Somos una gran familia contigo.

Nacemos a la fe en una parroquia y en ella descubrimos que somos una familia dentro de una gran familia: una familia humana, que se hace una sola familia en la fe. Somos hijos de Dios, hijos de un mismo padre, todos hermanos.

  • Porque somos una gran familia contigo, te hemos acompañado desde el día de tu bautizo.
  • Porque somos una gran familia, estuvimos contigo cuando hiciste la comunión.
  • Porque somos una gran familia, estuvimos contigo cuando hiciste la confirmación.
  • Porque somos una gran familia, estuvimos contigo el día de tu boda.

 

Colabora con tu TIEMPO

En la parroquia encontramos nuestro hogar de fe. Por eso durante todo el año, aunque lo recordamos especialmente en este día, se nos pide que nos sintamos parte de ese hogar al que pertenecemos.

Se nos llama a participar de la forma en que podamos, cada uno según sus posibilidades y sus circunstancias.

Dedica algo de tu tiempo en tu parroquia a los demás. El tiempo que puedas: media hora, una, tres horas… Lo que se ajuste a tu situación de vida.

  • Catequesis
  • Cáritas en tu parroquia
  • En algún grupo que colabore con las Misiones Puede haber personas que reflexionen sobre la vida o la situación social y quieren comprometerse con ella.
  • Ayudando a mantener el templo abierto, a cuidarlo.
  • Con tus cualidades.
  • Y sobre todo, con tu oración.

Juntos hacemos una parroquia viva, comprometida, apasionada por Jesucristo y entregada a los demás.

 

 

Colabora con tus CUALIDADES

Tenemos mucho que podemos dar a los demás. Por eso, cada uno puede aportar un poco de lo que sabe: una sonrisa cercana, una mano que apoya un hombro desconsolado, remangarte cuando sea necesario, acompañar en silencio al que sufre.

Quizá sabes de electricidad o de construcción, alguna cosa se podrá hacer. Pon al servicio de los demás en tu parroquia no solo lo que tienes, también lo que sabes, lo que eres.

En toda familia hay necesidades, y la parroquia es una gran familia de familias que siempre necesitará de tu ayuda.

Podemos entregar nuestro tiempo para ayudar a los demás, para ser servidores de otros de una manera sencilla.

Entregar tiempo es dar parte de lo que somos.

Colabora en tu parroquia ofreciendo parte de tu tiempo para ayudar a los demás. Somos lo que tú nos ayudas a ser.

Te dejamos algunas sugerencias:

  • En algún grupo que colabore con las Misiones.
  • En la visita a enfermos y ancianos.
  • Puede haber personas que reflexionen sobre la vida o la situación social y quieren comprometerse con ella.
  • Ayudando a mantener el templo abierto, a cuidarlo.
  • En el canto y en la celebración.

Pero también podemos compartir nuestras cualidades.

Quizá esa capacidad especial para sonreír, para ser amable, para acoger y servir a los demás.

Podemos también tener talento para dar catequesis, para preparar y organizar cosas…

Cuando ponemos nuestros conocimientos y cualidades al servicio de los demás, todo cobra más valor.

Colabora en tu parroquia compartiendo lo que sabes hacer.

Tenemos mucho parar dar a los demás. Cada uno puede aportar un poco de lo que sabe: una sonrisa cercana, una mano que apoya un hombro desconsolado, remangarte cuando sea necesario, acompañar en silencio al que sufre.

Ofrece como servicio a los demás no solo lo que tienes, también lo que sabes, lo que eres.

En toda familia hay necesidades, y la parroquia, que es una gran familia de familias, siempre necesitará de tu ayuda.

Colabora con un donativo

Haz un donativo. Con tu aportación periódica ayudas más, porque permiten elaborar presupuestos y mejorar la utilización de los recursos y planificar acciones a medio y largo plazo.

Deja tu legado. La labor de tu parroquia permanecerá y seguirá formando en la fe a niños y mayores, ayudando a los necesitados, realizando actividades con grupos y movimientos. Incluye a tu parroquia en tu testamento.

Ventajas fiscales. «El que da, recibe». Tus donaciones a la Iglesia son deducibles hasta en un 75% al realizar la declaración de la renta, tanto para las personas físicas como jurídicas.

  • Puedes hacer un donativo a tu Parroquia
  • Puedes hacer un legado a tu Parroquia
  • Puedes desgravarte fiscalmente por tu donativo o por tu legado

 

Colabora con tu ORACIÓN

Por supuesto, hay que rezar por nuestra parroquia, pedir por los demás, por los niños y jóvenes que están creciendo en la fe; por los que no tienen trabajo o pasan dificultades de cualquier tipo. Por los que sufren, quizá por la muerte de un ser querido o por cualquier otra razón.

Pedir a Dios también por las vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada.

Rezar es ser sensibles a los otros y ponerlos en las manos de Dios.

Cuando rezamos nos unimos a Dios y, con él, a todos los demás. Por eso te pedimos colaborar en tu parroquia con tu oración.

Y además de hacer… también puedes rezar. Tu oración es necesaria y será el alma de toda la actividad que se realice. Con ella, los frutos serán mayores y más permanentes.

Algunas intenciones por las que puedes rezar:

  • Por la Iglesia diocesana.
  • Por los niños de catequesis y por sus catequistas.
  • Por los que se van a confirmar.
  • Por los sacerdotes y sus intenciones.
  • Por los empobrecidos y necesitados.
  • Por los que no tienen esperanza ni consuelo.
  • Por los enfermos y mayores.
  • Por los que han fallecido.

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