San Marcelino Champagnat

6 DE JUNIO

Marcelino Champagnat Chirat(1789-1840)
presbítero, de
la Sociedad de María,
Fundador de los Hermanos Maristas de la Enseñanza o Hermanitos de María

 Rosey – Marlhes (Loira,Francia) 20. Mayo.1789.

+ Hermitage, 6 Junio 1840 (51 años).

Rosey es una aldea del ayuntamiento de Marlhes. Es lugar de montaña muy atractivo pero de condiciones poco fáciles para la cultura; la vida es ruda. El calendario señala el año de la Revolución Francesa: 1789. El 20 de mayo, María Teresa Chirat casada con Juan Bautista Champagnat, da luz a su noveno hijo. Le ponen por nombre Marcelino José Benito.

Se anuncia socialmente una nueva época. El Antiguo Régimen se deshace en jirones. Su padre, acogedor, abierto, comprensivo, con iniciativa, toma el pulso de la historia participando en primera fila. Con elevado nivel de instrucción, con escritura impecable y facilidad de hablar en público, con capacidad de dirección, ejerce diversos cargos como juez de paz y obtiene la mayoría en la votación como delegado.

Se prodiga en actuaciones públicas; sirve a los ideales revolucionarios; está encuadrado en el partido de los jacobinos, de extrema izquierda.

Mientras suceden todos estos avatares, Marcelino convive estrechamente con su madre, que se dedica al comercio de telas y encajes, al campo y a los trabajos del molino. Es recia, competente, moderada y equilibrada. Educa con esmero a sus hijos acentuando los valores de la piedad, del trato social y del espíritu sobrio. Su tía Luisa Champagnat es religiosa de San José, expulsada del convento por la revolución. La impronta que deja en el joven Marcelino con sus plegarias, lecciones y buenos ejemplos es muy grande. La educación de Marcelino se lleva a cabo en la encrucijada de las nuevas ideas, aportadas por su padre y de la espiritualidad profunda transmitida por su madre y su tía.

DOS EXPERIENCIAS NEGATIVAS

Marcelino vive una situación escolar muy deficiente. Su tía le enseña los rudimentos de la lectura con resultados decepcionantes. Sus padres deciden enviarlo al maestro de Marlhes, Bartolomé Moine. El primer día el maestro propina una sonora bofetada a un niño y lo echa al fondo del aula. Este acto de brutalidad produce un trauma al tímido Marcelino que le hace aumentar el miedo. Se rebela interiormente y no vuelve a la escuela. El primer día de clase es el último.

Entonces aprende la vida en la escuela de su padre. Lo sigue por todas partes y realiza todos los trabajos necesarios para el mantenimiento de una granja; se muestra dinámico, emprendedor, con sentido práctico y fortaleza física para el trabajo manual. También crece en piedad y virtud en la escuela de su madre y de su tía y a los once años recibe la primera comunión y la Confirmación.

-Otro hecho ocurrido en la catequesis le impresiona profundamente. Un sacerdote, reprende a un muchacho y le da un apodo; sus compañeros a la salida se lo repiten. Su enfado agudiza la agresividad de sus compañeros y él se vuelve hosco, huraño, duro. Años más tarde, Marcelino dirá: “Ahí tenéis el fracaso de la educación”.

La fundación del Instituto de los Hermanos Maristas será su respuesta de fe a estas carencias educativas y a la situación escolar de Francia, que adquiere caracteres dramáticos. En 1792 se suprimen todas las congregaciones religiosas. La instrucción pública es nula; se abre el camino a la ignorancia y desconcierto.

SU VOCACION SACERDOTAL

La carencia de sacerdotes es evidente. Un día aparece un sacerdote en casa de los Champagnat. La respuesta es negativa en la familia pero examina a Marcelino y le encanta su carácter: “Hijo, tienes que estudiar y hacerte sacerdote. ¡Dios lo quiere!”. Y Marcelino decide ir al seminario. Su vida toma otro rumbo y sus proyectos se van abajo. Tiene que aprender latín y leer y escribir francés: su lengua materna y habitual es una variante del occitano, el franco-provenzal. Sus padres intentan disuadirlo pero todo es inútil.

Su padre, Juan Bautista, muere repentinamente; el chaval tiene 15 años. Acude a la escuela de su cuñado Benito Arnaud pero los progresos resultan escasos. A pesar de las dificultades, él se afianza en su vocación. Reza frecuentemente a San Francisco de Regis y peregrina al santuario mariano de La Louvesc. Tiene muy metida aquella frase del sacerdote que apareció en su casa: “Dios lo quiere”, “Dios me llama”.

EN EL SEMINARIO. ORDENADO SACERDOTE EN 1816.

Marcelino ingresa en el seminario menor de Verrières. No tiene inicialmente un buen comportamiento y el rector le invita a no volver al seminario. Pero va madurando espiritual y humanamente; con la ayuda de su madre que morirá cuando él tenga 20 años, va superando esta etapa. Va adquiriendo a pesar de las dificultades un nivel satisfactorio en sus estudios.

Y sobre todo le anima la amistad con un grupo de compañeros impulsados por su amor a la Virgen e ilusionados con deseo de fundar una congregación religiosa y así lucha ardorosamente por conseguir la ciencia y la piedad. Su conducta en sexto curso se evalúa como “muy buena”, incluso se le nombra vigilante de dormitorio.

Realiza progresos visibles en su piedad y en su acción apostólica entre los compañeros, dos de los cuales serán grandes santos: Juan Claudio Colin (fundador de los PP. Maristas), y Juan María Vianney, el Santo Cura de Ars. Anima a los desalentados.

Jean Claude Colin, fundador de los PP. Maristas (1790-1875)

Entra en el seminario mayor de Lyon a los 24 años, dirigido por los sulpicianos. Los tres años de teología, constituyen un tiempo privilegiado para el fervor, la madurez, la amistad, la ilusión apostólica y los proyectos de fundación.

Ingresa un nuevo seminarista: Juan Claudio Courveille que dice haber sido curado milagrosamente y haber recibido una voz en el Puy para fundar la Sociedad de María. El proyecto abarca: padres y (hermanos legos), hermanas y tercera orden. A su alrededor se constituye un grupo de seminaristas, Marcelino se encuentra entre ellos, pero sus preocupaciones son particulares porque quiere fundar una congregación de enseñanza solo de Hermanos.

Por otro lado, uno de los vicarios, Claudio María Bochard, también alimenta deseos de fundar su congregación y verá en el proyecto de Marcelino una amenaza para el suyo.

El día 22 de julio de 1816, Marcelino es ordenado sacerdote junto con muchos de sus compañeros. Doce de los cuales, Marcelino entre ellos, suben al santuario de Nuestra Señora de Fourvière; Courveille lee un texto de consagración que puede considerarse como el primer acto oficial, aunque de carácter privado, de la Sociedad de María. Pero las tareas pastorales los dispersarán por la inmensa diócesis de Lyon.

CON LOS OJOS ABIERTOS.

Es destinado como coadjutor de La Valla; es una zona montañesa del Pilat. La parroquia está abandonada. Se traza una regla de vida personal: vida de oración, estudio diario, practicar la mansedumbre y tratar con suma bondad a todo el mundo. El abandono de los niños acentúa su cuidado: catequesis, educación e instrucción. Prefiere la recompensa y el estímulo antes que el castigo que, prácticamente, no utiliza. Sus privilegiados son los enfermos y los pobres.

Un joven, Juan María Granjon, traba amistad con Marcelino. Será el primer hermanito de María. El 28 de octubre de 1816 ocurre algo que espolea sus afanes fundacionales. Asiste a un joven de 17 años llamado Juan Bautista Montagne, enfermo de muerte. Se da cuenta de su ignorancia de los misterios de la fe y le impresiona su carencia total del sentido de la vida. Horas después, el muchacho muere.

No puede cruzarse de brazos. Aquel mismo día comunica a Granjon sus proyectos y el papel que puede desempeñar en él. Es urgente llevarlo a cabo. Cinco días después se le acerca un joven, Juan Bautista Audras y Marcelino le propone vivir con Granjon.

FUNDADOR DE LOS HERMANOS MARISTAS. (1817)
Hermanitos de María (Petits Fréres de Marie)

Los primeros combinan plegaria, estudio y trabajo. Fundan una escuela en Marlhes.

Ha visto lo suficiente y pasa a la acción. Tiene 27 años y no han pasado seis meses de su ordenación. El día 2 de enero de 1817, Granjon, de 23 años y Audras de 14 y medio, ocupan la casita que Marcelino ha alquilado en La Valla. Combinan plegaria, trabajo y estudio. Fabrican clavos para sufragar su mantenimiento. Marcelino les da clases de lectura y escritura. Nuevos jóvenes se suman al proyecto, entre ellos Gabriel Rivat (Hermano Francisco) que será el primer superior general.

Después de prepararlos funda una escuela en Marlhes. El resultado se hace patente a los ojos de todos. Detrás de unas técnicas elementales, se alimenta todo un estilo educativo de Marcelino: compartir la vida de los jóvenes, amarlos y conducirlos a Jesús bajo la protección maternal de María. Las fundaciones se suceden de forma paulatina y constante pero las vocaciones no se corresponden a las numerosas peticiones de nuevas escuelas.

NOCHE OSCURA Y DESTELLOS DE LUZ

La “noche oscura” aparece para purificar y arraigar. Hay una campaña orquestada contra Marcelino y su obra. Recibe los reproches del vicario general Bochard, que intenta plegarlo a su propio proyecto. Él le da cuenta de su comunidad y su obra, manifestando que está dispuesto a dejarlo todo, si él cree que ésa es la voluntad de Dios y se pone a su disposición.- Esta actitud deshace las reservas de sus superiores.

La oscuridad de la noche tiene también sus rayos de luz. Una noche regresa a La Valla, la nieve ha borrado el camino; el hermano Estanislao se desvanece. Marcelino reza el “Acordaos” y una luz en una casa de campo permite encontrar un refugio seguro.

Ante la escasez de vocaciones, su confiada oración a la Virgen encuentra una respuesta con la llegada de ocho aspirantes. En la curia hay un cambio de responsables con la sustitución de Bochard que da aliento a su fundación y recibe autorización para adquirir una nueva casa. Ayudado económicamente por Courveille, compra a bajo precio, dado que es un gran roquedal, una propiedad a orillas del Gier.

Jean-Claude Courveille 1787 +Solesmes 1866 (79 años)
Fundador de la Sociedad de María

NUESTRA SEÑORA DEL HERMITAGE.
LAS INTRIGAS DE COURVEILLE

Con el gran ambiente que se crea entre los hermanos, la casa se construye en menos de medio año. Se trata de una casa edificada sobre roca: Nuestra Señora del Hermitage.

El año 1825 fue un año angustioso porque se entrecruzan problemas legales y financieros con su enfermedad y las intrigas de Courveille que pasa a vivir con él en el Hermitage. Marcelino confía en María.

La autorización legal del Instituto es un problema que no resolverá en vida. Busca, sin encontrarla una solución definitiva y convincente. Courveille se considera superior de los hermanos, porque él es el fundador de la Sociedad de María y busca su reconocimiento. Consigue someter a votación la elección de superior, pero los hermanos escogen a Marcelino que llega incluso a realizar una segunda votación, alcanzando otra vez casi la unanimidad.

Courveille, no encaja el resultado y pasa a un ataque casi frontal a través de cartas, pláticas y argumentos persuasivos. Esta situación angustiosa y el quebranto de su salud con problemas estomacales, postran a Marcelino en el lecho de la enfermedad, de tal modo que se pierde toda esperanza de salvarlo. El instituto está en trance de desaparecer. Cunde el desaliento. La forma de gobierno desplegada por Courveille, con fuerza y medidas drásticas, contrasta con el estilo de Marcelino que era la rectitud y la bondad.

Actual casa marista del Hermitage renovada en 2010

El hermano Estanislao se constituye en auténtica figura aglutinante. Las aguas vuelven, lentamente, a su cauce. Siguen en tono menor los escarceos de Courveille, que abandona el Hermitage y se retira a la trapa de Aiguebelle y más tarde a la abadía benedictina de Solesmes.

Marcelino quiere que los hermanos maristas sean de categoría única y que no haya distinciones de clases entre ellos. En sus fundaciones pide permiso a la autoridad religiosa y al poder civil. Expresa así la voluntad de “educar buenos cristianos y buenos ciudadanos”. Otros están contra el gobierno, él quiere colaborar. Con este proceder elude los conflictos. Se mantiene siempre al margen de la política de partido y dentro de las orientaciones eclesiales.

UN ESTILO EDUCATIVO BASADO EN EL AMOR Y EN LA EXIGENCIA

Frente a la seriedad, Marcelino propone la sencillez y la bondad, la autenticidad y la apertura. Insiste en el espíritu de familia, en la benevolencia, en la devoción a María., en el espíritu de trabajo y en el ideal de educación religiosa muy profunda, basada en la confianza en Dios. Estas cualidades configuran un talante educativo peculiar.

No se trata de una revolución en los métodos pedagógicos sino de una forma de enfocar la vida, de plantear la educación, de orientar y de conducir a la madurez. No se trata de instruirlos religiosamente, sino de educarlos, infundirles espíritu, sentimientos y hábitos religiosos y hacerles adquirir las virtudes de un buen cristiano.

El estilo educativo de Marcelino hunde sus raíces en su espiritualidad. El amor a Jesús y a María es la fuente que inspira su pedagogía. Su lema es “Todo a Jesús por María; todo a María por Jesús”. Su afán apostólico no tiene fronteras. No quiere que la falta de recursos económicos sea impedimento para que los niños reciban educación.

En el campo educativo, Marcelino Champagnat fue un pionero, pues siempre estuvo abierto a lo nuevo que fuera más eficiente. Adoptó el método simultáneo-mutuo de enseñanza, zanjando así la polémica entre el método llamado de los Hermanos de la Salle y el método sajón o Lancasteriano.

Adoptó igualmente un nuevo método de lectura, el fonético-silábico, en remplazo del tradicional del deletreo. Introdujo la enseñanza del canto en la escuela, la educación física, el tener libros y la agrimensura (se miden superficies y se delimitan derechos).

Introdujo igualmente el catecismo mariano, hizo practicar la disciplina preventiva y prohibió todo castigo físico. Decía: «Para educar hay que amar» y este es el lema de los educadores Maristas.

Sus escritos son escasos, centenares de cartas y poco más. Cuando la vida ha estallado en sus manos y nuevos miembros piden ingresar en su instituto, observa que debe proporcionarles unas Constituciones. Las normas surgen de la experiencia. La acción se anticipa a la palabra.

Marcelino envía hermanos a Oceanía, muriéndose de ganas de ir con ellos porque siente un profundo espíritu misionero. Pero debe viajar a Paris para obtener la legalización de su instituto. Su vida espiritual alcanza un grado relevante. “Frente a las dificultades de la autorización legal tengo siempre una gran confianza en Jesús y María. Obtendremos nuestro objetivo”.

Óleo por M. Ravery, pintado en el año de su muerte 1840

SU MUERTE

Llega el momento de plantearse el relevo. Su salud no permite albergar muchas esperanzas. Desde la fuerte caída en su salud a fines de 1825, arrastró durante 15 años, hasta su muerte, una gran debilidad de estómago que, amén de fuertes dolores, lo obligaba a privarse a menudo de todo alimento, pues le resultaba intolerable.

Procede a la elección de su sucesor como superior general. Los hermanos eligen en 1839 al hermano Francisco. La vida del instituto sigue un ritmo trepidante con numerosas vocaciones que llaman a las puertas. Deja arreglados todos los asuntos temporales para lo cual acude a un notario ya que las propiedades de la congregación figuran a nombre suyo. Dicta su testamento en el que insiste a los Hermanos en que se amen y tengan una tierna y filial devoción a “nuestra Buena Madre”.

El sábado 6 de junio de 1840, vigilia de Pentecostés, después de una hora de agonía, cuando la comunidad entona la Salve, Marcelino entrega su alma a Dios a la edad de 51 años.

Deja a su muerte 48 escuelas fundadas, donde se educan unos 7.000 alumnos y 280 Hermanos, más 49 que ya habían fallecido, y 92 que se habían retirado.

Canonización en Roma 18 Abril 1999

GLORIFICACION

Hoy casi 5.000 hermanos maristas y numerosos seglares hacen presente el carisma de San Marcelino en 75 países. El 29 de mayo de 1955 es BEATIFICADO por Su Santidad el Papa Pio XII y el 18 de abril de 1999 es CANONIZADO por Su Santidad el Papa San Juan Pablo II.

 

LOS MARISTAS EN LOGROÑO

Llegados a Logroño el 1 de septiembre de 1898, comenzaron las clases el 15 del mismo mes, en una modestísima casa de la calle La Villanueva, hoy Rodríguez Paterna, con doce alumnos que llegan a 130 al final del curso.
Los tres primeros Hermanos son el Rvdo.H.Congal como Director y los HH. Cecilio y Casimiro.

En Marzo de 1901, el Colegio se traslada a la calle Mercado número 9 y queda autorizado a recibir y preparar alumnos de Bachillerato. En 1909 se abre el internado.

En marzo de 1926 comienzan las obras del nuevo Colegio proyectadas y dirigidas por el murillés Agapito del Valle en la entonces calle Zurbano y más tarde Calvo Sotelo. Y el 8 de diciembre de 1927 se inaugura oficialmente el nuevo Colegio.

Durante el curso de 1931-32, se inauguró el Colegio de Nuestra Señora de Valvanera, sito en la calle del mismo nombre, frente a Correos; dirigió las obras el Arquitecto Agapito del Valle.; se destina para los pequeños y con los años pasó a ser COU Valvanera.

Con ocasión de la «Quema de Conventos», en mayo de 1931, los antiguos alumnos intervinieron eficazmente y los dos Colegios se libraron.

 

NUEVO COLEGIO SAN JOSE


En el 2007 se inaugura el moderno Colegio en la Zona de Cascajos, al sur de la ciudad, en la Calle, Calleja Vieja 15. Polémica fue la venta (42 millones €) y el traslado del centro educativo. El nuevo colegio cuenta con 1.450 alumnos.

También los Maristas poseen una preciosa casa en el término de Lardero en Calle Travesía de Madrid 28, junto a la Clínica Los Manzanos. Es un centro para HH. Mayores y un lugar perfectamente equipado para convivencias, encuentros, retiros, cursos de inglés y otras especialidades.

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