos, día muy especial para mí.

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Aunque en aquella ocasión la fecha del calendario marcaba 31 de marzo del año 1985, todos y cada uno de los domingo de ramos, han representado para nosotros, para mí esposa y para mí, nuestro aniversario de boda.

A las diez de la mañana de aquel día, todo estaba preparado para la Eucaristía de la Cofradía como venía siendo ya habitual, antes de la salida procesional.

La capilla del Colegio de la Enseñanza (Compañía  de María) llena a rebosar. Más de  150 cofrades de la Entrada de Jesús en Jerusalén  todos revestidos con sus hábitos. Otros más de 300 hermanos de otras cofradías con sus palmas y ramos. El coro al completo de la Escolanía de la Rioja de las R.R.M.M. Escolapias bajo la dirección de Dña. Isabel Calatayud preparados todos para el inicio de la ceremonia. Todo preparado y decorado con los colores de la Cofradía, blanco y azul, incluso el coche utilizado para esta ocasión.

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En el centro del altar además de los sacerdotes oficiantes de la Eucaristía. D. Matías Sáinz de Ocáriz Hermano Mayor de la Hermandad de la Pasión y el Santo Entierro y D. Pedro Trevijano Etcheverría, Hermano Prior de la Cofradía Entrada de Jesús en Jerusalén. Junto a ellos, otras dos personas. Ella, Lourdes Esquíu Bustamante, cofrade de la Entrada de Jesús. El, Ricardo Ochoa Urízar, cofrade y fundador de esta misma cofradía, revestidos igualmente con el hábito. Como padrinos, el hermano de ella y la hermana de él también cofrades. Preparados para actuar como testigos del enlace, D. Antonio López-Castro Soria y D. Eugenio Martínez Abanzabalegui, Hnos. Mayores de la Hermandad y Cofradía respectivamente.

Terminada la ceremonia y ya como esposos, participamos un año más en la procesión de Ramos cada uno de nosotros en nuestros habituales puestos, ella como acompañante de los infantiles y yo como cabo de varas. Al salir de la capilla al patio interior donde estaba preparado Nuestro Señor montado en su pollino para su salida procesional, fuimos recibidos como suele ser tradicional en estos enlaces, por la consabida lluvia de arroz.

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Al finalizar la procesión y con el espíritu totalmente dividido en dos, nos dispusimos para acompañar a la familia en el ágape ofrecido en un restaurante. Pero nada más acabada ésta comida, nos marchamos mi esposa y yo dejando a toda la familia todavía en el restaurante, para reunirnos con la otra gran FAMILIA de nuestra cofradía, a la que les ofrecimos en una sociedad gastronómica del centro de Logroño  una comida de hermandad para la cofradía y amigos de otras cofradías, con los cuales nos reunimos en cuanto pudimos.

Permanecimos en nuestra ciudad de Logroño, participando de todos y cada uno de los desfiles procesionales hasta la tarde del Domingo de Resurrección que partimos de viaje de novios hacia Málaga para ver los diferentes traslados de imágenes.

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Como digo…un día muy especial para nosotros y aunque la fecha es el 31 de marzo, siempre lo celebramos con el corazón todos y cada uno de los DOMINGOS DE RAMOS.

75 Aniversario Hermandad de la Pasión y El Santo Entierro – Hermandad de Cofradías de la Pasión de la Ciudad de Logroño.

 

 

 

 

 

 

 

cofradias

Este año estamos conmemorando el 75 Aniversario de la Hermandad de Cofradías de la Pasión de la Ciudad de Logroño, continuadora de la anterior Hermandad de la Pasión y El Santo Entierro.

Desde aquel año 1940, desde las primeras reuniones de su primera junta de gobierno el 11 de febrero de ese año,  hasta nuestros días, han pasado muchos acontecimientos dentro de su seno. Pero los acontecimientos mejores, han sido sin duda, todos y cada uno de los cofrades y hermanos en Cristo que han estado, están y estarán en años venideros, de una u otra manera dentro del seno de dicha Hermandad.

Y si hay alguien que ha llevado añadido otro tipo de esfuerzo, penas y alegrías, junto a su total dedicación dentro de esta organización, han sido sus HERMANOS MAYORES en perfecta unión de sus Juntas de Gobierno.

Desde aquella primera Junta de Gobierno con su primer Hermano Mayor al frente D. Fernando Trevijano Lardiez, y el resto de componentes de aquel su primer gobierno D. José Martínez de Salinas como Hermano Segundo, D. Antonio Gonzalo como Hermano Tesorero, D. Rafael Rodríguez Ascacíbar como Hermano Secretario, D. Celedonio Morga Asensio como Hermano Guión, D. Nicanor de Rivas Ruiz como Hermano Cetro, D. Pedro Sánchez Miguel como Hermano Visitador y el reverendo D. Pedro Baldomero Larios como Hermano Prior, han pasado 26 Hermanos Mayores con sus respectivas Juntas de Gobierno, que son:

1º D. Fernando Trevijano Lardiez. (nº de hermano 0001 – No existían cofradías)

2º D. Félix Martínez del Val. (nº de hermano 0049 – No existían cofradías)

3º D. Luis Sáenz Badillos. (nº de hermano 0047- No existían cofradías)

4º D. José Fraile García de Jalón. (nº de hermano 0250 – No existían cofradías)

5º D. Eduardo Paternina Hurrigagitia. (nº de hermano 0289 – No existían cofradías)

6º D. Enrique Martínez Salanova. (nº de hermano 0825 – No existían cofradías)

7º D. Segundo Ruiz Castañares. (nº de hermano 0001 – Cofradía Cristo de las Animas)

8º D. José Luis Dulín Verde. (nº de hermano 0269 – Cofradía Santo Sepulcro)

9º D. Javier López Trevijano. (nº de hermano 0668 – Cofradía Ntra. Sra. V. de la Soledad)

10º D. Jaime Pina Martínez. (nº de hermano 0405 – Cofradía Santo Sepulcro)

11º D. Eugenio Ugarte Alónso. (nº de hermano 0429 – Cofradía Jesús Nazareno)

12º D. Pedro José Iñarrea López. (nº de hermano 0274 – Cofradía Ntra. Sra. V. de la Soledad)

13º D. José María Torrealba Torrealba. (nº de hermano 0031 – Cofradía Cristo de las Animas )

14º D. Ricardo Ochoa Urízar. (nº de hermano 1391 – Cofradía Entrada de Jesús en Jerusalén)

15º D. Luis Busteros Pérez de Arenaza. (nº de hermano 0874 – Cofradía Flagelación de Jesús)

16º D. Félix Cenea Soriano. (nº de hermano 0949 – Cofradía Ntra. Sra. V. de la Soledad)

17º D. Antonio López-Castro Soria. (nº de hermano 0791 – Cofradía Ntra. Sra. V. de la Soledad)

18º D. Manuel Illera Palacios. (nº de hermano 1076 – Cofradía Ntra. Sra. V. de la Soledad)

19º D. Miguel Angel Rábanos Jacobo. (nº de hermano 1166 – Cofradía Ntra. Sra. V. de la Soledad)

20º D. Jesús Elías Reinares Sáenz. (nº de hermano 2190 – Cofradía Flagelación de Jesús)

21º D. Jesús Antonio Perea Gonzalo. (nº de hermano 1385 – Cofradía Ntra. Sra. De La Piedad)

22º D. Francisco Javier Benés Orúe. (nº de hermano 1497 – Cofradía Santo Sepulcro)

23º Dña. María del Carmen Izquierdo. (nº de hermano 2211 – Cofradía Ntra. Sra. V. de la Soledad)

24º D. José Manuel Pinillos Puente. (nº de hermano 1502 – Cofradía Entrada de Jesús en Jerusalén)

25º D. Jesús María Reinares Gómez. (nº de hermano 2237 – Cofradía Flagelación de Jesús)

26º D. Francisco Javier Benés Orúe. (nº de hermano 1497 – Cofradía Santo Sepulcro 2º etapa)

 

También hay que destacar dentro de las Juntas de Gobierno de estos años, a sus Hermanos Priores:

D. Pedro Baldomero Larios.

D. José María Millán Morga.

D. Paulino Oliván Díez.

D. Félix Ochagavía Amillo.

D. Matías Sainz de Ocáriz y Ruíz de Azúa.

D. Pedro Trevijano Etcheverría.

D. Fermín Labarga García.

 

A todos ellos, les debemos nuestro agradecimiento, nuestro recuerdo y nuestro reconocimiento, sobre todo a los que ya no están entre nosotros y nos esperan junto al Padre.

 

Cartel 75 Aniversario _n

 

Semana Santa

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La Semana Santa es el momento litúrgico más intenso de todo el año. Sin embargo para muchos, católicos o no, en general para la mayoría de los cristianos, se ha convertido sólo en una ocasión de descanso y diversión. Se olvidan de lo esencial: esta semana la debemos dedicar a la oración y la reflexión en los misterios de la Pasión y Muerte de Jesús para aprovechar todas las gracias que esto nos trae.

Para vivir la Semana Santa, debemos darle a Dios el primer lugar y participar en toda la riqueza de las celebraciones propias de este tiempo litúrgico.

A la Semana Santa se le llamaba en un principio “La Gran Semana”. Ahora se le llama Semana Santa o Semana Mayor y a sus días se les dice días santos. La semana comienza con el Domingo de Ramos y termina con el Domingo de Pascua.

Vivir la Semana Santa es acompañar a Jesús con nuestra oración, sacrificios y el arrepentimiento de nuestros pecados. Asistir al Sacramento de la Penitencia en estos días para morir al pecado y resucitar con Cristo el día de Pascua.

Lo importante de este tiempo no es el recordar con tristeza lo que Cristo padeció, sino entender por qué murió y resucitó. Es celebrar y revivir su entrega a la muerte por amor a nosotros y el poder de su Resurrección, que es primicia de la nuestra.

La Semana Santa fue la última semana de Cristo en la tierra. Su Resurrección nos recuerda que los hombres fuimos creados para vivir eternamente junto a Dios.

 

Domingo de Ramos


Celebramos la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén en la que todo el pueblo lo alaba como rey con cantos y palmas. Por esto, nosotros llevamos nuestras palmas a la Iglesia para que las bendigan ese día y participamos en la eucaristía y procesiones.

 

Jueves Santo

 

Este día recordamos la Última Cena de Jesús con sus apóstoles en la que les lavó los pies dándonos un ejemplo de servicialidad. En la Última Cena, Jesús se quedó con nosotros en el pan y en el vino, nos dejó su cuerpo y su sangre. Es el jueves santo cuando instituyó la Eucaristía y el Sacerdocio. Al terminar la última cena, Jesús se fue a orar, al Huerto de los Olivos. Ahí pasó toda la noche y después de mucho tiempo de oración, llegaron a aprehenderlo.

 

Viernes Santo

Ese día recordamos la Pasión de Nuestro Señor: Su prisión, los interrogatorios de Herodes y Pilato; la flagelación, la coronación de espinas y la crucifixión. Lo conmemoramos con un Vía Crucis solemne y con la ceremonia de la Adoración de la Cruz.

 

Sábado Santo o Sábado de Gloria

 

Se recuerda el día que pasó entre la muerte y la Resurrección de Jesús. Es un día de luto y tristeza pues no tenemos a Jesús entre nosotros. Las imágenes se cubren y los sagrarios están abiertos. Por la noche se lleva a cabo una vigilia pascual para celebrar la Resurrección de Jesús. Vigilia quiere decir “ la tarde y noche anteriores a una fiesta.”. En esta celebración se acostumbra bendecir el agua y encender las velas en señal de la Resurrección de Cristo, la gran fiesta de los católicos.

 

Domingo de Resurrección o Domingo de Pascua

 

Es el día más importante y más alegre para todos nosotros, los católicos, ya que Jesús venció a la muerte y nos dio la vida. Esto quiere decir que Cristo nos da la oportunidad de salvarnos, de entrar al Cielo y vivir siempre felices en compañía de Dios. Pascua es el paso de la muerte a la vida.

¿Quién fue el carpintero, José de Nazaret?

En el Plan Reconciliador de Dios con la humanidad, José de Nazaret, tuvo un papel esencial: Dios le encomendó la gran responsabilidad y privilegio de ser el padre adoptivo y terrenal de su propio Hijo, y de ser esposo virginal de la Virgen María.

 

San José pues, es el santo custodio de la Sagrada Familia y la persona que más cerca está de Jesús y de la Santísima Virgen María.

Jesús, quién fue engendrado en el vientre virginal de la Virgen María por obra del Espíritu Santo, es Hijo de Dios, pero José lo adoptó amorosamente y Jesús se sometió a él como un buen hijo ante su padre. ¡Cuánto influenció José en el desarrollo humano del niño Jesús! ¡Qué perfecta unión existió en su ejemplar matrimonio con María!

San Jose

Según los Evangelios, era artesano carpintero de oficio, profesión que habría enseñado a su hijo, de condición humilde, aunque San Mateo y San Lucas lo presentan como perteneciente a la estirpe del Rey David.

Hijo descendiente de Jacob e hijo de Helí. Nace en Belén, ciudad del Rey David del que era descendiente y después vive en Nazaret. De profesión carpintero, y San Justino lo confirma, así como la tradición ha aceptado esta interpretación de su oficio. Nuestro Señor Jesús fue llamado “Hijo de José”, “el carpintero” (Jn 1,45; 6,42; Lc 4,22).

El evangelio de San Mateo (1: 18-24) muestra parte del drama que debió de vivir José de Nazaret al saber que María estaba embarazada. Iba a repudiarla en secreto porque era hombre bueno de corazón y justo, no queriendo fuera apedreada según lo dispuesto en la Ley.

 

Un ángel del Señor, le manifestó en sueños que el niño que María había concebido, era por obra del Espíritu Santo y que su hijo «salvaría a su pueblo de sus pecados», por lo que José, ya no tuvo ninguna duda y aceptó a María (Mateo 1: 20-24)

Pero José de Nazaret, es el gran olvidado por nosotros ó por lo menos por la gran mayoría. Durante siglos a San José se le ha “separado” de hecho de su esposa María. Basta con mirar muchas de nuestras iglesias: María está y reina en lugar destacado, en el presbiterio, a veces incluso más visible que la cruz de Cristo. San José en cambio, cuando hay suerte, está en una capilla lateral oscura y llena de polvo.

Ella, Madre de Jesús Nuestro Señor, mi Madre, nuestra Madre, llenando oraciones, fiestas litúrgicas, diversidad de cantos, bellísimas obras de arte, esculturas excepcionales… San José, pintado como un viejo durante siglos, sin aparecer incluso en muchos villancicos…

Quizás la Virgen María y Jesús su hijo, pudieran estar un poco enojados con nosotros, por no darle la debida atención y culto. Por suerte la devoción popular fue avanzando y comenzó en el siglo XVI a venerar a San José como se merece este hombre bueno y justo. A la Sagrada Familia no podemos cantarla por separado: Jesús por un lado, María por otro y José…para quien se acuerde ¿Cuántas veces Jesús adolescente no entraría en una casa diciendo “vengo de parte de mi padre” refiriéndose a José al igual que de mayor lo dijo para referirse a su otro Padre y a su misión?

Cuantas y cuantas fiestas de los diferentes pueblos llevan el nombre de María. Cuantas fechas del calendario son para María y solamente un par de ellos, uno de ellos además en muchos lugares, ni festivo para San José…

De siempre se dice que a Dios se llega por María y es verdad, pero también se debe de ir por José, pues en cualquier situación de nuestra vida a través de José, a su lado encontraremos siempre a María. Y en sus brazos al Niño. Que de ahí le viene a José la grandeza: Dios se acurrucó en sus brazos para dormir tranquilo…

Las principales fuentes de información sobre la vida de San José son los primeros capítulos del evangelio de Mateo y de Lucas. En los relatos no conocemos palabras expresadas por él, tan sólo conocemos sus obras, sus actos de fe, amor y de protección como padre responsable del bienestar de su amadísima esposa y de su excepcional Hijo.

Es un caso excepcional en la Biblia: un santo al que no se le escucha ni una sola palabra. Es, pues, el “Santo del silencio”.

Su santidad se irradiaba desde antes de los desposorios. Es un “escogido” de Dios; desde el principio recibió la gracia de discernir los mandatos del Señor. No es que haya sido uno de esos seres que no pronunciaban palabra, fue un hombre que cumplió aquel mandato del profeta antiguo: “sean pocas tus palabras”. Es decir, su vida sencilla y humilde se entre cruzaban con su silencio integral, que no significa mero mutismo, sino el mantener todo su ser encauzado a cumplir el Plan de Dios. San José, patrono de la vida interior, nos enseña con su propia vida a orar, a amar, a sufrir, a actuar rectamente y a dar gloria a Dios con toda nuestra vida.

Su libre cooperación con la gracia divina hizo posible que su respuesta sea total y eficaz. Dios le dio la gracia especial según su particular vocación y, al mismo tiempo, la misión divina excepcional que Dios le confió requirió de una santidad proporcionada.

Se ha tratado de definir muchas veces las virtudes de San José: “Brillan en él, sobre todo las virtudes de la vida oculta: la virginidad, la humildad, la pobreza, la paciencia, la prudencia, la fidelidad que no puede ser quebrantada por ningún peligro, la sencillez y la fe; la confianza en Dios y la más perfecta caridad. Guardó con amor y entrega total, el depósito que se le confiara con una fidelidad propia al valor del tesoro que se entrega a  custodia en sus manos.”

San José es también modelo incomparable, después de Jesús, de la santificación del trabajo corporal. Por eso la Iglesia ha instituido la fiesta de S. José Obrero, celebrada el 1 de mayo, presentándole como modelo sublime de los trabajadores manuales.

La concepción del Verbo divino en las entrañas virginales de María se hizo en virtud de una acción milagrosa del Espíritu Santo. Este hecho es narrado por el Evangelio y constituye uno de los dogmas fundamentales de nuestra fe católica: la virginidad perpetua de María. En virtud a ello, San José a recibido diversos títulos: padre nutricio, padre adoptivo, padre legal, padre virginal; pero ninguna en si encierra la plenitud de la misión de José en la vida de Jesús.

San Jose de Nazaret

San José ejerció sobre Jesús la función y los derechos que corresponden a un verdadero padre, del mismo modo que ejerció sobre María, virginalmente, las funciones y derechos de verdadero esposo. Ambas funciones constan en el Evangelio. Al encontrar al Niño en el Templo, la Virgen reclama a Jesús: ”Hijo, porque has obrado así con nosotros? Mira que tu padre y yo, apenados, te buscábamos”. María nombra a San José dándole el título de padre, prueba evidente de que él era llamado así por el propio Jesús, pues miraba en José el reflejo y la representación auténtica de su Padre Celestial.

La relación de esposos que sostuvo José con María, es ejemplo para todo matrimonio; ellos nos enseñan que el fundamento de la unión conyugal está en la comunión de corazones en el amor divino. Para los esposos, la unión de cuerpos debe ser una expresión de ese amor y por ende un don de Dios. San José y María Santísima, sin embargo, permanecieron vírgenes por razón de su privilegiada misión en relación a Jesús. La virginidad, como donación total a Dios, nunca es una carencia; abre las puertas para comunicar el amor divino en la forma más pura y sublime. Dios habitaba siempre en aquellos corazones puros y ellos compartían entre sí los frutos del amor que recibían de Dios.

Desde su unión matrimonial con María, José supo vivir con esperanza en Dios la alegría y el dolor, fruto de los sucesos de la vida diaria.

En Belén tuvo que sufrir con la Virgen, la carencia de albergue hasta tener que tomar refugio en un establo. Allí nació Jesús, Hijo de Dios. El atendía a los dos como si fuese el verdadero padre. Como sería su estado de admiración a la llegada de los pastores, los ángeles y más tarde los magos de Oriente. Referente a la Presentación de Jesús en el Templo, San Lucas nos dice: “Su padre y su madre estaban admirados de lo que se decía de él”.

Después de la visita de los magos de Oriente, Herodes el tirano, lleno de envidia y obsesionado con su poder, quiso matar al niño. José, de nuevo, escuchó el mensaje de Dios transmitido por un ángel: “Levántate, toma contigo al niño y a su madre y huye a Egipto; y estate allí hasta que yo te diga. Porque Herodes va a buscar al niño para matarle”. José obedeció y tomo responsabilidad por la familia que Dios le había confiado. Por este motivo, tuvieron que vivir José, María y el Niño en el exilio de Egipto.

Sagrada Familia

Esto representaba dificultades muy grandes: la Sagrada familia, siendo extranjera, no hablaba el idioma, no tenían el apoyo de familiares o amigos, serían víctimas de prejuicios, dificultades para encontrar empleo y la consecuente pobreza. José aceptó todo eso por amor sin exigir nada, siendo modelo ejemplar de esa amorosa obediencia que como hijo debe a su Padre en el cielo.

Se ignora la fecha de su muerte, aunque se acepta que José de Nazaret murió cuando Jesucristo tenía ya más de 12 años pero antes del inicio de su predicación. Se llega a esta aceptación pues en el evangelio de San Lucas (2: 41-50) menciona a «los padres» de Jesús cuando éste ya cuenta con 12 años, pero no se menciona a José de Nazaret en los Evangelios canónicos durante el ministerio público de Jesús, por lo que se presume que murió antes de que éste tuviera lugar.

También por ello, es lo más probable que San José hubiera muerto antes del comienzo de la vida pública de Jesús ya que no estaba presente en las bodas de Caná ni se habla más de él. De estar vivo, San José hubiese estado sin duda al pie de la Cruz con María. La entrega que hace Jesús de su Madre a San Juan da también a entender que ya San José estaba muerto.

Según San Epifanius, San José murió ya mayor y el Venerable Beda dice que fue enterrado en el Valle de Josafat.

El Papa Pío IX, atendiendo a las innumerables peticiones que recibió de los fieles católicos del mundo entero, y, sobre todo, al ruego de los obispos reunidos en el concilio Vaticano I, declaró y constituyó a San José, Patrono Universal de la Iglesia, el 8 de diciembre de 1870.

¿Qué mejor guardián o patrón va a darle Dios a su Iglesia? pues el que fue el protector de su propio Hijo, el Niño Jesús y de María.

Cuando Dios decidió fundar la familia divina en la tierra, eligió a San José para que sea el protector y custodio de su Hijo; para cuando se quiso que esta familia continuase en el mundo, esto es, de fundar, de extender y de conservar la Iglesia, a San José se le encomienda el mismo oficio. Un corazón que es capaz de amar a Dios como hijo y a la Madre de Dios como esposa, es capaz de abarcar en su amor y tomar bajo su protección a la Iglesia entera, de la cual Jesús es cabeza y María es Madre.

Una de las más fervientes propagadoras de la devoción a San José fue Santa Teresa de Ávila. En el capítulo sexto de su vida, escribió uno de los relatos más bellos que se han escrito en honor a este santo: “Tomé por abogado y protector al glorioso San José, y encomiéndeme mucho a él. Vi claro que así de esta necesidad, como de otras mayores, este padre y señor mío me saco con más bien de lo que yo le sabía pedir. No me acuerdo hasta ahora haberle suplicado cosa que la haya dejado de hacer. Es cosa tan grande las maravillosas mercedes que me ha hecho Dios por medio de este bienaventurado santo, de los peligros que me ha librado, así de cuerpo como de alma; de este santo tengo experiencia que socorre en todas las necesidades, y es que quiere el Señor darnos a entender que así como le fue sujeto en la tierra, que como tenia nombre de padre, y le podía mandar, así en el cielo hace cuanto le pide. Querría yo persuadir a todos que fuesen devotos de este glorioso santo por la gran experiencia que tengo de los bienes que alcanza de Dios”.

Otros santos que también propagaron la devoción a San José fueron San Vicente Ferrer, Santa Brígida, San Bernardino de Siena (que escribió en su honor muy hermosos sermones) y San Francisco de Sales, que predicó muchas veces recomendando la devoción al Santo Custodio.

Sigamos el ejemplo de “las almas más sensibles a los impulsos del amor divino”, las cuales “ven con razón en José un luminoso ejemplo de vida interior” dijo el Papa SAN JUAN PABLO II,

San José

 

ESLABÓN DE CADENA

Eres José, de María, esposo.
Silencio en medio del ruido
que nos trae, nos descubre y nos lleva al Salvador.
Eres prudencia, cuando sin verlo todo claro,
ves más allá de la nube de la incertidumbre
cuando Dios habla en horas inciertas y amargas.
Eres sencillez que, en los compases complicados,
nos descubres que la vida hay que tejerla
con las agujas de la humildad y de la docilidad.
Que, sólo desde él la apertura de miras,
se puede llegar a comprender que Dios
lejos de pedir imposibles
convierte en real lo que para nosotros es inalcanzable.
Eres, José, eslabón de una cadena pretérita
que se hace fuerte en su Anunciación
se rompe en la noche del nacimiento de Cristo
y fiel en los momentos de su predicación.
Eres, José, oído que escucha y labios que callan
pies que caminan en lo desconocido
y corazón que ama sin saber por qué en verdad amar.
Eres, José, pensamiento que en el cielo descansa
y, además, reflexión que todo lo aclara.
Con razón, José, no hay deseo que tú no lo alcances.
Sabes, como nadie, cómo llegar al Corazón de Cristo
y, en ese corazón, depositar las oraciones
de los que ni somos sencillos ni obedientes
ni, tal vez, soñadores con lo que tú soñaste.
Dirígenos, hombre de calma y paz,
para, en ese silencio, a Dios poder encontrar.
Cadena, eres José, que une lo humano y lo divino
lo imposible con lo certero
las lágrimas con el consuelo
las dudas con los dulces y divinos sueños.
Siempre, entre bambalinas, en lugar apartado
eres reflejo de lo que debe ser un gran santo:
siempre escondido
para que Dios brille en todo su esplendor.

D. Javier Leoz Ventura
Delegado Religiosidad Popular
Diócesis de Pamplona

 

HIJOS DE UN DIVORCIO (I)

   Un día de la semana pasada, estaba yo realmente cansada y decidí sentarme en el sofa a ver la televisión. Encontré una película en la que un hombre formulaba una promesa – a modo de voto – ante su ex mujer. La escena transcurria frente al mar, la hija de ambos ocupaba el lugar del celebrante durante una boda, y la segunda esposa del protagonista – cámara en mano – hacía las veces de reprotera gráfica.
Hijos de padres divociados

Aquel hombre decía: “porque eres la madre de mi hija, te quiero y siempre serás muy importante en mi vida”. La ex esposa le respondía con las mismas palabras: “porque eres el padre de mi hija, te quiero y siempre serás importante en mi vida”. La esposa actual de aquel señor hizo dos fotos para inmortalizar el momento. En la segunda se incluyó a sí misma como parte de la familia.

La película – que sólo vi terminar y que relataba la batalla destructiva librada por los dos ex esposos tras su divorcio, así como su ulterior reconciliación por bien de la hija – terminaba diciendo: “en EE.UU, cada año, más de un millón de niños sufre el divorcio de sus padres…”

Se me heló la sangre. ¡Más de un millón de niños! ¡Sólo en Norte América! ¿Cuántos niños sufren el divorcio de sus padres en el mundo al día?

Las series y las películas que se hacen para la televisión en EE.UU plantean temas que el cine elude para evitar problemas de recaudación en taquilla. Esta circunstancia, unida al extraordinario dinamismo de la industria televisiva y al culto que recibe la libertad de expresión en ese país, permite que cualquier problema, conflicto, sueño o sensibilidad latente en la sociedad americana “entre” – vía televisión – en todos los hogares del tercer país más habitado del mundo, y faculte a los americanos para elaborar un juicio personal menos sectario.

La gente que no milita en política ni trabaja como abogado matrimonialista, considera que el divorcio y el aborto son ya dos grandes problemas. Por eso no escapan al escrutinio de los guionistas.

Yo ya conocía la verdadera cara del divorcio, y no es la satisfacción de ejercer el “derecho a maniobrar con libertad respecto a los propios sentimientos”, sino el dolor inmenso que produce y la vertiginosa transformación de la estructura social que acarrea. Pero la enormidad del dato aportado en la película me espoleó.

La humanidad ha logado maravillosos éxitos. Uno de ellos es el consenso alcanzado al formular los derechos humanos. Los derechos fundamentales tienen como meta promover la vida humana, desarrollarla plenamente, dotarla de libertad creativa (no sólo de maniobra) y de pleno sentido. Su meta es la vida, no la muerte; unir, no escindir; la rectitud ética, no la corrupción o el desenfreno destructor; extender la justicia, no institucionalizar las prácticas abusivas. Por esta razón existe el derecho a la vida y a la familia pero no el “derecho al aborto” o “al divorcio”.

El impacto que el divorcio está produciendo en la sociedad actual es brutal. Se está provocando una vertiginosa transformación de la familia que nos lleva a un futuro inmediato donde la estructura social se habrá modificado significativamente. Este cambio, ¿es a mejor?

En los artículos que seguirán a este me gustaría reflexionar con ustedes sobre algunos datos relativos al divorcio. Mi objetivo no será convencerles de lo que ya saben (que el divorcio no es una buena opción) sino ayudarles a comprometerse activamente en la difusión de un modelo de familia que no causa dolor, sino que alcanza grandes cuotas de felicidad.

Dos años después del divorcio de sus padres, muchos niños se han adaptado a su nueva vida y su desempeño escolar y social es bueno. Sin embargo, sólo un 45% de los niños supera satisfactoriamente el divorcio de sus padres, y el 25% de los jóvenes provenientes de familias divorciadas presentan serios problemas en su desempeño social o emocional, frente al 10% de los que provienen de familias intactas también. (Datos publicados por el psicólogo estadounidense Mavis Hetherington)

 

 MARTACM