En un nuevo «CHARCO»

La actual jerarquía de la Iglesia Católica, incluido el Papa, su más alto representante, se meten y cada vez con mucha más frecuencia, facilidad, y sin necesidad alguna, en “charcos y fangos”, cosa que, deberían evitar tener esa tentación de entrar, hablar o tan siquiera insinuar. Está ocurriendo en todos los estamentos y niveles dentro de la Iglesia como institución.

Pero ¿por qué le está ocurriendo esto? Pues con total seguridad por “hablar” demasiado, por confiar en personas que, aparentemente no llevan la maldad en su ADN, pero la llevan, y por entablar una futura posible “amistad” y colaboración que, en la que la totalidad de las veces sólo nos sirve para dejarnos en evidencia, hacernos mal y convertirnos en trabajadores de servilismo con y hacia ellos.

No faltaran y seguramente serán muchos, quienes sobre todo desde dentro y desde lo más alto de la Iglesia, se escuden y se entreguen a convencernos y guiarnos por la senda de un supuesto amor hacia los demás, los brazos abiertos para dar y recibir comprensión y respeto hacia todos nuestros supuestos hermanos. Bien, acepto pulpo como animal de compañía, pero también está “escrito” y enseñado que incluso Jesús se enfadó con los mercaderes del Templo, que no les permitió ni justificó su proceder e incluso los “agredió” arrojándoles todos sus enseres al suelo hasta que terminaron huyendo de él. Afeó y criticó a propios y extraños dejándolos en evidencia ante el populacho, para que todo el que viera, oyera y entendiera, supiera a qué atenerse.

Desde el Papa, Cardenales, Arzobispos, Obispos y descendiendo por toda la jerarquía hasta finalizar en los párrocos, “compramos” ideas y lenguajes a grupos y asociaciones que, más nos hacen daño, que nos ayudan. Pero seguimos con el lenguaje políticamente correcto, unas veces por el que dirán y otras veces porque realmente hemos llegado a corrompernos humanamente, ideológicamente y de manera fervorosa y doctrinal. Como muestra, un botón… Cuantas veces hemos visto en fiestas patronales, funerales y otras celebraciones, reservar los sitios preferentes de los templos a personas y autoridades que ni tan siquiera son católicos ni respetan las creencias, la doctrina, ni trayectorias de la Iglesia. Solamente porque son “los de turno”

Lo que nos está sucediendo una y otra vez, nos tiene que enseñar a todos los cristianos y sobre todo a los católicos, a saber, a callar y aprender, pero también en hablar cuando haya que hablar, aunque lo que se diga, pueda llevar a alguien a darse por aludido, claro está, siempre que lo que se diga sea verdad. Hay que hablar pocas veces, pero de forma contundente, clara y concisa, con la verdad por delante.

Como ejemplos, bastarían los de la pederastia y la absurda reiterativa de pedir perdón una y otra vez hasta el aburrimiento, por todos los abusadores y pedófilos, y que precisamente no ayuda para nada a la inmensa cantidad de santos sacerdotes que entregan toda su vida por los demás. Todo lo contrario, solo sirve como propaganda muy negativa en ello. Lo mismo pasa con admitir y poder valorar a los de las corrientes sociales en pedir el sacerdocio de las mujeres, recibir y sopesar opiniones y manipulaciones de las asociaciones de LGTBIQ+, la manipulación constante en cada campaña del IRPF sobre el IBI y los ingresos de la Iglesia, para terminar con ésta última manipulación de las inmatriculaciones que supuestamente la Iglesia ha hecho sobre inmuebles y bienes que no le pertenecen y que ahora tendría según ellos también supuestamente, que devolver no se sabe bien el que, ni a quién. Por eso hay que dejar bien claro que, la Iglesia no devuelve nada, porque no se ha llevado nada que no fuera suyo

La CEE y España, la Iglesia y el Estado, están ahora en lo que se denomina según los medios informativos, por la batalla del relato. Es decir, en quién aparece ante la opinión pública como el que tiene la razón.

En la última reunión de la comisión mixta para este tema, del pasado mes de diciembre, ya se había acordado los términos de un comunicado tal y como se hizo público por parte de la CEE. Pero el representante del Gobierno pidió, que tenía que aparecer la palabra «devolución» de los casi 1000 (965 inmuebles) que la Iglesia no reconoce como suyos y que aparecen en un listado que fue entregado al Gobierno.

De lo que se trataba a esas alturas de la partida es de que el Gobierno pudiera decir que la Iglesia «devuelve» esos bienes, pues con ello puede significar que si la Iglesia devuelve los bienes quiere decir que la Iglesia se los había apropiado indebidamente. Cuando esto último se puso sobre la mesa por el representante del Gobierno al representante de la Conferencia Episcopal, no le quedó más remedio que levantarse de la reunión diciendo que por ahí no pasaba. Pero al Gobierno lo que le interesa no es precisamente unas fincas de cualquier parroquia de cualquier aldea o pueblecito más o menos conocido. Al gobierno lo que realmente le interesa es una «chicha» más suculenta y sabrosa. Ahí, está la trampa. Al Gobierno de Sánchez lo que le interesa son unas cuantas Catedrales que hay dentro de esos listados de inmatriculación y que el Gobierno puede y quiere presionar a la Iglesia con una ley de patrimonio eclesial con la que derive la gestión de las Catedrales al futuro nuevo patronato que pretende crear. Esa es la trampa del Gobierno.

Y para adornarlo, se prepara una nueva reunión entre el presidente de la Conferencia Episcopal Española, Cardenal D. Juan José Omella Omella y el ministro de la Presidencia, D. Félix Bolaños García para concretar una reunión al más alto nivel… Una nueva reunión de presidentes en la sede de la CEE y hacer la declaración conjunta que se realizó sobre el ya tristemente tema de la INMATRICULACIÓN. Todo muy bien preparado y adornado para ofrecer la «muleta» en un símil taurino y que la Iglesia de nuevo, «entra al trapo».

Pero hay que hacer saber y hacer «llegar», que la realidad ha sido completamente diferente al margen de este nuevo engaño. Fue un gobierno del Estado Español quien, en el año 1998, le exige a la Iglesia inmatricular todos los bienes que, HASTA ESE MOMENTO, SON DE ELLA, pero que no los tiene inmatriculados por cualquier causa o motivo. La Iglesia obediente hace lo que se le pide e inmatricula unos 35.000 inmuebles y propiedades que, hasta ese momento, repito, no se habían inmatriculado. Y una vez realizada la inscripción por ley, se ha procedido parroquia a parroquia, diócesis a diócesis, a revisar cada uno de los bienes, uno por uno y aclarar procedencias, usos y disfrutes, así como derechos de las diferentes comunidades eclesiales, en virtud de la total transparencia.

Esto es lo que se terminó de hacer. Se documentó y se entregó al Estado para su revisión, y tras unas reuniones entre ambas partes, se ha documentado y se ha hecho público hace unos días, ofreciendo toda la información a los medios informativos para que cualquier particular pueda revisar, rebatir, solicitar propiedad, aclarar, etc.… Pero tan mal se ha presentado y se ha hablado de ello que, una vez hecho esto por el Presidente de la Conferencia Episcopal Española al Presidente del Gobierno de España, y dado a conocer a dichos medios de comunicación, tan dados a los titulares y a manipular noticias y datos, sobre todo cuando a la Iglesia Católica se refiere, ha habido que salir a toda prisa en aclarar y hacer hincapié en que LA IGLESIA NO TIENE QUE DEVOLVER MIL INMUEBLES si no que hay unos mil inmuebles, 965 en concreto, que presentan incidencias. Unos están duplicados en las inmatriculaciones, otros se han inmatriculado, pero que ya no existen (algunas iglesias, capillas, ermitas, casas, solares, etc.,) o están destruidas e incluso bajo aguas de pantanos por ejemplo. En otros casos, no se han podido reunir todos los papeles necesarios para estar completamente seguros de la propiedad y por ello, desde 1998 la Iglesia ha estado a ello, como es el caso de la Diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño con unos diez de estos inmuebles.

No es que el Estado haya descubierto que la Iglesia había inmatriculado indebidamente mil propiedades, no. Sino que la Iglesia ha aclarado al Estado los errores existentes en el gran listado de propiedades que recopiló las diferentes parroquias a las Diócesis y estas a la CEE que a su vez se presentó al Gobierno del Estado y éste presentó al Congreso de los Diputados.

Pero todo esto y su deriva, pasa por juntarse y reunirse con gente poco fiable, manipuladora y mentirosa, a la que se le da mucha importancia y credibilidad en ocasiones, quizás demasiadas veces, cuando ni la tienen, ni la merecen.

Al «cesar» lo que es del «cesar y a DIOS lo que es de DIOS.

 

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