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Archivo de la categoría ‘Iglesia – estado, sociedad y religión’

Melchor, Gaspar y Baltasar.

“Con los pastores, pasó hace unos días un acontecimiento extraño que resultó bien. Cuidaban sus rebaños cumpliendo su rudo oficio cuando vieron una tan extraña como clara visión de ángeles que les decían cosas al principio incomprensibles y al poco rato comprobadas. Sí, allí, en un casucón, estaba el Niño del que se les habló, con su madre y un varón. Hicieron lo que pudieron en su tosquedad y carencia según mandaban las circunstancias. Como les habían asegurado que era la “Luz que iluminaba al pueblo que habitaba en sombras de muerte”, de lo que tenían dieron para ayudar y para quedar bien con aquella familia que al parecer era más pobre que ellos. No les costó trabajo aceptar el milagro que era tan claro. Lo dijeron los ángeles, pues… tenían razón.

Vinieron unos Reyes. Fueron los últimos en llegar a ver a aquel Niño y si se entretienen un poco más…, pues ¡que no lo encuentran! Viajaron mucho por los caminos del mundo. Venían desde muy lejos. Pasaron miedo, frío y calor. Hasta estuvieron perdidos pero, preguntando e inquiriendo, sacaron fruto de su investigación. Aquello fue un consuelo porque tuvieron susto de haber perdido el tiempo y tener que regresar a los comienzos con el fracaso en sus reales frentes. Pero no, sabían que aquella estrella era capaz de llevarles adonde estaba Dios. También las circunstancias mandaban y adoraron y ¡cómo no! ofrecieron dones al Niño-Creador.

Los Magos de Oriente se postran ante Jesús Niño y lo adoran, con sus regalos hablan de lo que ellos encuentran en Él: El oro se le ofrece sólo a los reyes, por lo que reconocen en Jesús al Rey; el incienso se le ofrece sólo a Dios, por lo que revelan que Jesús es Dios; y la mirra es un perfume que reconoce en Jesús Rey, Hijo de Dios, también a un Hombre.

Los dos son caminos, la fe y la razón. Uno es sencillo, basta con que hable Dios. El otro es costoso, búsqueda constante y sincera con peligros de equivocación. La Verdad está en su sitio. Sencillez es condición. Los pastores la aprehenden y los sabios la descubren. Entrambos la sirven y entrambos son de Dios.”

La adoración de los magos es uno de esos relatos que aparecen en la Biblia, ampliamente difundidos y que han originado tradiciones que llegan hasta nuestros días. Cualquiera puede decirnos hoy, inclusive los menos creyentes, los nombres de estos famosos personajes, de dónde provenían, a qué razas pertenecían, qué regalos traían para el Niño Jesús y hasta contarnos a grandes rasgos el episodio de su aventura. Pero ¿quiénes eran y qué buscaban realmente de estos enigmáticos personajes que dejaron una impresión tan pintoresca en nuestra cultura?, ¿qué nos trata de decir la Biblia al presentarnos tan peculiar historia?, para hacerlo debemos dirigirnos al texto con humildad y tratar de extraer bajo la luz del Espíritu Santo el mensaje de la Palabra de Dios que nos llega bajo las letras del escritor sagrado.

CAMINAN, BUSCAN Y ENTREGAN

Reyes Magos que saliendo de vuestros reinos,
cabalgáis en busca de Aquel que también dejó el suyo
,
Decidnos:
¿Cómo encontrar la ruta de Belén?
¿Cómo es la estrella que nos lleva hasta el Redentor?
La ruta de Belén,
es el camino de cada día
Es la valentía de los que creen en medio de dificultades
o la persistencia,
aún en medio de tormentas
Es la curiosidad de indagar y avanzar
aunque no se vislumbre
nada en el horizonte
¿Y la estrella?
La estrella es la luz
que ilumina el corazón,
La intuición de saber que, Dios
siempre acompaña
La esperanza que te invita
a seguir adelante
o la mañana en la que sientes
que Dios te espera, que Dios te aguarda
Decidnos, Reyes Magos
¿Cómo es Dios?
Dios, es imposible de descifrarlo:
Lo vimos, y le adoramos
No nos habló, pero nosotros
le hicimos agasajos.
Le presentamos la riqueza
que el mundo tiene
y de la que tanto le cuesta desprenderse
Le ofrecimos el incienso
con el cual el hombre
hoy, en vuestro tiempo,
perfuma y ensalza todo lo material
olvidando al Único
que es digno de tal honor
Dejamos a sus plantas,
con lágrimas en los ojos
la humanidad y sus pecados
el mundo y sus contradicciones
la tierra y todo lo que le atemoriza
Pero, sobre todo, como regios llegados desde lejos
le rendimos homenaje,
vasallaje y pleitesía
y, por vosotros, los hombres
de estos nuevos tiempos
pedimos e hundimos
nuestras rodillas en el suelo:
que no perdáis la fe
que no temáis seguir
a la estrella que siempre guía
y Dios os colmará de una felicidad sin medida.
Amén.

D. Javier Leoz Ventura

Párroco de San Lorenzo (Pamplona)

 

Magos Oriente

¿Magos o reyes?

Tal vez no sepamos que la Biblia no habla de “reyes”, sino simplemente de “magos” venidos del oriente, sin especificar nombres, razas, o posición social; ni siquiera se dice que fueran tres. De lo que nos habla el evangelio es de quiénes eran, y para ello utiliza la palabra “magos”, que en la antigüedad era utilizada para designar a cualquiera que tuviera habilidades que escapaban al entendimiento de la mayoría, ya que la distinción entre ciencia y superstición no estaba muy clara, sobre todo si el objeto de estudio comprendía las estrellas, a las cuales se les atribuía influencia sobre los acontecimientos humanos, de hecho, sabemos que la astrología que tuvo su origen en la antigua Mesopotamia, precisamente al oriente de Israel.

Podemos ver en ellos a personas paganas, sin un conocimiento claro de la teología judía, pero que a la vez eran estudiosas, que examinaban la naturaleza para descubrir la razón de las cosas. Una suerte de científicos y adivinos, que buscaban pistas en la creación para conocer al Creador de semejante universo y que tal vez tuvieron contacto con algunos judíos que quedaron en Babilonia luego de la última deportación, lo que pudo haberles dejado algún conocimiento sobre la esperanza de judía acerca de la llegada del Mesías.

Estrella de Jesús

Vieron su estrella.

Lo siguiente que nos dice Mateo es que los magos se presentaron en Jerusalén preguntando “¿dónde está el rey de los judíos que ha nacido?, pues hemos visto su estrella en el oriente y hemos venido a adorarle” (Mt 2,2). Llaman la atención varios aspectos de esta lectura que no son fáciles de responder, sobre todo el hecho de que la pregunta supone que todos deberían conocer la respuesta, ya que da por sentado que todos saben que ha nacido un nuevo rey, del cual hablan hasta las estrellas y que él mismo es imagen de Dios o que lo representa hasta el punto de merecer adoración. Sin embargo lo que provocan es un gran sobresalto, ya que en ese país nadie estaba enterado del acontecimiento que habían logrado descifrar estos extranjeros. ¿Cómo pudieron saber esto aquellos peregrinos del oriente? Para quien busca a Dios a tientas en la oscuridad de la noche, una estrella es suficiente para alumbrar el camino y ponerse en marcha. Ciertamente estos magos lograron ver e interpretar una señal de Dios a través de su limitada ciencia, quien en su infinita misericordia no se negó a aquellos que lo buscaban, poniendo en el cielo nocturno una estrella en el lugar indicado para anunciar su venida. Muchas veces Dios se vale de cualquier medio para atraer a quienes lo buscan, aún los menos ortodoxos, sin embargo la observación de la estrella no fue suficiente para asegurar el encuentro, aún faltaba algo más.

¿Dónde ha de nacer?

Los magos, siguiendo la lógica humana y su ciencia llegaron al palacio del rey Herodes pensando que allí les iban a mostrar al nuevo rey, sin embargo se consiguieron con que nadie sabía del hecho. Pero al contrario de los magos, los sacerdotes y escribas del pueblo sí eran capaces de conocer dónde había de nacer el Cristo, quienes ante la interrogación de Herodes pudieron responder sin dudas: “…En Belén de Judea, porque así está escrito por el profeta” (Mt 2,5). El encuentro con Jesús tenía que pasar por las escrituras, ya que las escrituras hablan de Él (Lc 24,27), no era suficiente la observación de las estrellas o la ciencia, es Dios quien se revela y por lo tanto debemos conocer esa revelación para encontrarle. Una vez conocido el paradero del niño, los magos emprendieron el camino hacia Belén, pero ni Herodes ni los sacerdotes los acompañaron, ¿sería porque no daban crédito a sus observaciones? ¿O sería porque se trataba de paganos? Vemos después que Herodes llamó aparte a los magos para indagar más sobre la probable fecha de nacimiento del niño y para comprometerlos con que vinieran de regreso para contarle sobre su paradero, por lo tanto creyó en su historia pero su actitud fue muy diferente, su intención era de matarle, y por ello no dudó luego de eliminar a todos los menores de dos años al percatarse de que los magos no volverían. Tampoco los sacerdotes y entendidos de la Ley, autoridades religiosas de la época y por lo tanto capaces de saber dónde nacería el Mesías, mostraron interés en ir a buscarlo. Prefirieron quedarse en la comodidad de sus casas, o tal vez tenían miedo de que Herodes lo interpretara como una rebelión en su contra, poniendo así en peligro sus propias vidas.

Adoración Magos

Se pusieron en camino.

Y así con las señas que dieron los sacerdotes los magos prosiguieron su camino, no se quedaron en las comodidades de palacio, ni se desanimaron ante el escenario que habían presenciado, donde los que se suponían que debían alegrarse ante el nacimiento del nuevo Rey prefirieron esperar sentados antes que ponerse en marcha y exponerse. Sino que rápidamente continuaron la marcha, confiando en lo plasmado en la Escritura y todavía guiados por la estrella que iba delante de ellos, “hasta que llegó y se detuvo encima del lugar donde estaba el niño” (Mt 2,9b). ¿Quiere decir esto que la estrella se movía y se detuvo sobre una casa? Todos sabemos que las estrellas se mueven en el firmamento debido a la rotación de la Tierra y este movimiento no se detiene. ¿Sería que se apagó la estrella? Lo que debemos entender de este versículo es que cesaron las señales celestes, y es justo en este momento que se llenaron de alegría pues comprendieron que su búsqueda había terminado, no tenía ya sentido interrogar a la creación una vez que estaban frente a aquel por quien todo fue creado. Ya no había que mirar hacia las estrellas sino hacia el propio Jesús, la oscura noche por la que transitaban había acabado y ahora amanecía frente a ellos un eterno sol. Y ante la presencia del Hijo de Dios lo que queda es postrarse y adorarle, entregándole sus tesoros. (Ap 21, 23-27)

Avisados en sueños.

Y, avisados en sueños que no volvieran a Herodes, se retiraron a su país por otro camino” (Mt 2,12). ¿Dónde está ahora la estrella? ¿Por qué no siguen consultando los astros? Definitivamente, luego de este encuentro las cosas no son iguales para los magos. Su vida ha cambiado, ya no está dirigida por las estrellas, ahora Dios se toma la confianza de hacerles saber su voluntad a un nivel un poco más personal, y tiene que ser así puesto que lo han visto a Él. Y ellos no dudan en seguir esta nueva señal a pesar de haberse comprometido con Herodes de volver. Sin embargo el evangelista toma la precaución de no mencionar al Ángel del Señor en el sueño de los magos, tal como sí lo hace cuando se refiere al sueño de José para huir a Egipto (Mt 2,13), porque se da cuenta que si bien ha habido un encuentro este aún no es comprendido en su totalidad, falta el elemento del seguimiento, el cual sí posee José, quien conoce bien las escrituras y además está al servicio del niño a través de su cuidado y el de su madre.

¿Qué actitud tenemos, frente al llamado de Dios?

Lo que nos llena de esperanza al ver estos magos siguiendo una estrella es la garantía de que quien busca a Dios con la actitud correcta lo encontrará. La necesidad de encontrar a Dios los llevó a emprender un largo viaje, poniéndose en marcha a pesar de las dificultades propias de la época, dejando todo para seguir una señal que al parecer pasó inadvertida para otras personas o que no le atribuyeron el mismo significado y que al final verdaderamente logran un encuentro verdadero, no sin antes experimentar un crecimiento al conocer la Palabra de Dios, que en resumidas cuentas es la que los prepara para llegar al lugar donde los esperaba Dios. Esta actitud contrasta con la de aquellos que asombrosamente sí sabían dónde encontrar a Dios pero no lo buscaban, porque más les importaba su seguridad o su comodidad. Y aún peor la de aquellos como Herodes, que buscan a Dios para tratar de destruirlo. Estas personas estaban más preparadas para encontrarse con Dios pero definitivamente no hicieron nada para llegar a conocerlo. Los magos consiguieron una transformación en sus vidas, una nueva relación con Dios. Los jefes de los judíos en cambio siguieron siendo los mismos.

Vemos entonces que es necesario para el encuentro con Dios cuatro elementos importantes:

  • Buscar a Dios poniéndose en marcha, en otras palabras realizar una búsqueda activa, no basta con saber que Él existe y que es el creador de todas las cosas, sino que hay que pedirle a través de la oración que se revele y que sinceramente se muestre para que podamos conocerle. Poco a poco veremos como los acontecimientos de la vida están inmersos en su plan amoroso y podremos ver su mano actuando en todos ellos.
  • Dejarse instruir por la Biblia, lo que significa que debemos conocer qué es lo que Dios nos ha dado a conocer de sí mismo a través de las Escrituras, y en concordancia con lo mencionado en el punto anterior, esta instrucción debe estar fortalecida con la oración y con el estudio, ya que no podemos entender claramente si no se nos explica.
  • Perseverar, no desanimarse aunque las personas que se supone que deberían conocer más a Dios dan malos ejemplos o parezcan no avanzar en su relación con Él. Cada quien es responsable de su crecimiento espiritual.
  • Reconocer que Él es el Señor y poner en segundo lugar todas las posesiones, poniéndolas a sus pies. Estos puntos pueden repetirse muchas veces como una escalera de caracol que nos va elevando cada vez más a Él, en esto consiste el seguimiento. El episodio de los magos también nos lleva a reflexionar como creyentes si sabemos dónde encontrar a Dios y muchos podríamos dar respuestas correctas. Diríamos que “Dios está en todas partes”, que está en la Eucaristía, o que habita en nuestros corazones y hasta reconoceríamos que está en el prójimo; todas estas son respuestas correctas pero cabría preguntarnos si de verdad lo hemos “visto” o “encontrado” en estos lugares o simplemente lo sabemos por una enseñanza intelectual recibida en nuestra instrucción religiosa. Y si no lo hemos encontrado aún pero sabemos dónde está ¿hemos salido a su encuentro?

“La adoración de los magos”
Por Gustavo A. Salazar Aponte
BUZÓN CATÓLICO www.buzoncatolico.es

María de Nazaret, Madre de Dios.

¿Cómo puede Dios ser hijo de una mujer?

La Maternidad divina es el privilegio más grande de María; es también aquel al cual se ordenan y del cual nacen todos los demás privilegios marianos, personales y sociales. La expresión consta de un sustantivo y un adjetivo; el sustantivo es fácilmente comprensible: es aquella relación que surge en la mujer que ha engendrado y dado a luz a un hijo. El adjetivo, en cambio, no puede menos de suscitar inmediatamente asombro y maravilla: ¿cómo puede Dios ser hijo de una mujer?

Dios te salve, María, Madre de Dios, tesoro veneradísimo de todo el orbe” (San Cirilo de Alejandría)

La Iglesia Católica quiere comenzar el año Celebrando esta Fiesta Solemne y pidiendo la protección de la Santísima Virgen María. Es la fiesta mariana más antigua que se conoce en Occidente. Es la fiesta de la mismísima “Madre de Dios”.

Ya en las Catacumbas Romanas que están cavadas debajo de la ciudad de Roma y donde se reunían los primeros cristianos para celebrar la Eucaristia en tiempos de las persecuciones, hay pinturas con este lema: “María, Madre de Dios”.

La mujer y que mujer, es el centro de atención en la liturgia de hoy. Particularmente la mujer como madre. Y esa mujer y esa madre es María, la Madre de Dios, nada más y nada menos.

San Pablo en su carta a los gálatas dice de Jesucristo:

nacido de mujer, nacido bajo la ley”, para indicarnos que como hombre, Dios necesariamente ha tenido que tener una madre. La bendición litúrgica de la primera lectura parece que fue escrita dirigida a María madre: “El Señor te bendiga y te guarde; el Señor haga brillar su rostro sobre ti y te conceda su favor; el Señor te muestre su rostro y te dé la paz”. El rostro del Señor es Jesús de Nazaret, el hijo de María. El evangelio nos permite intuirlo cuando con impresionante sencillez nos dice, refiriéndose a los pastores: “Fueron de prisa y encontraron a María, a José y al niño acostado en el pesebre”.

Su Santidad Benedicto XVI decía en el año 2008:

“El título de Madre de Dios, tan profundamente vinculado a las festividades navideñas, es, por consiguiente, el apelativo fundamental con que la comunidad de los creyentes honra, podríamos decir, desde siempre a la Virgen santísima. Expresa muy bien la misión de María en la historia de la salvación. Todos los demás títulos atribuidos a la Virgen se fundamentan en su vocación de Madre del Redentor, la criatura humana elegida por Dios para realizar el plan de la salvación, centrado en el gran misterio de la encarnación del Verbo divino.

Y todos sabemos que estos privilegios no fueron concedidos a María para alejarla de nosotros, sino, al contrario, para que estuviera más cerca. En efecto, al estar totalmente con Dios, esta Mujer se encuentra muy cerca de nosotros y nos ayuda como madre y como hermana. También el puesto único e irrepetible que María ocupa en la comunidad de los creyentes deriva de esta vocación suya fundamental a ser la Madre del Redentor. Precisamente en cuanto tal, María es también la Madre del Cuerpo místico de Cristo, que es la Iglesia. Así pues, justamente, durante el concilio Vaticano II, el 21 de noviembre de 1964, Pablo VI atribuyó solemnemente a María el título de “Madre de la Iglesia”.

Precisamente por ser Madre de la Iglesia, la Virgen es también Madre de cada uno de nosotros, que somos miembros del Cuerpo místico de Cristo. Desde la cruz Jesús encomendó a su Madre a cada uno de sus discípulos y, al mismo tiempo, encomendó a cada uno de sus discípulos al amor de su Madre. El evangelista san Juan concluye el breve y sugestivo relato con las palabras: “Y desde aquella hora el discípulo la acogió en su casa” (Jn 19, 27). Así es la traducción española del texto griego: εiς tά íδια; la acogió en su propia realidad, en su propio ser. Así forma parte de su vida y las dos vidas se compenetran. Este aceptarla en la propia vida (εiς tά íδια) es el testamento del Señor. Por tanto, en el momento supremo del cumplimiento de la misión mesiánica, Jesús deja a cada uno de sus discípulos, como herencia preciosa, a su misma Madre, la Virgen María.

Pidamos a María, a la doncella de Nazareth, a la llena de gracia, al asumir en su vientre al Niño Jesús, Segunda Persona de la Trinidad, y que por ello se convierte en la Madre de Dios, dando todo de sí para su Hijo y Dios nuestro, nos facilite y sea la guía segura que nos introduzca en la vida del Señor Jesús, pues vemos y creemos que todo en ella apunta a su Hijo. Es por ello que María es modelo para todo cristiano que busca día a día alcanzar su santificación.

Que MARIA, la mismísima MADRE DE DIOS, nos lleve por este nuevo año que hoy comienza por los caminos de su mismísimo HIJO.

Sin villancicos, no hay Navidad

Los ideólogos de Satanás, con azufre infernal, quieren neutralizar el buen olor de Cristo de la sociedad, imponiendo un laicismo feroz en la mayoría de estados de Occidente. Llevan décadas, conspirando en la tiniebla, para acabar con el espíritu de la verdadera Navidad, para desterrar al país del olvido las buenas costumbres católicas y socavar los cimientos de la cristiandad. Mucho peor que el avariento Scrooge, de la novela de Dickens, que se conmueve y recapacita, pues ellos han iniciado un camino de no retorno para dinamitar el Reinado Social de Cristo, tratando de apagar el rescoldo que queda en las brasas humeantes de muchos corazones.

Tras la revolución cultural del PSOE, para más INRI fue gobernando el PP de Gallardón en Madrid cuando se empezaron a cercenar los motivos religiosos de los adornos navideños de las calles. Por no pagar el peaje de la modernidad desalojaron del portal al Niño, a María y a José, al buey y al mulo y entronizaron en su lugar a un pavo, a una botella de cava etc…Bienvenidos al reino del Matrix progre, a la ciudad sin Dios. Todos siguiendo “genuflectos” y bovinamente el discurso que ensalza la laicidad como uno de los grandes logros del régimen del 78.

Nadie protestó ni dijo nada y años más tarde da grima pasear por las calles de ciudades como Barcelona, infestadas de luces insulsas que forman vocablos como FUM, FUM o ÑAM, ÑAM….Onomatopeyas infantiloides, de higiene mental aguda, para mentes débiles. ¿Tanto costaba formar con las luces una frase que dijese HA NACIDO DIOS o GLORIA A DIOS EN LAS ALTURAS o FELIZ Y SANTA NAVIDAD?

Evidentemente que el Nuevo Orden Mundial y sus esbirros han vetado ese contenido de las sociedades que dominan. Dios ha muerto en la ONU y en la UNESCO. La Ingeniería Social avanza, como los jinetes desbocados del apocalipsis, con la inquina del averno. Por eso hay que estar alerta y ofrecer resistencia con valentía y firmeza, hasta dar la vida, si fuese necesario, por defender los derechos de Dios, pisoteados por los hijos de Satanás.

Grandes centros comerciales, como el Corte Inglés, también han claudicado al gelido laicismo. Antaño regalaban a las pupilas unas decoraciones navideñas primorosas rebosantes de colorido y creatividad, con motivos religiosos. Hoy son luces blancas, frías, insulsas, sin alma y por supuesto sin villancicos. Una Navidad castrada por el bisturí de la modernidad.

Y además de la ornamentación, un tema clave, y que da título a este artículo, es la aniquilación de los villancicos españoles tradicionales (especialmente andaluces, castellanos etc…) Este proceso se da igualmente en Hispanoamérica, aunque intuyo que allí se conservan un poco más estos signos genuinos de la Navidad.

En España ya no se escuchan prácticamente en ningún sitio porque la sociedad laica no quiere celebrar que ha nacido Dios. Ellos siguen la tesis nietzscheana de que Dios ha muerto y no quieren dejarle nacer ni en sus corazones ni en la sociedad. El bullicio de la modernidad insonoriza la voz del corazón, el frenesí de la vida abandona al hombre a la orfandad de Dios.

Ni siquiera aparece el portal de Belén en los anuncios publicitarios. Nos quieren vender una Navidad mundana, de Satanás. Los protagonistas son sucedáneos como Papá Noel, arbolitos nórdicos y todo tipo de plagios de oropel para desterrar a Dios de las mentes. No lo hacen de manera cruenta, como en la revolución marxista, sino de forma sutil, con el marxismo cultural. Abortan a Dios mismo en las entrañas sangrantes de la cristiandad.

Reivindico absolutamente los villancicos en Navidad porque, junto con los belenes, son un poderoso instrumento para adentrarnos en el misterio navideño, nos hacen como niños y nos llevan al portal de Belén a adorar al Niño Dios. Mientras escribo este artículo estoy escuchando emocionado los villancicos de siempre. O recuperamos los villancicos, los belenes, la Misa de Gallo, la costumbre de practicar la caridad en Navidad etc. o en unos años rendiremos vasallaje a las fiestas del solsticio de invierno.

Pensemos en la diferencia que hay entre cantar villancicos en familia, pues el protagonista es Jesús, y estar abducidos por los cantos de sirena deplorables de las televisiones, que vomitan en alta definición todos los vicios del siglo.

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Solemne Festividad Virgen de la Esperanza

PATRONA Y ALCALDESA

La Virgen de la Esperanza, a petición del clero, las autoridades y pueblo logroñés, fue declarada y confirmada por Su Santidad Pío XII ‘CELESTIAL PATRONA ANTE DIOS DE LA CIUDAD DE LOGROÑO’ con todos los derechos y privilegios litúrgicos correspondientes, sin que nada obste en contrario, el día 14 de mayo de 1948.

La proclamación fue leída el día 11 de junio de dicho año por el entonces obispo de Orense y nacido en Logroño, D. Francisco Blanco Nájera en la iglesia de Santa María de la Redonda.

Y el día 18 de diciembre de 1976, según decisión adoptada por la Corporación Municipal presidida por su alcalde, el Excmo. Sr. D. Narciso San Baldomero y Ruíz de Morales, la Patrona de Logroño recibió el título de ALCALDESA MAYOR DE LA MUY NOBLE Y MUY LEAL CIUDAD DE LOGROÑO, siendo al año siguiente cuando dicho alcalde le entregó el bastón de mando para que pueda ostentar su poder de alcaldesa mayor.

FESTIVIDAD VIRGEN DE LA ESPERANZA

Actos para hoy día 18 de Diciembre.

Hoy, Festividad de la Patrona, la celebración comenzará a las 12.00 horas con la Misa solemne en honor a la Virgen de la Esperanza en la iglesia de Santiago El Real, desde donde partirá la procesión.

Posteriormente, se celebrará la inauguración de la nueva sede de la Cofradía, cedida por el Ayuntamiento de Logroño, donde la alcaldesa Cuca Gamarra les hará la entrega oficial de la Bandera de Logroño.

A las 18.00 horas, la Cofradía Virgen de la Esperanza celebra el Reparto de Luz del Belén, y a las 19.30 se celebrará la Eucaristía, Novena y la tradicional presentación de los niños a la Virgen en la misma iglesia.

LA IMAGEN

La imagen de Nuestra Señora la Virgen de la Esperanza es una bellísima talla de comienzos del siglo XIV, profundamente rehecha con posterioridad.

La Virgen no se presenta con el vientre henchido, encinta, expectante para dar a luz al Hijo de Dios hecho carne en sus purísimas entrañas.

Sino por el contrario, se nos presenta regia, sentada en su trono, mostrándonos al niño Dios en su regazo.

 

Antiguamente sostenía la Virgen en su mano derecha un ramillete de tres azucenas, que según parece, eran más bien tres flores de lis, en recuerdo de la gesta de 1521.

Tanto la Virgen como el Niño presentan una irresistible atracción.

Quién se detenga a contemplar las imágenes quedará, de seguro, prendido de su rara belleza, cautivado por el encanto del risueño semblante de ambos, Madre e Hijo.

 

Esa imagen de la Virgen, contemporánea de la batalla de Clavijo, con el tiempo llegó a desaparecer y en el siglo XIII fue sustituida por otra a la que también se le denominó NUESTRA SEÑORA DE LA ESPERANZA, imagen que actualmente se conserva en la parroquia del pueblo de Clavijo, a la que fue traslada al marchar los monjes del monasterio de San Prudencio en tiempos del rey Carlos III.

 

Esta última imagen, con el tiempo, estaba olvidada de propios y extraños hasta que hacia el año de 1950, gracias a los inventarios de la Parroquia, se supo que la reseñaban con estas palabras rituales:

“Es una imagen muy antigua, traída a la Parroquia al extinguirse el monasterio de San Prudencio y se denomina LA VIRGEN DE LA ESPERANZA.”

 

A esta imagen es a la que invocaban los logroñeses en su peregrinación. Y a tal grado llegaría la devoción a esa imagen que el pueblo logroñés hizo una imagen similar o igual (finales del siglo XIII o principios del XIV) y es la que actualmente está en la iglesia de Santiago El Real (Logroño) y a la que también denominaron LA VIRGEN DE LA ESPERANZA, imagen gótica de semblante maternal, sonriente y benevolente.

 

También se le conoce a esta imagen (se desconocen las razones) por LA TOLEDANA.

Acaso ese título se deba a que la festividad de la Anunciación (con la Anunciación a María empieza la expectación del parto de la Virgen) y cuya festividad se trasladó del 25 de marzo al 18 de diciembre en el X Concilio de Toledo (año 656) por propuesta de San Ildefonso.

Por otro lado, la Liturgia en España por aquellos tiempos era la hispánica, también conocida como visigótica o mozárabe, y estuvo vigente hasta la implantación del rito romano.

 

Alfonso VI a instancias del enérgico pontífice Gregorio VII y de la reina Inés de Aquitania, decidió implantar en la liturgia el rito romano en sustitución del mozárabe; un concilio celebrado en Burgos en 1080 ponía fin a la tradición visigoda.

 

En 1081 la liturgia romana imperaba ya en España. Lo de LA TOLEDANA puede, pues, ser debido a los orígenes mozárabes o hispánicos de esta liturgia.

 

La imagen pues de Nuestra Señora de la Esperanza es una talla sedente del siglo XIV.

 

Pero si los cristianos damos a las imágenes de este tipo, el título de la Esperanza, es por dos razones importantes:

a) Por la expectación del parto, ‘Virgen de la Esperanza’, virgen que espera el nacimiento del hijo y de la maternidad y que se la representa con el vientre abultado cual mujer parturienta. Es la festividad que la Iglesia celebra el día 18 de diciembre.

b) ‘Virgen de la Esperanza’ que se reza en la bella oración LA SALVE: “Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida y dulzura, ESPERANZA nuestra…”

Si nos fijamos en nuestra imagen de la Virgen de la Esperanza de la Iglesia de Santiago el Real de la ciudad de Logroño veremos que es una talla que lleva al Niño Jesús sobre sus rodillas.

 

No está pues en ‘expectación de parto’, no es la Virgen que espera el nacimiento del hijo.

 

Entonces, el motivo por el que se llamó a la imagen de Santiago El Real ‘Virgen de la Esperanza’ por ser la Virgen, ESPERANZA NUESTRA.

LA DEVOCIÓN

Atendiendo a su antigüedad, la tradición nos dirá como hemos ya comentado que los antepasados logroñeses comenzaron a profesar gran devoción a una talla de la Virgen bajo la advocación de la Esperanza a partir de un suceso ocurrido en la legendaria batalla de Clavijo.

 

Se cree que, ante la angustiosa situación surgida para las tropas cristianas tras la derrota en la Batalla de Albelda, el rey Ramiro junto con los monjes del monasterio de San Prudencio, se pusieron bajo la protección de la Virgen y de Santiago.

 

Elevando sus fervientes súplicas ante una imagen de Santa María que se encontraba en la iglesia de dicho monasterio y en la cual depositaron su esperanza en la noche del 22-23 de mayo del año 884.

 

La Esperanza no fue defraudada ya que el mismo dio 23 de mayo, el rey Ramiro I con su ejército derrotaba a los moros en la batalla conocida con el nombre de BATALLA DE CLAVIJO, con la especialísima ayuda del apóstol Santiago.

 

A partir de ahí se hizo costumbre que todos los años, el día 23 de mayo, los logroñeses peregrinaran a Clavijo (pueblo de La Rioja a 17 Km de Logroño) para dar gracias al apóstol Santiago y a la Virgen por ese acontecimiento.

 

Así como el del ‘cese del tributo a los moros de las cien doncellas’, y se dirigían al Monasterio de San Prudencio donde había una imagen de la Virgen a la que se llamaba ‘La Virgen de la Esperanza’.

 

Ya en el Siglo XII se registra un voto de la ciudad de Logroño por el que se obligaba, subir anualmente al monasterio de San Prudencio.

 

Este voto se cumplió con más o menos incidencias hasta que en 1837 desapareció el monasterio como consecuencia de la ley de supresión de órdenes.

 

Con la extinción del monasterio, la talla original pasó a la iglesia parroquial de Clavijo, donde se conserva en la actualidad bajo la advocación tradicional de la Esperanza, al igual que en la Iglesia de Santiago el Real.

* datos extraidos de la web forosdelavirgen.org

“¡Regocijaos! El Señor cerca está”

Gaudete es el nombre que recibe el tercer domingo de Adviento en el calendario litúrgico cristiano.

Recibe ese nombre por la primera palabra en latín de la antífona de entrada, que dice: Gaudéte in Domino semper: íterum dico, gaudéte. (Estad siempre alegres en el Señor, os lo repito, estad alegres). La antífona está tomada de la carta paulina a los filipenses ( Flp. 4, 4-5), que sigue diciendo Dominus prope este (el Señor está cerca).

Con ese término, se pretende animar al pueblo Cristiano a continuar con la preparación para la Solemnidad de la Natividad del Señor.

El color litúrgico usado, en las vestiduras del celebrante correspondiente a este domingo, es el rosado. No obstante, no es obligatorio el uso de este color, por lo que con cierta frecuencia se continúa vistiendo el color general del Tiempo de Adviento, es decir, el color morado.

 

Anviento CasullaGaudate casulla

Este tiempo de Adviento, se originó como un ayuno de cuarenta días en preparación para la Natividad, comenzando el día después de la fiesta de San Martín (12 de noviembre), de aquí que a menudo se le llamara la “Cuaresma de San Martín” nombre por el que se le conocía en el siglo V. La introducción de dicho ayuno de Adviento se puede datar en esas fechas porque no hay evidencia de que se celebrase la Navidad el 25 de diciembre, antes de finales del siglo IV.

En el siglo IX, la duración del Adviento se redujo de cinco a cuatro semanas; la primera alusión a la temporada acortada se encontró en una carta del Papa San Nicolás I a los búlgaros, y hacia el siglo XII el ayuno había sido ya reemplazado por una simple abstinencia.

El Papa San Gregorio I el Magno, fue el primero en redactar un Oficio para el Adviento, y el Sacramentario Gregoriano es el primero que señala Misas propias para los domingos de Adviento. En ambos (Oficio y Misa) se hace ya indicación para cinco domingos, pero hacia el siglo X el número usual eran cuatro, aunque algunas iglesias de Francia, observaban cinco domingos también en el siglo XIII.

Sin embargo, a pesar de todas estas modificaciones, el Adviento conservó muchas de las características de los tiempos penitenciales lo que lo hacía como un equivalente de la Cuaresma, y correspondiendo el tercer domingo de Adviento, mitad de este tiempo litúrgico, una similitud con el “laetare” o domingo de mitad de la Cuaresma.

En éste, al igual que el citado domingo de “laetare”, se permitía usar el órgano y las flores, prohibidos durante el resto de la estación; se permitía el uso de vestimentas color rosa en lugar del púrpura o negro como anteriormente; el diácono y subdiácono reasumieron el uso de la dalmática y de la túnica en la Misa principal, y los cardenales usaban color rosa en lugar del púrpura. Todas estas marcas características han continuado usándose y son la disciplina actual de la Iglesia Latina.

3º domingo adviento Gaudete

El domingo de “gaudete”, por lo tanto, hace un alto, como el domingo de “laetare”, a medio camino a través de una temporada que de otra manera es de carácter penitencial, y significa la cercanía de la venida del Señor.

De las “estaciones” que se celebran en Roma los cuatro domingos de Adviento, la de la basílica del Vaticano se le asigna el de este domingo “gaudete”, siendo el más importante de los cuatro domingos.

Tanto en el Oficio como en la Misa a través del Adviento, se hace referencia continua a la segunda venida de nuestro Señor, y esto se enfatiza en el tercer domingo por medio de la adición de signos de felicidad y alegría permitidos para ese día. El domingo de “gaudete” está marcado además por una nueva invitación, la Iglesia no invita ya a los fieles o laicos meramente a adorar “al Señor que va a venir”, sino que les llama a un saludo de alegría porque “el Señor está cerca y al alcance de la mano”.

Las lecturas de la profecía de Isaías, describen la venida del Señor y las bendiciones que resultan de ella, y las antífonas de vísperas hacen eco de las promesas proféticas. Los constantes aleluyas enfatizan la alegría de la espera, que ocurren tanto en el Oficio como en la Misa a través de todo la temporada. En la Misa, el introito “Gaudete in Domino temper” resalta la misma nota, y da su nombre al día. La epístola de nuevo nos incita a regocijarnos y nos urge a prepararnos para encontrarnos con el Salvador a través de oraciones, súplicas y acciones de gracia, mientras que el Evangelio, San Juan Bautista nos advierte que el Cordero de Dios está incluso ahora entre nosotros, aunque parezca que no le conocemos.

El espíritu del Oficio y de la liturgia a través de todo el Adviento es una espera y preparación para la Natividad o Navidad así como para la segunda venida de Cristo, y los ejercicios penitenciales, que han sido adecuados para ese espíritu, son suspendidos en el domingo de “gaudete” para simbolizar la alegría y el regocijo por la redención prometida, que nunca deben estar ausentes del corazón de todos nosotros, los fieles.

 

MI ALEGRIA ERES TU, SEÑOR

Vienes en silencio y tus pasos, Señor,
producen en mi, calma, seguridad y paz.
Necesito, Señor, un poco de tu mundo:
De tu gozo, para mi corazón triste
De tu alegría, para mi alma esquiva
De tu mano, en mis caminos inciertos

¡VEN, SEÑOR!

Y hazme recuperar la alegría perdida
El gusto por vivir, despertando cada mañana
La esperanza en tanta hora triste
Porque Tú, Señor, eres alegría
haz que mis dos ojos brillen
con el resplandor de la felicidad
con el encanto de la fe
con la virtud de la caridad

MI ALEGRIA ERES TU, SEÑOR

Porque vienes y te sientas a mi lado
Porque compartes mi condición humana
sabiendo lo frío, que tantas veces,
se encuentra mi corazón y mi pensamiento.
Porque, siendo Dios, apuestas fuerte por mí
Porque, estando en el cielo,
plantas tu tienda
en medio de tanta incertidumbre y viento
que sacude a nuestro viejo mundo

MI ALEGRIA ERES TU, SEÑOR

Por eso te doy gracias y bendigo tu nombre
Espero tu llegada y preparo mi interior
Anhelo la Noche Santa de la Navidad
y afino las cuerdas de mi alma,
con la verdad, la espera, el silencio,
la humildad o la vigilancia.
Sólo sé, mi Señor, que mi alegría
con tu llegada y por tu Nacimiento
eres Tú, Señor.

AMÉN

D. Javier Leóz Ventura.