San Valentín, obispo de Terni y mártir.

El 14 de febrero, la Iglesia conmemoraba a San Valentín, quien se convirtió como ejemplo y patrono de los enamorados. Con el paso del tiempo, dicho día de los enamorados es un día marcado a fuego por las principales cadenas comerciales y el consumo social, y aunque poco se sepa con certeza sobre el santo que se venera hoy como el “patrón de los enamorados”, hay documentos que hablan no de uno sólo, sino de varios mártires cristianos de nombre Valentín.

Tanto es así que, la insuficiencia de datos realmente demostrables sobre su existencia llevó a Su Santidad el Papa Pablo VI, a retirarlo del calendario católico (Martirologio) en 1969.

La figura de este santo ha ido evolucionando a lo largo de la historia. Por toda Europa hay iglesias en su honor, algunas de las cuales afirman tener sus reliquias. Ha sido en un principio venerado por algunos como santo al que podían encomendarse los epilépticos, en su discreto paso por el arte medieval aparece en ocasiones con un niño tendido a sus pies. Su relación con el amor tiene origen ya en la Edad Media, y desde entonces nos ha llegado hasta nuestros días.

 

Para saber algún detalle más, tanto de su vida como de su muerte y del porqué es tomado como patrono de los enamorados, además de poderlo leer en las secciones de los distintos santorales,  también se puede leer en la aportación de nuestro querido y gran amigo, D. Eugenio Ugarte Alonso en la anotación en el SANTORAL de nuestro foro, de donde reproduzco de nuevo en este portal.

HISTORIA  DE  SAN  VALENTÍN

Valentín es una palabra latina que significa “que vale” y es el diminutivo de «Valente» que quiere decir “sano y con mucho valor”.

No se tiene constancia de donde ni cuando nació, sólo se sabe su final.

Allá por el año 268 d.C. reinaba en Roma el emperador Claudio II (ver nota).

Proclamó una ley prohibiendo contraer matrimonio, convencido de que los hombres casados eran malos soldados pues en caso de guerra no querían separarse de sus familias.

Valentín fue obispo durante esta época de represión del sagrado sacramento. Y pensó que este decreto era indigno y cruel y con su temperamento fuerte se decidió a luchar por anularlo, cosa que le fue imposible.

Él, razonó ante el emperador que el pueblo debía ser libre para amar a Dios y para contraer matrimonio cristiano. Y al no conseguir nada, pidió a las parejas jóvenes que fuesen a él. Estas, lo hicieron y Valentín casó en secreto a cuantas parejas iban, que fueron muchas pues el cristianismo estaba muy extendido y permitido. Pero llegó un momento en que se enteró el emperador, y éste se enfureció al ver que no se cumplía su orden y mandó apresar a Valentín.

Trató una y otra vez, que renunciase al cristianismo y sirviese al Imperio y a los dioses romanos, pero Valentín, que era un hombre de fuertes convicciones y de voluntad superior a la del resto de los hombres, se negó en redondo cuantas veces le insistió el emperador. Lo intentó nuevamente Claudio por las buenas, diciéndole que estaba dispuesto a perdonarle por los matrimonios que había hecho si se convertía en uno de los suyos, pero Valentín se aferró a su fe y no renunció a Cristo.

Entonces Claudio montó en cólera ante sus constantes negaciones y le sentenció a una muerte en tres partes. Primero le pegaron una paliza, al cabo de poco tiempo le lapidaron, pero dejándolo con vida para que sufriera más. Y, finalmente, lo decapitaron públicamente. Su decapitación y muerte tuvo lugar el 14 de febrero del 270 d.C. de nuestro calendario.

Mientras se hallaba en la mazmorra esperando que se ejecutase su sentencia, Valentín se enamoró de la hija ciega de su carcelero, que se llamaba Asterio. No nos ha llegado el nombre de su hija.

Durante el tiempo que permaneció encarcelado se produjo un milagro, ella recuperó la vista. Cuando se lo llevaban para decapitarle le envió una nota de despedida firmándola “tu Valentín”.

La iglesia lo beatificó y canonizó posteriormente.

Aun hoy sigue siendo el tema de las celebraciones del Día de San Valentín, “el día de los enamorados”.

(Quiero hacer una aclaración, y es que en aquellos primeros tiempos del cristianismo todavía no estaba puesta la obligación del celibato para los sacerdotes y obispos cristianos.)   

CLAUDIO II “El Gótico”. (214-270).

Emperador romano del 268 hasta el 270. Nacido en el seno de una familia noble de Iliria, su nombre completo era Marco Aurelio Claudio Augusto. Fue uno de los oficiales del ejército romano que dirigió las fuerzas en la frontera de Iliria durante el reinado de los emperadores Decio, Valeriano y Galieno. Al morir este último en el año 268, Claudio fue proclamado emperador por sus soldados. Su corto reinado, truncado con su muerte debido a la peste, (se comentó por el pueblo que su muerte fue castigo del cielo por la ejecución del Obispo cristiano Valentín), estuvo marcado por el éxito de sus campañas militares contra dos tribus germanas, los alemanes y los godos, que amenazaban las provincias romanas. Fue en reconocimiento de su victoria sobre los godos por lo que llegó a ser conocido como “El Gótico”.  (nota del autor)

Pero ¿qué sabemos realmente sobre san Valentín?

Lo que sabemos, como ya se ha indicado, es bien poco: hubo una catacumba cristiana en la Vía Flaminia cuyos restos se atribuían a un cristiano llamado Valentín, martirizado en la persecución del emperador romano Claudio llamado “El Gótico”, alrededor del año 269 o poco más. Sobre esa catacumba, como fue práctica común después en muchos de los casos de nuestros santos, se construyó hacia el año 350, una basílica dedicada a este santo mártir, que bien podría ser que fuera el obispo de la ciudad de Interamna (actual Terni), llamado Valentín, y que hubiera sido llevado a Roma para su martirio en tiempos del cónsul Furio Plácido, en el año 273, apenas unos años después del dato que la memoria tradicional, que con toda su imprecisión, conservaba. El nombre de Valentín como mártir en Roma (pero no necesariamente «de» Roma) aparece en todos los martirologios antiguos. Y aquí acaban las certezas históricas.

Pero ¿qué afirman las leyendas tradicionales?

Aunque posiblemente sobre la base de la misma persona histórica, las leyendas se han desarrollado de manera separada en Roma y en Terni. Y este fenómeno que no es nada infrecuente, a lo largo de los siglos ha llenado de duplicaciones (o triplicaciones y más) el catálogo de santos. Las líneas principales de esas leyendas lo hacen un intrépido defensor de cristianos, ya sea visitándolos en la cárcel, ya sea arriesgando su vida para unirlos en matrimonio, aunque este desarrollo es muy posterior, y parece que sólo para racionalizar el patronazgo de los enamorados. La edición original del principal catálogo del siglo XVIII nos transmite aún que «fue un santo sacerdote de Roma, quien, con san Mario y su familia, socorría a los mártires durante la persecución de Claudio II. Fue aprehendido y enviado por el emperador al prefecto de Roma, quien al ver que todas sus promesas para hacerlo renunciar a su fe eran ineficaces, mandó que lo golpearan con mazas y después lo decapitaran», rasgos que formaban parte de la versión romana. La diócesis de Terni, por su parte, se basa en que «textos del siglo VI cuentan que san Valentín, ciudadano y obispo de Terni desde el año 197, resultó famoso por su santidad de vida, por su caridad y humildad, por su celo apostólico, y por los milagros que realizaba, por lo que fue invitado a Roma por un cierto Cratón, orador griego y latino, para que le curase a su hijo, enfermo desde hacía unos años». Una vez allí, hechas las curaciones y logradas las conversiones correspondientes, «fue aprisionado bajo el emperador Aureliano (¿Marco Aurelio Claudio Augusto?), y decapitado en Roma. Era el 14 de febrero del 273. Su cuerpo fue transportado y enterrado en Terni, en el 58 miliario (es decir, la marca de millas) de la Vía Flaminia». La imaginación, a Dios gracias, no tiene los estrechos límites de los documentos históricos, y todo puede compaginarse con todo, el enterramiento en la Vía Flaminia con el traslado a Terni, y muchísimos detalles más, que omito para no abundar, aunque no sin advertir que la ramificación de estos «hechos» llega hasta San Cosme y San Damián, lo que es decir, hasta tocar los mismísimos pies de los Apóstoles.

Pero ¿qué relación tiene con los enamorados?

La cuestión por la que ha devenido en el patrono de los enamorados es también incierta, y o bien lo ha hecho, por apoyo a todo lo débil, el amor, sobre todo juvenil, necesita de protección, y cuanto más celestial sea ese apoyo, mejor para afianzarse y madurar, o bien se apoya en algunos testimonios como los ya aquí reflejados. Ahora bien, como sucede muchísimas veces, es muy difícil saber a ciencia cierta por qué ha llegado a ser tal patrono. Que se base en algún rasgo de la leyenda es poco probable, aunque ya hemos visto que hay un desarrollo más bien tardío que hace de Valentín un obispo casamentero. La explicación que parece más probable proviene del ámbito sajón: parece que hacia esta época los pájaros hacen su nido, por lo que comenzó a acostumbrarse a «pedir la mano» para la fiesta de san Valentín.

 

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