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Archivo de mayo de 2018

Dios Trino. Tres personas distintas. Un solo Dios verdadero.,

Un solo Dios en tres Personas: El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.

La Iglesia dedica el siguiente domingo después de Pentecostés a la celebración de la festividad del misterio de la Santísima Trinidad, un misterio que como tal, es todo aquello que no podemos entender con la razón. Es algo que sólo podemos comprender cuando Dios nos lo revela.

El misterio de la Santísima Trinidad -Un sólo Dios en tres Personas distintas-, es el misterio central de la fe y de la vida cristiana, pues es el misterio de Dios en Sí mismo.

Aunque es un dogma difícil de entender, fue el primero que entendieron los Apóstoles. Después de la Resurrección, comprendieron que Jesús era el Salvador enviado por el Padre. Y, cuando experimentaron la acción del Espíritu Santo dentro de sus corazones en Pentecostés, comprendieron que el único Dios era Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Los católicos creemos que la Trinidad es UNA. No creemos en tres dioses, sino en un sólo Dios en tres Personas distintas. No es que Dios esté dividido en tres, pues cada una de las tres Personas es enteramente Dios.

Padre, Hijo y Espíritu Santo tienen la misma naturaleza, la misma divinidad, la misma eternidad, el mismo poder, la misma perfección; son un sólo Dios. Además, sabemos que cada una de las Personas de la Santísima Trinidad está totalmente contenida en las otras dos, pues hay una comunión perfecta entre ellas.

Con todo, las personas de la Santísima Trinidad son distintas entre sí, dada la diversidad de su misión: Dios Hijo-por quien son todas las cosas- es enviado por Dios Padre, es nuestro Salvador. Dios Espíritu Santo-en quien son todas las cosas- es el enviado por el Padre y por el Hijo, es nuestro Santificador.

Lo vemos claramente en la Creación, en la Encarnación y en Pentecostés

– En la Creación, Dios Padre está como principio de todo lo que existe.

– En la Encarnación, Dios se encarna, por amor a nosotros, en Jesús, para liberarnos del pecado y llevarnos a la vida eterna.

– En Pentecostés, el Padre y el Hijo se hacen presentes en la vida del hombre en la Persona del Espíritu santo, cuya misión es santificarnos, iluminándonos y ayudándonos con sus dones a alcanzar la vida eterna.

Para explicar este gran misterio, existen ciertos símbolos que son entendibles a nuestra razón: La Santísima Trinidad es simbolizada como un triángulo.

Cada uno de los vértices es parte del mismo triángulo y sin embargo cada uno es distinto

También podemos simbolizar a la Santísima Trinidad como una vela encendida: La vela en sí misma simboliza al Padre, la cera que escurre es el Hijo, que procede del Padre y la llama encendida es el Espíritu Santo. Los tres son “vela”, pero son distintos entre sí. Hay quienes simbolizan a la Santísima Trinidad en forma de trébol. Cada una de las hojas es “trébol” pero son distintas entre sí.

¿Qué hacemos al persignarnos? “En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo” Es costumbre de los católicos repetir frecuentemente estas palabras, principalmente al principio y al fin de nuestras acciones.

Cada vez que hacemos la Señal de la Cruz sobre nuestro cuerpo, recordamos el misterio de la Santísima Trinidad.

– En el nombre del Padre: Ponemos la mano sobre la frente, señalando el cerebro que controla todo nuestro cuerpo, recordando en forma simbólica que Dios es la fuente de nuestra vida.

-…y del Hijo: Colocamos la mano en el pecho, donde está el corazón, que simboliza al amor. Recordamos con ello que por amor a los hombres, Jesucristo se encarnó, murió y resucitó para librarnos del pecado y llevarnos a la vida eterna.

-…Y del Espíritu Santo: Colocamos la mano en el hombre izquierdo y luego en el derecho, recordando que el Espíritu Santo nos ayuda a cargar con el peso de nuestra vida, el que nos ilumina y nos da la gracia para vivir de acuerdo a los mandatos de Jesucristo.

Algunas personas argumentan que no es verdad porque no podemos entender el misterio de la Santísima Trinidad a través de la razón. Esto es cierto, no podemos entenderlo con la sola razón, necesitamos de la fe ya que se trata de un misterio. Es un misterio hermoso en el que Dios nos envía a su Hijo para salvarnos.

¿Puedes pensar en una comparación de tres cosas en una sola?

Es difícil. Veamos en un momento con esta comparación, un ejemplo de ayuda para el entendimiento del “Misterio” Tomamos tres cerillas ó fósforos. Los encendemos. Como resultado tenemos tres llamas.  Ahora unamos las llamas. ¿Cuántas llamas son? Una sola. ¿Cuántos fósforos son? Tres fósforos.

San Agustín fue un Sacerdote, Santo muy importante, Doctor de la Iglesia, muy inteligente, y un gran predicador, que estaba pensando cómo poder entender el Misterio de la Santísima Trinidad y cómo explicarlo mejor.

Estaba caminando por una playa pensando en esto. Y entonces se encontró un niñito jugando en esa playa. A los niños les gusta jugar con la arena en la playa ¿Y qué hacía el niñito? Corría del mar a la arena, echando poquitos de agua en un huequito que había abierto en la arena.

San Agustín se distrae de su pensamiento sobre la Santísima Trinidad y se pone a hablar con el niñito, que era muy lindo. Y le pregunta: Oye, ¿Qué estás tratando de hacer con esos poquitos de agua del mar? Y ¿Qué se imaginan que le dice el niño? Estoy tratando de meter todo el mar en este hoyito.

San Agustín se ríe y le trata de explicar al niño que eso no es posible. Y el Niño le responde: Agustín eso que trato de hacer es más posible que lo que tú estás tratando de hacer, que es meter el Misterio de la Santísima Trinidad en tu cabeza. Ya saben quién era el Niño ¿no?

En el evangelio Jesús nos revela el misterio más grande que existe, es un dogma de fe, es decir, una verdad que debemos creer, si nos llamamos cristianos. Cada vez que rezamos el Credo, decimos creer en un solo y único Dios, que es Padre Creador, que es Hijo Redentor y que es Espíritu Santo, Señor y Dador de Vida y Santificador.

El misterio de la Santísima Trinidad, es uno de los “misterios escondidos en Dios, -que como dice el Concilio Vaticano II-, si no son revelados, no pueden ser conocidos” Y, aun después de la Revelación, es el misterio más profundo de la fe, que el entendimiento por sí solo no puede comprender ni penetrar.

En cambio, el mismo entendimiento, iluminado por la fe, puede en cierto modo, aferrar y explicar el significado del dogma, para acercar al hombre al misterio de la vida íntima del Dios Uno y Trino.

Toda la Sagrada Escritura revela esta verdad: “Dios es Amor en la vida interior de una única Divinidad, como una inefable comunión de personas”. Son Tres Personas distintas en un sólo Dios, como aprendimos en el catecismo.

El misterio de la Santísima Trinidad es la revelación más grande hecha por Jesucristo. Los judíos adoran la unicidad de Dios y desconocen la pluralidad de personas en la unicidad de la sustancia. Los demás pueblos adoran la multiplicidad de los dioses. El cristianismo es la única religión que ha descubierto, en la revelación de Jesús, que Dios es uno en tres personas. Ante esta revelación divina de su íntima esencia, no nos queda otra cosa que agradecerle esta confianza y adorar a las Tres Personas Divinas.

Sabemos que hay UN SOLO DIOS, en tres personas distintas entre sí, no por su naturaleza -que es la divinidad misma- sí por su obrar en la historia de la salvación.

DIOS PADRE, es el “Principio-sin principio”; no fue creado ni engendrado; es por sí sólo el Principio de Vida; es la vida misma, que posee en absoluta comunión con el Hijo y con el Espíritu Santo.

DIOS HIJO, es engendrado -no creado- por el Padre; Jesús es Hijo eterno y consustancial (de la misma naturaleza o sustancia); Dios es al mismo tiempo Padre, como el que engendra, e Hijo como el que es engendrado.

DIOS ESPÍRITU SANTO, procede del Padre y del Hijo; es como una “espiración”, soplo del Amor consustancial entre el Padre y el Hijo; se puede decir que Dios en su vida íntima es amor, que se personaliza en el Espíritu Santo.

Diferentes personas, diferentes “misiones”

Si quisiéramos identificar a la Santísima Trinidad por sus “misiones” en el tiempo, o atribuciones, diríamos que:

EL PADRE es el Principio de Vida, de quien todo procede. Se le atribuye la Creación.

EL HIJO procede eternamente del Padre, como engendrado por Él, y asumió en el tiempo una naturaleza humana por nuestra salvación. Se le atribuye la Redención.

EL ESPÍRITU SANTO es enviado por el Padre y el Hijo, como también procede de ellos, por vía de voluntad, a modo de amor; se manifestó primero en el Bautismo y en la Transfiguración de Jesús y luego el día de Pentecostés sobre los discípulos; habita en los corazones de los fieles con el don de la caridad. Se le atribuye la Santificación.

Porque el entendimiento humano no es capaz de comprender la esencia divina, no puede penetrar en el misterio de la vida íntima de Dios, sólo puede conocer lo que Dios revela y asumirlo con la fe; se puede aplicar aquí la frase de San Agustín: “Si lo comprendes, no es Dios“.

“Que todos sean uno…”

Y ahora, nos preguntamos: ¿si no lo podemos comprender, para qué entonces quiso Dios revelarnos el gran misterio de la Santísima Trinidad?

En el evangelio de San Juan, Jesús ruega al Padre por lo que es su gran deseo:
Que todos sean uno como Tú, Padre, estás en Mi y Yo en Ti. Sean también uno en nosotros: así el mundo creerá que tú me has enviado“. (Jn 17, 21)

Cuando revela el misterio de la Santísima Trinidad, deja ver también las relaciones que hay entre las tres Divinas Personas; aunque esas relaciones son distintas, tampoco dividen la misma y única esencia de Dios.
– El Padre es pura Paternidad.
– El Hijo es pura Filiación.
– El Espíritu Santo es puro Nexo de Amor.

Son relaciones “subsistentes”, que en virtud de su impulso vital salen al encuentro una de la otra en una comunión, en la cual la totalidad de la Persona es apertura a la otra.

Es esto, el paradigma supremo de la sinceridad y libertad espiritual a la que deben tender las relaciones interpersonales humanas, siempre tan lejanas a este modelo trascendente.

Jesús, cuando ruega al Padre que ‘todos sean uno, como nosotros también somos uno‘ abriendo perspectivas cerradas a la razón humana, sugiere una cierta semejanza entre la unión de las personas divinas y la unión de los hijos de Dios en la verdad y en la caridad. Esta semejanza demuestra que el hombre, única criatura terrestre a la que Dios ha amado por sí misma, no puede encontrar su propia plenitud si no es en la entrega sincera de sí mismo a los demás.

Compromiso cristiano

Conocer el misterio de la Santísima Trinidad, nos involucra y compromete para adquirir ciertas actitudes en las relaciones humanas: La perfectísima unidad de las tres Personas divinas, es el vértice trascendente que ilumina toda forma de auténtica relación y comunión entre nosotros, seres humanos. (Juan Pablo II, “Creo en Dios Padre“, p.170)

No se trata de que queramos entender el Misterio de la Santísima Trinidad, esto es imposible. Jesús nos reveló ese Misterio para mostrarnos el modelo de lo que deben ser las relaciones humanas de los cristianos.

La Iglesia universal nos invita a “glorificar a la Santísima Trinidad”, como manifestación de la celebración del Jubileo. No hay mejor forma de hacerlo que revisando las relaciones con nuestros hermanos, para mejorarlas y así vivir la unidad querida por Jesús “que todos sean uno”.

La historia de esta fiesta.

Comenzó a celebrarse hacia el año 1000, tal vez un poco antes. Parece ser que fueron los monjes los que asignaron el domingo después de Pentecostés para su celebración. Anteriormente existía una misa votiva y oficio en honor de la Trinidad pero no día de su fiesta como tal.

Las iglesias diocesanas comenzaron a seguir el ejemplo de los monjes benedictinos y cistercienses y en los dos siglos siguientes, la celebración se extendió por toda Europa.

En el año 1334,  el papa Juan XXII la introdujo como fiesta de la Iglesia universal.

El domingo de la Santísima Trinidad es de institución relativamente tardía pero fue precedido por siglos de devoción al misterio que celebra. Tal devoción arranca del mismo Nuevo Testamento pero lo que le dio especial impulso fue la lucha de la Iglesia contra las herejías de los siglos IV y V.

El arrianismo negaba la divinidad de Cristo. En el año 325, el concilio de Nicea afirmó que Cristo es coeterno y consustancial con el Padre, y así condenó el arrianismo. Esto fue reafirmado en el concilio de Constantinopla en el año 381 que declaró además que el Espíritu Santo es distinto del Padre y del Hijo pero consustancial, igual y coeterno con ellos.

La antigua iglesia hispánica en los siglos V al VII, enseñó magníficamente la fe trinitaria, sobre todo en los concilios de Toledo, y de su liturgia procede el prefacio propio de esta solemnidad. Es consolador saber que nuestro Dios es “Uno sólo, pero no solitario” como se dijo en el Concilio VI de Toledo en el año 638, “amor puro que sólo busca darse de forma creadora y llevarnos a participar en su unidad vital eterna.”

El dogma de la Trinidad resplandeció también en nuestras iglesias. Hemos contemplado en las alturas, anchuras y larguras admirablemente proporcionadas de esos edificios, el símbolo de la Trinidad; lo mismo que en sus divisiones principales y en las secundarias: las tres entradas, las tres puertas, los tres ventanales y a menudo también las tres torres. Por doquier, hasta en los detalles ornamentales, el número tres repetido sin cesar obedece a una idea, a la fe en la Trinidad.

También la iconografía cristiana tradujo de mil maneras este mismo pensamiento. Hasta el siglo XII a Dios Padre se le representó por una mano, que sale de las nubes y bendice. En esa mano se significa la divina omnipotencia. En los siglos XIII y XIV ya se añadió la cara y luego el busto del Padre, en el cual desde el siglo XV es representado como un venerable anciano vestido con ornamentos papales.

Hasta el siglo XII Dios Hijo fue primero representado por una cruz, por un cordero o bien por la juventud. Desde el siglo XII al XVI vemos ya representado a Cristo en la plenitud de la edad y con barba. A partir del siglo XIII lleva la cruz y también aparece en figura de cordero.

Al Espíritu Santo se le representó a lo primero por una paloma, cuyas alas extendidas tocaban a veces la boca del Padre y del Hijo, para demostrar cómo procede de entre ambos. Ya desde el siglo XI aparece con la figura de un niñito, por idéntico motivo. En el siglo XIII es un adolescente y en el siglo XV un hombre hecho y semejante al Padre y al Hijo, pero con una paloma sobre sí o en la mano, para distinguirle así de las otras dos divinas personas. Más desde el siglo XVI la paloma torna a asumir el derecho exclusivo de representar al Espíritu Santo.

Para representar a la Trinidad se adoptó la figura del triángulo. También el trébol sirvió para figurar el misterio de la Trinidad y lo mismo tres círculos enlazados con la palabra Unidad en el espacio central que queda libre por la intersección de los círculos.

Santisima Trinidad 1

Rosario de la Aurora – Logroño 2018

Como vienen siendo habitual tradición, el último sábado del mes de mayo (mes de las flores y dedicado a la Virgen María), tiene lugar la celebración del Rosario de la Aurora en Logroño. Pero este año 2018, al coincidir con un importante acontecimiento no religioso (Desfile de las Fuerzas Armadas) en nuestra ciudad, ha sido aconsejable adelantarlo al sábado anterior 19 de mayo.

La concentración será a las seis y media de la mañana, junto a la Concha del Paseo del Espolón de la capital, de donde partirá la procesión con el recorrido habitual; Muro de la Mata, Bretón de los Herreros 11 de Junio, Portales, Sagasta, Barriocepo, Plaza de la Oca hasta la Iglesia de Santiago el Real, donde finalizada la procesión, se celebrará la eucarística.

¡Recordad la cita para éste día!  Logroño, mañana sábado 19 de mayo de 2018 a las 06.30 de la mañana en el Paseo del Espolón.

La celebración de este Gran Rosario de la Aurora, está organizado por la parroquia de Santiago el Real con la colaboración de las cofradías de la Virgen de la Esperanza y de Jesús Nazareno, la Corte de la Virgen del Pilar, la Asociación de la Medalla Milagrosa, la Legión de María, la Hospitalidad de la Virgen de Lourdes, los Cruzados de Santa María y otras asociaciones religiosas, como Radio María.

Hace ya bastantes años, la organización de éste Rosario, venía siendo compartida por los diferentes grupos marianos de la ciudad y la coordinación del mismo corría a cargo de los Cruzados de Santa María.  Pero desde la Diócesis y a través de su Vicario Diocesano, se delegó esa tarea de coordinación a la Parroquia de Santiago el Real, junto con la colaboración de todas las cofradía y asociaciones religiosas íntimamente relacionadas con ésta parroquia.

La imagen de la Virgen de Fátima que acompaña el recorrido, fue sufragada en su día por numerosas familias y por los Cruzados de Santa María, quienes fueron los encargados de adquirirla y hacerla llegar hasta nuestra ciudad.

Se trata de una talla de unos 70 cm. de la Virgen de Fátima, con una expresión de sencillez y ternura cautivadora.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Historia del Rosario de la Aurora.

Parece ser que sus orígenes se remontan al siglo XVII cuando los frailes dominicos difundieron el rosario (su fundador fue Santo Domingo de Guzmán) por toda España, tras la batalla de Lepanto, librada por los reinos cristianos contra los turcos.

El rosario es un rezo católico popular en el que se recuerda la totalidad de la Redención, dividido en tres series de cinco misterios cada una y separados estos por un padrenuestro, diez avemarías y un gloria.

El rosario de la aurora se cantaba y rezaba al amanecer ( de ahí su nombre), en las madrugadas de los días festivos señalados

¿De dónde proviene dicha frase?

“Acabar como el rosario de la aurora” es una frase hecha que usamos para referirnos a un hecho o suceso que sabemos o presentimos que va a acabar mal.

Hay infinidad de versiones, y según en qué parte de España busquemos, difiere de las otras, pero todas tiene como denominador común que proviene de un rosario que se reza de madrugada, en diferentes horarios según los lugares y en procesión por las calles. El final de dicho Rosario, no se sabe con fiabilidad como acabó realmente y el porqué

Traemos varias de estas explicaciones que hemos ido encontrando y que nos han parecido más fiables. Seguramente debido a las horas del Rosario que recorre las calles cantando al asomar la aurora pudiera haber muchos conflictos, si tenemos en cuenta que a la hora de salir el rosario solían andar las rondas de jóvenes pendencieros por las calles, y que hasta no hace mucho eran frecuentes en España las confrontaciones por motivos políticos o religiosos.

La primera.- En Orihuela había una costumbre muy arraigada en las décadas de 1940 y 1950 que era el Rosario de la Aurora. A altas horas de la madrugada, entre las 3 y las 4 de la mañana, salía un cura rezando el Santo Rosario por las calles de la ciudad hasta las 5 ó 6 de la mañana. Detrás del sacerdote, en dos filas, lo seguían las mujeres y a continuación los hombres, nunca mezclados. Este rosario se nutría con unas 200 ó 300 personas que portaban faroles y cirios. Eran muy ruidosos pues a cada Padre Nuestro del sacerdote, contestaban a coro las 200 a 300 personas el correspondiente Ave María, pero además cantaban canciones religiosas. Esta procesión salía todas las madrugadas y perturbaba el sueño de quienes tenían que irse temprano a trabajar. De vez en cuando de algún anónimo balcón les tiraban un cubo de agua y a veces cosas más sucias, pero la procesión continuaba imperturbable. Cuando alguien les tiraba algo, los integrantes de la procesión susurraban: «Que Dios se apiade de tu alma». La canción que más les gustaba y que cantaban a voz en cuello, con excelentes pulmones, decía así:

“El demonio, en la oreja te está diciendo: No vayas al Rosario y sigue durmiendo. Viva María. Muera el pecado. Viva Santo Domingo que lo ha fundado.»

Otra.- En otro sitio de Andalucía, pudiera ser Cádiz, existía una cofradía a la que llamaban “el Rosario de la Aurora” por su costumbre de alargar el rezo del Rosario hasta altas horas de la madrugada. Hay dos versiones de ello y seguramente las dos inventadas. La primera que el alguacil, prohibió sus rezos debido al escándalo que hacían por la calles. Los cofrades se negaron, e intervino la fuerza pública; Parte de los vecinos se pusieron de parte de los cofrades y empezaron a arrojar a los policías cosas desde las ventanas. La policía entro en las casas desalojando a los vecinos hasta la Plaza Mayor, donde se lió otra revuelta. Y la segunda, que el citado alguacil, pertenecía a otra cofradía, y debido a la popularidad que estaba cogiendo la Cofradía de la Aurora, decidieron boicotear el rezo, armando follón con cencerros, y claro, se lio la bronca.

Otra más dice.- Una madrugada de Rosario de la Aurora,  unos borrachos que se retiraban ya a sus casa,  se incorporaron al final de esta procesión y trataron de acompañar con buena intención los cánticos y las plegarias, pero como iban empapados en alcohol, empezaron  a desentonar y a entrar y salir a destiempo con respecto a los demás. Primero hubo reproches, después gritos de ¡Qué se vayan! Y finalmente se armó una gresca fenomenal. En la batalla campal que se organizó, hubo incluso heridos a farolazos y desde entonces, en la comarca y otros lugares pues se extendió como la pólvora, cuando algo sale mal y termina con alguna violencia, se dice: «Terminó como el Rosario de la Aurora, a farolazos.»

La penúltima.- En un pueblecito de la provincia de Cádiz. Existía una cofradía conocida como el Rosario de la Aurora. Sus componentes salían en procesión de madrugada, rezando el rosario a la luz de un farol. Pero, al igual que los cofrades, abundan los camorristas. Y hubo una madrugada en que los devotos se cruzaron con un grupo que los provocó de tal manera que la cosa acabó a golpes.

Y para terminar, la última.- Dicen, parece ser que a principios del siglo XIX era costumbre realizar el rosario a estas inhumanas horas por la misma zona que otra agrupación religiosa realizaba igualmente otra procesión coincidiendo su recorriendo por las calles cercanas a su iglesia. En uno de estos rosarios se encontraron los dos grupos de fieles avanzado por la misma y estrecha calle en sentidos opuestos. Ambas pías facciones reclamaban que el grupo opuesto dejase expedito el camino invocando su derecho de antigüedad sin que la caridad cristiana y la humildad asomasen en ninguno de los grupos. El resto, puede imaginarse: acabaron a farolazos.

¿Nunca has asistido al Gran Rosario de la Aurora?

Rosario de la Aurora en Logroño

Gran multitud de personas de todas las edades, se dan cita en este evento, considerado incluso por personas nada religiosas como multitudinario, tal y como ha quedado reflejado en las muchas denuncias en los diarios de la ciudad que cada año se vienen produciendo, quejándose por el “excesivo volumen de ruidos” y por la “avalancha multitudinaria que impiden el tráfico” ó “Una masa de gente abandonando en bloque El Espolón que enfila el corazón de la ciudad” que sin duda, vienen a confirmar el total éxito y auge que año tras año, viene sumando nuestro ROSARIO DE LA AURORA.

¿No has asistido nunca a este rosario? Pues anímate y únete a todo este gran grupo de personas de todas las edades. Seguro que repites.