Nadie duda de que la mayoría de los padres sólo quiere lo mejor para sus hijos pero, aún ciñéndonos a este grupo, encontramos a bastantes que viven la ilusión de conseguir lo que desean para sus pequeños – que luego serán mayores – sólo con pretenderlo. ¡Error!

 El éxito en la vida viene dado – sobre todo – por la capacidad de hacer que los deseos se conviertan en realidad a medio plazo, a través del cumplimiento de una serie de objetivos realistas y tenazmente perseguidos.

En lo que atañe a la educación afectiva y sexual (en adelante E.A.S) de los hijos, es necesario tomar tierra con los valores que deseamos trasmitirles, acompañarles en su desarrollo  personal y, esta es la clave, tomar decisiones parentales sabiendo que los niños aprenden observando. Todo lo que escuchan, miran, imitan o experimentan genera en ellos actitudes. Actitudes tanto más difíciles de modular cuanto mayores son.

Nada es aséptico: ni esta sección, ni la tranquilidad pusilánime de algunos padres, ni la conducta habitual de quienes colaboran con ellos criando a sus hijos. ¡Todo educa, todo!: abuelos, canguro, guardería, colegio, televisión con o sin filtro, fichas infantiles, explicación del aparato reproductor en Conocimiento del Medio, etc.

Negarle el chupete a un niño de dos años, pese a la pataleta consiguiente, nos ayuda a educarle en los deseos: a veces hay que posponerlos y otras hay que ser responsable. Si insistimos en comprar chucherías sólo los domingos velamos por la integridad de sus dientes, les ayudamos a ahorrar y a posponer sus deseos. Si les pedimos que estudien sin esperar a la semana de exámenes, les ayudamos a evitar el suspenso y a ser responsables porque, no lo olviden, todo logro requiere entrenamiento diario.

Con gestos tan sencillos y cotidianos como estos hacemos E.A.S. Todo educa. Les decimos con hechos: “las decisiones que tomes hoy tendrán consecuencias mañana”.

No en vano, el COF diocesano está haciendo grandes esfuerzos por entrar en las parroquias y en los colegios – siquiera concertados –  para explicar de forma sistemática y continúa el sentido cristiano del amor y la sexualidad. Los padres que quieran ser protagonistas de la educación de sus hijos en este aspecto deben adoptar una actitud más activa. Pueden, p.ejm., solicitar a la dirección de sus colegios, y/o a su párroco, que requiera la presencia de los monitores habilitados para el caso en el obispado. Ellos podrían impartirles (a padres e hijos) la formación correspondiente.

Tengan presente que  las personas que tratan a sus hijos tienen – siempre – una de estas tres actitudes: 1- El cuerpo está ahí, sí, pero no es ni tan valioso, ni tan precioso, como los sentimientos u otras dimensiones de nuestra persona; 2- sexualidad cosificada y utilitarista: se ha pasado de la represión social hacia cualquier manifestación sexual, a la consagración de lemas tales que “mi cuerpo es mío y hago con él lo que me da la gana” o “todo vale mientras los dos estén de acuerdo”; 3- vivir el valor y la belleza del amor. ¡Esta es la nuestra, la cristiana! Debemos ayudar a nuestros hijos a entender que ellos valen INFINITO y que no se deben infravalorar, ni dejar que les utilicen.

MartaCM

La llamada Revolución Sexual ha establecido tres rupturas: entre genitalidad y matrimonio, entre genitalidad y procreación, entre amor y sexo. Dicho con ejemplos:

  • puedes utilizar al otro cuando quieras en una relación sexual sin necesidad de comprometerte en el/ella través del matrimonio;
  • no ha sobrevenido el embarazo porque hayas elegido un gesto de amor que entraña la posibilidad de crear vida – el único que yo sepa –, sino porque se rompió el condón ¿?;
  • el sexo puede ser un gesto de amor y entrega pero, en esencia, es un juego intranscendente. ¡Juguemos!

En España, esta esquizofrenia colectiva ha provocado una realidad dolorosa ya contrastada por los expertos: el 10% de los niños y el 20% de las niñas sufren abusos sexuales, (“Agresores y agredidos”, Felix López, Universidad de Salamanca). Según esta misma fuente, los adolescentes son frecuentemente víctimas y agresores sexuales. Con estos datos, ¡es imposible que no los tengamos sentados en nuestras aulas, en nuestras salas de catequesis, en nuestras casas…!

Querido padre y educador, ponte las pilas, reacciona, aprende y ¡ayúdales! Combate y prevén este dolor con la FORMACIÓN que ponemos a tu alcance en el COF – Rioja (cof.rioja@yohoo.es o 941-274797).

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