&- Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo.   &- La vida es muy peligrosa. No por las personas que hacen el mal, sino por las que se sientan a ver lo que pasa.    &- Sólo una vida vivida para los demás merece la pena ser vivida.

Hay quien nunca ha discutido una decisión del jefe por temor al despido, quien acude a las entrevistas de trabajo en actitud mendicante y quien ha renunciado a encontrar una ocupación remunerada. Conozco a matrimonios jóvenes que, agobiados por la falta de trabajo y el asentamiento de una sociedad sin valores que amenaza convertirse en una selva hacia la que no quieren lanzar a sus hijos, descartan tener más descendencia.

Estas actitudes resignadas, derrotistas y desesperanzadas no se corresponden con el valor real que tiene el trabajo como agente constructor de justicia social y democracia, ni con la capacidad que tenemos los hombres de realizar proyectos admirables.

Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo.

La vida es muy peligrosa. No por las personas que hacen el mal, sino por las que se sientan a ver lo que pasa.

Sólo una vida vivida para los demás merece la pena ser vivida. (Albert Einstein)

Créanme, el mundo no está condenado al agotamiento de los recursos naturales, la alta natalidad de los países en vías de desarrollo no es un obstáculo al progreso y los malos no ganan siempre.&- Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo.
Hubo una época en la que sólo sabíamos obtener luz y calor de la madera. Hoy se conocen muchos combustibles (sólidos, fluidos, gases). Se sabe -por citar un ejemplo- que los fondos marinos están poblados por bacterias capaces de generar electricidad. Se sabe que es posible transformar la materia en energía y la energía en materia según demuestra la  fórmula de Einstein (E=m.c2); ya somos capaces de hacer lo primero en las centrales nucleares y la clave de lo segundo está en el llamado “bosón de higgs”. ¿Pueden imaginar siquiera el yacimiento inagotable de recursos que se intuye detrás de estas teorías? La esperanza que proyectan al futuro estos conocimientos es aplicable a todas las necesidades humanas: no estamos avocados a una guerra por el control de los recursos, que situará a la mayoría de la población mundial en la miseria o la esclavitud.

Es cierto que la planificación familiar (libre, consensuada y responsable dentro del matrimonio) ayuda al desarrollo de los derechos de las mujeres, pero es rotundamente falso que la regulación forzosa de la natalidad o que el  aborto libre tengan algún efecto positivo en las sociedades. La vida es siempre un don de Dios y cada niño que matamos una oportunidad de progreso que nos negamos.

La mayoría de la gente responde positivamente si se le concede el respeto, la libertad y la motivación necesarios. De hecho, podría afirmarse que la humanidad es globalmente más rica material, social y culturalmente, conforme pasan los siglos, sobre todo desde que irrumpió el cristianismo.

Por lo tanto, y volviendo al tema del trabajo, el paro no es condición de futuro, sino la prueba irrefutable del fracaso propio del modelo empresarial y macroeconómico que practicamos.

Los agnósticos hablan de la ciencia como la llave del futuro. A mí me gusta pensar que, en la medida que maduramos como individuos y sociedad, demostrando responsabilidad y generosidad, Dios nos permite ir desentrañando los misterios de su creación a través de la ciencia y la razón. Nuestro trabajo está llamado a utilizar esos conocimientos para permitir que todos los hombres tengan en su casa corriente eléctrica, agua, medicamentos y alimentos, o para diseñar máquinas que sustituyan a los obreros donde las condiciones laborales son más peligrosas, y para abaratar la producción en beneficio del comprador final, no para sustituir al hombre, lo cual, sea dicho de paso, es estúpido y rastrero.

No dejemos que la escasez de recursos económicos paralice nuestra imaginación.

Los cristianos tenemos la respuesta a esta crisis: que cada cual haga lo que esté en su mano para que las cosas sean mejores, y que ponga en manos de Dios lo que no pueda resolver. Ya una vez logramos (los primeros cristianos) cambiar el mundo sin hacer cálculos a gran escala. Basta con afanarse por ser fieles al mensaje evangélico sin perder de vista la temporalidad de esta vida y la eternidad del cielo

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