Histórico de artículos
julio 2016
L M X J V S D
« Jun   Ago »
 123
45678910
11121314151617
18192021222324
25262728293031

Archivo del 16 de julio de 2016

Virgen del Carmen, reina y estrella de los mares

virgen-del-carmen

Nuestra Señora del Monte Carmelo, referida comúnmente como Virgen del Carmen o Nuestra Señora del Carmen, es una de las diversas advocaciones de la Virgen María. Su denominación procede del llamado Monte Carmelo, en Israel, cuyo nombre viene de la palabra Karmel o Al-Karem y que se podría traducir como ‘jardín’.

Con esta advocación procedente del citado monte, nacieron las distintas órdenes carmelitas repartidas por todo el mundo, masculinas y femeninas, las cuales giran en torno a esta figura mariana. Igualmente, esta advocación da nombre a todas aquellas personas que se llaman Carmen, Carmela o Carmelo, Camilo, Carmina, celebrando su onomástica el día de la festividad de esta Virgen, el 16 de Julio de cada año.

En España la Virgen del Carmen, es patrona del mar y de la Armada Española. Es uno de los países donde más arraigada se encuentra esta advocación. Los pescadores la nombraron su fiel protectora y  además  la Marina Española le ha concedido el título de Patrona. Por esta razón, la Virgen del Carmen es conocida como Stella Maris “la estrella de los mares”.

El primer convento carmelita de la Península Ibérica aparecería en Perpiñan (Francia), entonces ciudad de la Corona de Aragón, estableciéndose su fecha fundacional entre 1265 y 1269. Su propagación fue rápida por toda la península Ibérica, llegando a la ciudad de Sevilla en1358, ciudad desde la que se impulsará la creación de la destacada Provincia Bética Carmelitana, en 1499. En esta época empezarán a surgir las primeras comunidades femeninas de religiosas carmelitas en todo el territorio. Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz, también durante el siglo XVI, introdujeron profundas reformas en el seno de la Orden dando origen a los “Carmelitas Descalzos”, una nueva congregación más austera que se separa de la orden matriz, la cual pasó a llamarse “Carmelitas Calzados” o de la “Antigua Observancia”. A pesar de esta división, continuaron en siglos sucesivos su camino espiritual por todo el mundo.

Prácticamente todos los pueblos y ciudades de la costa española rinden culto religioso a la Virgen del Carmen, organizándose procesiones y vistosas romerías marítimas portando su imagen cada 16 de Julio: destacan las celebraciones de Santander, Santurce, Águilas, Algeciras, Barbate, Cádiz, Camariñas, Cee, Chiclana de la Frontera, Corcubión, El Perelló, Puerto de Santa María, Estepona y muchos otros lugares desde el norte hasta el sur y de oeste a este.

Pero es quizá más significativo, por antiguo y secular, el enraizamiento de la advocación en determinadas localidades del interior no vinculadas con el mar, pero consagradas históricamente a la Virgen del Carmen: Asturianos, Baeza, Cox, Durcal Guadix, Jerez de la frontera entre otras. Incluso en la Semana Santa de Sevilla, procesiona la Hermandad del Carmen Doloroso en el Miércoles Santo

En La Rioja también hay mucha devoción a esta advocación Mariana y en muchas de sus localidades se celebra dicha festividad con procesiones de sus respectivas imágenes.

El pueblo fiel de Logroño, participaba años atrás en la festividad de la Virgen del Carmen con misa y magnífica procesión, estando todavía muy presente en la retina de muchos Logroñeses. Para nuestro pesar, aquellas procesiones multitudinarias por los alrededores de la parroquia carmelita, con rezos y cánticos en honor a la Virgen, forman ya parte de la historia y del recuerdo. Hemos estado buscando y solicitando alguna fotografía de dichas procesiones para ilustrar estos apuntes y ha sido imposible encontrar alguna de aquellas instantáneas.

Si alguien quisiera aportar algún documento gráfico de dicho evento, puede remitirlo al correo comunicacion@logronopasion.com

Historia de esta festividad

Carmen

La Virgen del Carmen es la Virgen María, la Madre de Jesús y por ello Madre Nuestra.

Las distintas advocaciones que Ella recibe son producto del lugar y del mensaje que Ella nos trae. Así en distintos momentos de la historia Ella se ha mostrado vestida de diferentes maneras, es por esta razón que se le conoce con distintos nombres o advocaciones como por ejemplo La Virgen del Carmen, que toma su nombre en alusión al Monte Carmelo.

Sobre sus orígenes, en el Primer Libro de los Reyes, se habla del profeta Elías, de la gran  sequía que sufría el país y de los sacrificios ofrecidos en el Monte Carmelo. Fue entonces que Elías prometió a Dios que el rey Ajaab y el pueblo abandonarían al dios Baal para que El terminara con la sequía que asolaba a la región. Después de varias veces que Elías subió al momento, apareció una gran señal: “Cuando volvió la séptima vez, subía desde el mar una nubecita no más grande que la palma de la mano” (1 Rey 18, 44).

A partir de entonces el Monte Carmelo, ubicado al oeste del lago Galileo y cuyo nombre significa jardín, se convirtió en un lugar sagrado, hasta donde llegaron a vivir ermitaños que se dedicaban a rezar y que con el paso de los siglos fueron llamados carmelitas.

Estos hombres que se entregaron a la oración y a la penitencia en el desierto, comenzaron con los años a invocar a María con el nombre de “Santísima Virgen del Monte Carmelo”.

En el siglo XIII, el Patriarca Latino de Jerusalén, delegado papal en Tierra Santa, les pidió a los ermitaños del Monte Carmelo que ordenaran su estilo de vida, lo cual se concretó gracias a los Papas Honorio III e Inocencio IV. De esta manera, nació la orden religiosa de los Padres Carmelitas, que se extendió por el mundo tanto en su rama masculina como femenina.

Posteriormente en el siglo XVI Santa Teresa de Jesús, doctora de la Iglesia es la reformadora del Carmelo descalzo reimpulsando la fuerza de su regla original, de oración y clausura. Y es así como se difunde a América.

En 1690, la rama femenina carmelita se extendió a Chile, fundando el primer monasterio chileno “El Carmen Alto de San José” en Santiago. Con el tiempo y la abundancia de las vocaciones nacieron otros conventos, viniendo desde el Monasterio de Los Andes, nuestra primera santa, Teresa de Jesús de Los Andes.

Respecto del origen del mensaje de la Virgen del Carmen, éste está en Inglaterra.  El domingo 16 de julio de 1251, San Simón Stock, Superior General de los Padres Carmelitas del convento de Cambridge, estaba rezando por el destino de su orden, cuando se le apareció la Virgen María.

Estaba Ella vestida de hábito carmelita, llevaba al Niño Jesús en sus brazos y en su mano el Escapulario, que le entrega diciendo: “Recibe hijo mío este Escapulario de tu orden, que será de hoy en adelante señal de mi confraternidad, privilegio para ti y para todos los que lo vistan. Quien muriese con él, no padecerá el fuego eterno. Es una señal de salvación, amparo en los peligros del cuerpo y del alma, alianza de paz y pacto sempiterno”.

¿Cómo se originó el escapulario?

images

La palabra escapulario viene del latín “scapulae” que significa “hombros”. Originalmente era un vestido superpuesto que cae de los hombros y lo llevaban los monjes durante su trabajo. Con el tiempo se le dio el sentido de ser la cruz de cada día que, como discípulos de Cristo llevamos sobre nuestros hombros.  Para los Carmelitas particularmente, pasó a expresar la dedicación especial a la Virgen Santísima y el deseo de imitar su vida de entrega a Cristo y a los demás.

Los primeros carmelitas del monte Carmelo, se vieron forzados a venirse a Occidente, porque ya su presencia en aquellas latitudes no era soportable por el peligro continuo de las invasiones mahometanas.

Entre los años 1165-1265, San Simón Stock, abad carmelitano, fue privilegiado con alguna de las apariciones de la Virgen María quien tuvo detalles de delicadeza en la difícil adaptación de los carmelitas al nuevo medio: soportar clima tan distinto, cambiar su vida de eremitas por otros parámetros y ni siquiera contar con la aceptación de los cristianos, ni aun de los clérigos, amén de algunas deserciones o abandonos que añadían tristeza a las dificultades.

Todo eran rezos por parte del abad y todo era prestar atención a lo que Dios quisiera.

La entrega del escapulario por parte de la Virgen con la promesa de protección «quien muera con él se salvará» para alcanzar la vida eterna, y de reducción de las penas del Purgatorio a quien lo llevara de por vida, hizo de contrapunto para renovar energías, y continuar con el Querer sobrenatural el nuevo estilo. Así desparramaron por el mundo la promesa de protección que brindaba María. Era un respiro nuevo, una nueva fuerza, casi un nuevo nacimiento que favoreció la entrega total del Carmelo a María.

Ahora si, que el título de la Virgen del Carmen, unido al Escapulario arraigó en todas las clases sociales. La predicación persistente del santo distintivo cayó como la lluvia en la tierra seca y se fue haciendo cada día más grata al pueblo, se introdujo en las familias sencillas y en las cortes de los nobles. Proliferaron las imágenes en los templos para la veneración sincera de los cristianos. Se contaron milagros, prodigios, favores sin cuento; así comenzó el patronazgo por los mares sobre naves y navegantes. La advocación a la Virgen con el nombre de Nuestra Señora del Carmen se hizo tan amplio que la Iglesia lo bendijo.

Honorio III aprobó en 1226 la regla carmelitana. El papa Urbano VI aceptó el nombre de los «Hermanos de la Bienaventurada Virgen María del Monte Carmelo» y los bendecía el 26 de abril de 1379. La fiesta empezó a ser privada por disposición del papa Clemente X en 1674 para los dominios del Rey Católico, y pasó a toda la Cristiandad el 24 de setiembre de 1726 por decisión estudiada del papa Benedicto XIII.

Quizá convenga advertir a nuestro mundo actual, tan apasionadamente utilitarista y tan acostumbrado a lo práctico, que las gracias prometidas al Escapulario no son de carácter automático, como podría prometer cualquier anuncio de TV. o radio, no. Más bien, se requiere la disposición del espíritu cristiano deseoso de seguir a Cristo y ganar el Cielo.

El Escapulario, presente sobre nuestro cuerpo, alienta en la lucha personal y permanente por la fidelidad a la fe y seguimiento de los pasos de Jesús, animando a ser asiduos en la oración y a cuidar el cumplimiento de las obligaciones morales de la persona que tiene la gracia de llevarlo impuesto. No es un privilegio; sí una ayuda para vivir según Jesús por María. Recomendable hoy como ayer, su devoción y aprecio, porque vestir con el vestido de María indica el deseo de vivir su vida, en gracia de Dios, y eso ayuda a morir con Dios dentro.

Llevándolo siempre, quien pertenece a la Cofradía del Monte Carmelo sabe que cuenta con la ayuda de las oraciones y penitencias de toda la familia carmelitana, de monjas y de frailes, porque de ellas se participa, para llevar con éxito el esfuerzo diario por vivir las virtudes cristianas según el estado que cada uno tenga.

Es una garantía porque se ve y se toca, para mantener elevado el pensamiento a los bienes más altos del Cielo.

¡Y eso es muy bueno!