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Archivo del 8 de septiembre de 2017

“María, Serranilla Graciosa” es Nuestra Señora de Valvanera de La Rioja.

Peregrinación Diocesana al Monasterio de Valvanera

Siguiendo una tradición maravillosa y entrañable, el domingo 10 subiremos en peregrinación a Valvanera a saludar a la Virgen, a mandarle un beso y a vivir una jornada festiva de unidad con todos los diocesanos en torno a nuestro Obispo. Don Carlos, al igual que se viene haciendo estos últimos años, pondrá en el regazo de la Señora el Plan Diocesano de Pastoral, para que Ella interceda ante su Hijo y nos ayude a hacer lo que Él nos diga, como en las bodas de Caná. Por lo demás, y con toda seguridad, pasaremos un día estupendo de convivencia en torno al monasterio.

He de confesar que ya desde niño me conmovían todas las expresiones de afecto filial que dirigíamos a la Virgen de Valvanera, sobre todo cuando subíamos en romería – allá por el mes de mayo – desde Matute, y más tarde desde el Seminario. Llamábamos a María “Serranilla graciosa”, invocación a la que uníamos otras no menos cariñosas como “Madre amorosa, bien de esta tierra, prenda querida”. ¿Puede haber un piropo dirigido a María más hermoso que llamarla “Serranilla graciosa”? Con toda seguridad que no lo hay.

Pocos riojanos habrá que no conozcan bien, detalladamente bien, el origen de nuestra devoción a María de Valvanera. Cómo el ladrón y asesino Nuño Oñez, oyendo el rezo de quien iba a ser su víctima inmediata, se arrepintió de sus crímenes, encomendándose a María para cambiar radicalmente de vida. Un día, durante su oración, recibió la visita de un ángel que le indicó que fuera a Valvanera en busca de un roble de cuyo pie brotaba una fuente y que contenía varios enjambres de abejas, en el que encontraría una imagen de la Virgen. Acompañado de Domingo, sacerdote, encontró la imagen y en el lugar edificaron lo que serían los inicios del monasterio de Valvanera, allá por los últimos años del siglo IX.

Así empezó todo. Hoy, la invocación a María como Reina y Señora de Valvanera está extendida por todo el mundo. Acudamos el domingo a venerarla como riojanos, como hijos predilectos de tan estupenda Madre.

Justo García Turza

(Pueblo de Dios 03/09/2017)

 

Queridos hermanos:

         Como todos los años, celebraremos la solemnidad de nuestra Patrona, la Virgen de Valvanera, en la tradicional Peregrinación Diocesana a su Monasterio, el domingo 10 de Septiembre, presidida por nuestro Sr. Obispo D. Carlos Escribano.

El horario previsto es:

– 11,00 h.: Celebración penitencial.

– 12,30 h.: Eucaristía presidida por el Sr. Obispo y procesión.

– 14,00 h.: Comida popular.

– 15,00 h.: Sobremesa festiva.

– 16,15 h.: Vísperas. Presentación y entrega del cartel del curso pastoral.

            Durante la Eucaristía se hará la presentación oficial del Plan Diocesano de Pastoral para este próximo curso, “Creemos y por eso hablamos”, e invocaremos a la Madre de todos los riojanos para que nos sostenga y acompañe al inicio de la nueva Misión que vamos a emprender.

           Después comeremos juntos en un lugar adecuado, habilitado con mesas y sillas. Cada cual ha de traer su comida que, como siempre, compartiremos con generosidad. Los monjes nos agasajarán con su licor de Valvanera y entre todos disfrutaremos de una sobremesa festiva.

            A continuación terminaremos en la iglesia con la oración de Vísperas, y presentaremos el icono pastoral de este curso, que se entregará, junto con el Plan Diocesano de Pastoral, a dos representantes de cada Arciprestazgo.

            Con nuestros mejores deseos en Cristo, recibid un cordial abrazo:

                      Vicente Robredo García                                          Víctor M. Jiménez López de Murillas

                             Vicario General                                                                  Vicario de Pastoral

ORACIÓN A LA VIRGEN DE VALVANERA

Virgen de Valvanera,

hija amada del Padre,

Madre del Señor Jesús,

templo del Espíritu Santo

Y Madre de todos los riojanos.

 

Al celebrar con alegría la presencia

de tu bendita imagen en nuestra tierra riojana,

te alabamos y de damos gracias

por ser regalo de Dios para nuestro pueblo,

por peregrinar con nosotros mostrándonos a Jesús,

por animar siempre a la Iglesia

que, guiada por el Espíritu Santo,

quiere servir a su pueblo.

 

María de Valvanera, mujer creyente,

fortalécenos en la fe;

Maestra de esperanza, enséñanos a vivir esperanzados;

Reina y Señora de la caridad,

muéstranos el sendero del amor,

del perdón y la reconciliación entre todos los hombres.

 

Acompáñanos en la oración,

enséñanos el camino de la conversión,

ayúdanos en el compromiso

y en el servicio a los hermanos,

especialmente a los que más sufren.

 

Contigo, primera discípula y misionera,

queremos seguir anunciando a Cristo

como el Camino, la Verdad y la Vida,

para que nuestro pueblo, en Él,

tenga vida abundante, verdadera y eterna.

 

Santa María, Virgen de Valvanera,

ruega por nosotros a Dios.

 

Amén.

PLEGARIA A LA VIRGEN DE VALVANERA

¡Oh Virgen de Valvanera,

Madre del verdadero Dios y Madre de la Iglesia!

Tú, Serranilla Graciosa,

que desde tu casa de los montes Distercios

manifiestas tu clemencia y tu compasión

a todos los que suben a solicitar tu amparo,

escucha la oración que en tu día de fiesta con filial confianza te dirigimos,

y preséntala ante tu Hijo Jesús, nuestro único Redentor,

a quién con cariño maternal sostienes en tu regazo.

Maestra del sacrificio escondido y silencioso

–como gustaba llamarte el venerado Papa Juan Pablo II -,

a ti que te muestras como la omnipotencia suplicante,

te consagramos nuestras vidas, nuestros trabajos,

nuestras alegrías, nuestras enfermedades y nuestros dolores.

Y, como no podía ser menos en este día de nuestra fiesta diocesana,

ponemos en tu maternal regazo a todas las familias de La Rioja,

a todos nuestros niños y jóvenes, a nuestros mayores:

dales tu fortaleza para que vivan la familia como verdadera comunión

de vida y cariño.

Madre del Amor Hermoso,

que las familias riojanas estén cada vez más unidas

como nos ha pedido el Papa Benedicto,

y sean con su ejemplo y su palabra

eficaces transmisoras de la fe en tu Hijo.

Te pedimos por la persona y las intenciones

de nuestro Obispo diocesano, Don Juan José,

para que apaciente con fortaleza

esta parcela del Pueblo de Dios en La Rioja,

con prudencia y dulzura,

en tu nombre siempre sublime.

Elevamos, Madre, una plegaria particular

por el Plan Diocesano de Pastoral

que hoy te ofrenda nuestro Pastor

para que llegue a ser un instrumento apostólico

que nos involucre a todos y del que todos nos beneficiemos.

Sol de La Rioja,

queremos ser totalmente tuyos.

Ayúdanos a recorrer el camino de nuestra vida

en una plena fidelidad a Jesucristo en su Iglesia.

¡Nunca, Madre, nos sueltes de tu mano!

Aviva en nosotros la fe, la esperanza y la llama de la caridad.

Fuente sellada de la Trinidad,

derrama sobre nosotros y sobre nuestras ciudades y pueblos

los raudales fecundos de tu bendición.

Tus labios, Madre, son panal de miel.

Fortalece nuestras flaquezas

y endulza nuestros dolores, sufrimientos y contrariedades.

Finalmente, Señora de Valvanera,

intercede por nosotros ante tu Hijo Divino

en el momento de nuestra muerte,

para que alcancemos la eterna salvación. Amén.

P. Jesús Martínez de Toda, anterior Prior de Valvanera.

(Pueblo de Dios, 10 de Septiembre de 2006)

Feliz cumpleaños Bienaventurada María.

Hoy es el cumpleaños de una persona importantísima, cercana y queridísima por muchos de nosotros, por no decir todos.

Seguro que ni el Facebook, WhatsApp, twitter ni tan siquiera nuestro móvil, nos lo recordará. Hoy es el cumpleaños de María “la Nazarena”.

Virgen Maria y sus padres

María, de la estirpe de Abrahán, nacida de la tribu de Judá y de la progenie del rey David, de la cual nació el Hijo de Dios, hecho hombre por obra del Espíritu Santo, para liberar a la humanidad de la antigua servidumbre del pecado, siendo sus padres Joaquín y Ana.

La Virgen María fue la Madre de Jesús y, con este hecho, se cumplieron las Escrituras y todo lo dicho por los profetas. Dios escogió a esta mujer para ser la Madre de su Hijo. Con ella se aproximó la hora de la salvación. Por esta razón debemos celebrar esta fiesta con alabanzas y acciones de gracias.

El nacimiento de la Virgen María tuvo privilegios únicos. Ella vino al mundo sin pecado original. María, la elegida para ser Madre de Dios, era pura, santa, con todas las gracias más preciosas. Tenía la gracia santificante, desde su concepción.

Después del pecado original de Adán y Eva, Dios había prometido enviar al mundo a otra mujer cuya descendencia aplastaría la cabeza de la serpiente. Al nacer la Virgen María comenzó a cumplirse la promesa.

La vida de la Virgen María nos enseña a alabar a Dios por las gracias que le otorgó y por las bendiciones que por Ella derramó sobre el mundo. Por ello, podemos encomendar nuestras necesidades a Ella.

La Iglesia recuerda el día del nacimiento de la Virgen María cada 8 de septiembre. A diferencia de lo que ocurre con el nacimiento de Juan Bautista, el evangelio no dice nada del nacimiento de Nuestra Señora. No da datos del nacimiento de María, pero hay varias tradiciones. Algunas, considerando a María descendiente de David, señalan su nacimiento en Belén. Otra corriente griega y armenia, señala Nazareth como cuna de María.

Sin embargo, ya en el siglo V existía en Jerusalén el santuario mariano situado junto a los restos de la piscina Probática, o sea, de las ovejas. Debajo de la hermosa iglesia románica, levantada por los cruzados que aún existe, denominada Basílica de Santa Ana, se hallan los restos de una basílica bizantina y unas criptas excavadas en la roca que parecen haber formado parte de una vivienda que se ha considerado como la casa natal de la Virgen.

Esta tradición, fundada en apócrifos muy antiguos como el llamado Protoevangelio de Santiago (siglo II), se vincula con la convicción expresada por muchos autores acerca de que Joaquín, el padre de María, fuera propietario de rebaños de ovejas. Estos animales eran lavados en dicha piscina antes de ser ofrecidos en el templo.

La celebración de la fiesta de la Natividad de la Santísima Virgen María, es conocida en Oriente desde el siglo VI. Fue fijada el 8 de septiembre, día con el que se abre el año litúrgico bizantino, el cual se cierra con la Dormición, en agosto. En Occidente fue introducida hacia el siglo VII La fiesta pasó a Roma y fue apoyada por el Papa Sergio I. Su fecha de celebración no tiene un origen claro, pero motivó que la fiesta de “La Inmaculada Concepción” se celebrara el 8 de diciembre (9 meses antes), y era celebrada con una procesión-letanía, que terminaba en la Basílica de Santa María la Mayor.

El Papa Pío X quitó esta celebración del grupo de las fiestas de precepto

Esta fiesta mariana tiene su origen en la dedicación de una iglesia en Jerusalén, pues la piedad cristiana siempre ha venerado a las personas y acontecimientos que han preparado el nacimiento de Jesús. María ocupa un lugar privilegiado, y su nacimiento es motivo de gozo profundo. En esta basílica, que había de convertirse en la iglesia de Santa Ana (siglo XII), San Juan Damasceno saludó a la Virgen niña: “Dios te salve, Probática, santuario divino de la Madre de Dios … ¡Dios te salve, María, dulcísima hija de Ana!”.

El nacimiento de la Virgen María es celebrado como fiesta litúrgica en el santoral católico y en la mayoría de los santorales anglicanos, se celebra el mismo día 8 de septiembre, igual que por los cristianos sirios.

Maria 

Algo que no debemos olvidar.

– María vino al mundo sin pecado original y con la gracia santificante.
– La Virgen María fue escogida para ser la Madre de Dios.
– La Virgen María fue pura y santa.
– Al nacer la Virgen María se cumplió la promesa de Dios de que mandaría al mundo a una mujer de la que nacería el Salvador para    liberarnos del pecado.

Cómo vivir la fiesta en familia.

– Llevar flores a la Virgen en alguna capilla, en señal de que la amamos y dando gracias a Dios por haberla creado y escogido para esa gran misión.

– Pedir a la Santísima Virgen María, para que nos consiga la gracia que más necesitemos en este momento de nuestra vida, como familia.

– Rezarle: María, en este día que festejamos tu nacimiento, te pido que me ayudes a estar siempre cerca de ti y de tu Hijo Jesús.

 HIMNO A MARIA

Hoy nace una clara estrella,
tan divina y celestial,
que, con ser estrella, es tal,
que el mismo sol nace de ella.

 

De Ana y de Joaquín, oriente
de aquella estrella divina,
sale luz clara y digna
de ser pura eternamente;
el alba más clara y bella
no le puede ser igual,
que, con ser estrella, es tal,
que el mismo Sol nace de ella.

 

No le iguala lumbre alguna
de cuantas bordan el cielo,
porque es el humilde suelo
de sus pies la blanca luna:
nace en el suelo tan bella
y con luz tan celestial,
que, con ser estrella, es tal,
que el mismo Sol nace de ella.

 

Canten hoy, pues nacéis vos,
los ángeles, gran Señora,
y ensáyense, desde ahora,
para cuando nazca Dios.

 

Canten hoy pues a ver vienen
nacida su Reina bella,
que el fruto que esperan de ella
es por quien la gracia tienen.

 

Dignan, Señora de vos,
que habéis de ser su Señora,
y ensáyense, desde ahora,
para cuando nazca Dios.

 

Pues de aquí a catorce años,
que en buena hora cumpláis,
verán el bien que nos dais,
remedio de tantos daños.

 

Canten y digan, por vos,
que desde hoy tienen Señora,
y ensáyense desde ahora,
para cuando venga Dios.

 

Y  nosotros que esperamos
que llegue pronto Belén,
preparemos también
el corazón y las manos.

 

Vete sembrando, Señora,
de paz nuestro corazón,
y ensayemos, desde ahora,
para cuando nazca Dios.

 

Gloria al Padre,

 y gloria al Hijo,
gloria al Espíritu Santo,
por los siglos de los siglos.

 Amén.

Oración

 Concede, Señor, a tus hijos el don de tu gracia, para que, cuantos hemos recibido las primicias de la salvación por la maternidad de la Virgen María, consigamos aumento de paz en la fiesta de su Nacimiento. Por nuestro Señor Jesucristo.


Amén.