La fiesta de «Holywins» juego de palabras que en inglés significa «la santidad vence» o «lo santo gana», nace en 2002 en París en una fiesta de Todos los Santos coordinada por la Comunidad de Emmanuel junto con otros movimientos católicos y los jóvenes de la diócesis para salir por las calles a evangelizar, repartiendo 150.000 ejemplares de una revista que hablaba sobre los santos, la muerte, la esperanza cristiana en la vida eterna, y reflexionaba sobre los seres queridos que ya murieron.

Pero claro, luchar para combatir o competir con Halloween, creemos que es difícil, muy difícil. La popular Halloween, sobre Todos los Santos, tiene muchas “ventajas”. Tiene disfraces y emociones fuertes, la fiesta es divertida y celebrativa, tiene además ventajas «comerciales» pues invita a consumir y a gastar, se publicita mucho, sale resaltadas en las teleseries y dibujos animados, etc….

Hasta hace unos años, eso no habría bastado para implantarse a nivel popular en los países hispanos o latinos, ni tampoco en los europeos, y de ahí que se haya derrochado mucha imaginación y trabajo por conseguir que los niños y jóvenes pidan celebrarlo. Hay que añadir que en nuestros propios colegios los maestros y profesores, junto a los propios padres de los niños, han implantado la fiesta y los disfraces y claro, de esta forma entonces sí ha arraigado.

Pero Halloween tiene un gran vacío: No tiene verdaderos protagonistas, no tiene rostros, no tiene historias.

Todos conocen, por ejemplo, la historia de los Reyes Magos y los nombres de sus protagonistas (Melchor, Gaspar, Baltasar, el Niño Jesús, María y José, Herodes…). Es un ejemplo de tradición con historia, con disfraces, con caramelos, con niños. ¿Alguien sabe o conoce el nombre de algún personaje hallowiniano? ¿o de alguna hazaña o historia ligada a esta fiesta?.

Por eso es normal que allí donde los cristianos han querido «plantar cara» a Halloween lo hayan hecho, precisamente, ofreciendo rostros e historias, y una multitud de ellos: los santos.

Es muy importante celebrarlo en las parroquias, en los colegios y en la misma calle. Es importante implicar a los niños con disfraces y si se puede, contar las historias de los santos, sus mensajes y evangelizar. En muy importante, no lo dudemos.

Como ejemplo, sirve el planteamiento a seguir para alejar a la juventud de una noche de «marcha» de un sitio concreto. Para ello, solo basta con ofrecer otra «marcha» distinta y en otra zona de la ciudad.

La diócesis española que lleva más años celebrando Holywins y que cada año lo amplía más, es la de Alcalá de Henares. Este año celebra su quinto Holywins, y han aprendido que es importante involucrar cada vez más a los niños, porque así también se involucra a los padres, y porque se contrarresta el influjo de Halloween en el colegio.

Desde la diócesis han escrito a todas las parroquias enviando materiales sobre algunos santos para las catequesis infantiles, animando a que vengan a la fiesta los niños disfrazados de santos.
Así, en catequesis a los niños les habrán enseñado y explicado la santidad, y figuras como San Francisco, Teresa de Calcuta, los Pastorcillos de Fátima, etc.. y distribuyen caramelos a los niños, pero también para repartir».

Disfraces de Holywins
Disfraces de Holywins

Para completar la fiesta, explican la forma de confeccionar partiendo de “otros disfraces” y sin gastar dinero, transformándolos en bonitos y originales disfraces de santos. Y los hay de todo tipo…. Por ejemplo, quien tenga una armadura, escudo y espada, puede ser San Jorge, y si le añades alas, San Miguel Arcángel.

Una tela marrón con capucha y una cuerda blanca vale para cualquier santo franciscano.

El vestido de princesa de Carnaval sirve para cualquier princesa santa: Olga, Clotilde, Margarita de Escocia, Eduvigis…
Con un disfraz de vikingo, hacha y escudo redondo eres San Olaf o, San Canuto.

Una túnica verde sirve para San Patricio (aunque probablemente él no iba de verde).

Por supuesto, un traje de soldado romano o de dama romana puede representar a una infinidad de mártires antiguos.

Una túnica y un manto (recuperado del belén viviente del colegio) sirven para ser uno de los Doce Apóstoles.

Y si al niño le gusta lo «gore» y tiene un disfraz con una cabeza cortada en una bandeja, puede ir de San Juan Bautista Decapitado (un motivo clásico del arte).

Se puede animar a los niños de distintos cursos a ir en grupos temáticos: 6 niños de romanos pueden ser la Santa Legión Tebana; el grupo que junte 12 apóstoles asombrará a todo el mundo.

Lo mejor de los santos es que son muchos, variados y con grandes historias: ¡cuantos más santos, más historias!

No dejemos que las calabazas y los fantasmitas se adueñan de las calles, los escaparates y los colegios.

En Parroquias, colegios y asociaciones, podemos tener iniciativas como por ejemplo; organizar un festival de disfraces infantiles, saliendo con su disfraz y hablando de su santo. Se pueden realizar exposiciones sobre la vida de los santos, y concursos de catequesis y canciones. También se pueden organizar mesas redondas en la que participen profesionales cristianos dando su testimonio. Incluso organizar una “Peregrinación de los Santos” dando simplemente una vuelta a la manzana, colocar pancartas y carteles con el lema «Holywins: los santos ganan»

Pero incluso se puede salir en grupos de jóvenes numerosos y colocar en el suelo gran cantidad de velas, simulando estrellas. La idea base es que «cada santo, sea una verdadera estrella del Señor, y juntos formen su corona de amor sobre nosotros”, lo que implica y hace extensible también a las personas queridas que fallecieron, «estrellas que iluminaron nuestras vidas: un abuelo ó abuela, nuestra padre o madre, un hermano o hermana, un amigo ó amiga…» Proponen encender una vela recordando a “Todos nuestros Santos”

Pero como suele suceder en la Iglesia, 11 años después del gran «Holywins» de París, estas iniciativas siguen siendo puntuales, aisladas y esporádicas, con honrosas excepciones. Parece que a muchos colegios, incluso religiosos, les resulta más fácil usar alas de murciélago que alas de ángel, brujitas en vez de santos y decir que las gasas en el techo son telarañas, en vez de nubes celestiales.

Pero si los padres, jóvenes católicos, párrocos y profesores concienciados se organizan, Holywins puede convertirse en una gran ocasión evangelizadora. Y a los niños les encantará.

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