DE LOS TUYOS, SEÑOR

Saltando con pasión y con gozo
para anunciar el Evangelio.
Hoy, Señor, contigo y por Ti
desciendo el Jordán de mi propio Bautismo
¡Necesito tanto de tu Gracia y de tu poder!
¡Deseo tanto tu Espíritu y tu fuerza!
Hoy contigo y por Ti, Señor
salto de la cuna de mi comodidad
a los caminos que llevan paz al mundo
Hoy contigo y por Ti, Señor
dejo el aliento del buey y de la mula
para ser soplo que infunda valor y esperanza
ilusión y optimismo a una tierra perdida
Hoy contigo y por Ti, Señor
quiero decir que Tú eres la Salvación
que, la mano de Dios, te acompaña
que, el dedo del Padre, te señala
que, el río Bautismal,
nos convierte en voceros de tu amor y de tu gracia

DE LOS TUYOS, SEÑOR

¡Sí! ¡De los tuyos yo quiero siempre ser!
Y recordando que, si no hablo de ti,
nunca podré decir que estoy en Ti

DE LOS TUYOS, SEÑOR

Que para eso he nacido en las aguas del Bautismo
para ser heraldo y profeta
para ponerme a tu servicio y en tu senda
para no olvidar que, no hay mayor gozo,
que servirte, amarte y pregonarte con generosidad

¡DE LOS TUYOS, SEÑOR!
¡PARA SIEMPRE!

D. Javier Leoz Ventura

Párroco de San Lorenzo (Pamplona)

 

Adornos navideños

¿Qué fecha es la idónea para quitar el nacimiento, árbol de navidad y resto de los diferentes adornos de navidad?

Cada año empezamos antes con los adornos ¿navideños? en las calles de nuestras ciudades, en los comercios, en nuestras casas y hogares, cayendo en la falsa navidad llena de espíritu consumista y profano. Gasto y derroche para una sociedad más bien inconformista a pesar de la opulencia y abundancia de todo tipo en la que nos encontramos asentados, incluso sin ser conscientes de ello.

 

Cenas de empresas, de amigos, de familiares, adquisición de todo tipo de regalos y cuanto más caros, mejor… llenan estos días marcados en el calendario en el mes de diciembre a los que mal llamamos navidad y que realmente, para nada, celebramos o festejamos el NACIMIENTO o NATIVIDAD del Señor. Todo lo que celebramos y festejamos, lo hacemos SIN ÉL, precisamente lo hacemos sin la persona protagonista de estas fechas, de JESÚS.

 

Cuando van concluyendo los diferentes días de fiesta en la Navidad, muchas personas van pensando en retirar los adornos. Conozco de casos que desde el 25 de diciembre, solamente piensan en quitar el nacimiento y el árbol de navidad, y por el contrario, otras deciden quitarlas pasado el 6 de enero, día de los Reyes Magos o Epifanía del Señor.

 

Para dar por finalizada ESTA cada vez más FIESTA PAGANA y a pesar que no haber una fecha establecida para poder retirar los adornos navideños, la mayoría coinciden que la principal fecha para poder retirarlos, es con la llegada de los Reyes Magos, sin embargo, otros manifiestan que la fecha indicada es el día del Bautismo de Jesús, fecha que varía según el calendario de cada año, es decir, en algunos casos puede ser 7 de enero o como en este 2019 que es hoy 13 de enero, cuando celebremos esta solemnidad. Hay incluso quienes deciden quitarlo a partir del día de la Candelaria, que se celebra el 2 de febrero, día de la Presentación del Señor.

 

No, no hay una fecha establecida, para poder quitar nuestros adornos navideños, ¿Pero por qué tanta prisa por retirar los símbolos y adornos cuando los hemos tenido hasta 20 días antes de su inicio? Como dice el refrán (sabiduría popular “Hasta San Antón, Pascuas son”. ¿No sería más sensato, coherente, incluso correcto, empezar la navidad en las fechas más próximas al día 24 de diciembre y finalizarla como decimos en las fechas indicadas? ¿Incluso resaltar y dejar de continuo, solamente el Misterio del Nacimiento con Jesús, María y José, en algún rincón principal de nuestros domicilios, para recordarnos y aprender, seamos creyentes practicantes o no, de la humildad, del amor y de la entrega por parte de las personas allí representadas?

 

Pensarlo… Yo, no quito mi “NIÑO JESUS” de mi ventana, hasta su bautizo, y de allí de nuevo a mi corazón.

 

Niño Jesús

José, María y Jesús, la Familia de Dios.

“La familia, la primera comunidad de vida y amor, es el primer ambiente donde el hombre puede aprender a amar y a sentirse amado, no sólo por otras personas, sino también y ante todo por Dios.” (San Juan Pablo II)

 

El Papa San Juan Pablo II, en su carta a las familias nos dijo que es necesario que los esposos orienten, desde el principio, su corazón y sus pensamientos hacia Dios, para que su paternidad y maternidad, encuentre en Él la fuerza para renovarse continuamente en el amor.

Así como Jesús creció en sabiduría y gracia ante Dios y los hombres, en nuestras familias debe suceder lo mismo. Esto significa que los niños deben aprender a ser amables y respetuosos con todos, ser estudiosos, obedecer a sus padres, confiar en ellos, ayudarlos y quererlos, orar por ellos, y todo esto en familia.

El hogar familiar debe ser una escuela de virtudes. Es el lugar donde crecen los hijos, donde se forman los cimientos de su personalidad para el resto de su vida y donde se aprende a ser un buen cristiano. Es en la familia donde se formará la personalidad, inteligencia y voluntad del niño. Esta es una labor hermosa y delicada. Enseñar a los niños el camino hacia Dios, llevar estas almas al cielo. Esto se hace con amor y cariño.

Las familias de hoy, deben seguir este ejemplo tan hermoso que nos dejó Jesús tratando de imitar las virtudes que vivía la Sagrada Familia: sencillez, bondad, humildad, caridad, laboriosidad, etc.

Hoy, en medio de una fuerte crisis de integridad de la familia, Dios nos brinda nuevamente el modelo de pleno amor familiar. María, José y el niño Jesús, “La Sagrada Familia de Nazaret”.

El mensaje que viene de la Sagrada Familia es ante todo un mensaje de fe: la casa de Nazaret es una casa en la que Dios ocupa verdaderamente un lugar central. Para María y José esta opción de fe se concreta en el servicio al Hijo de Dios que se le confió, pero se expresa también en su amor recíproco, rico en ternura espiritual y fidelidad. María y José enseñan con su vida que el matrimonio es una alianza entre el hombre y la mujer, alianza que los compromete a la fidelidad recíproca, y que se apoya en la confianza común en Dios. Se trata de una alianza tan noble, profunda y definitiva, que constituye para los creyentes el sacramento del amor de Cristo y de la Iglesia. La fidelidad de los cónyuges es, a su vez, como una roca sólida en la que se apoya la confianza de los hijos.

Cuando padres e hijos respiran juntos esa atmósfera de fe, tienen una energía que les permite afrontar incluso pruebas difíciles, como muestra la experiencia de la Sagrada Familia. Es necesario alimentar esa atmósfera de fe. Recordemos que “la salvación del mundo vino a través del corazón de la Sagrada Familia”.

La salvación del mundo, el porvenir de la humanidad de los pueblos y sociedades, pasa siempre por el corazón de toda familia. Es la célula de la sociedad.

Los Cristianos, en ésta festividad, recordamos y celebramos que Dios quiso nacer dentro de una familia para que tuviera alguien que lo cuidara, lo protegiera, lo ayudara y lo aceptara como era. Al nacer Jesús en una familia, el Hijo de Dios ha santificado la familia humana. Por eso nosotros veneramos a la Sagrada Familia como Familia de Santos, puesto que desde la intensa comunión hay una total entrega amorosa por parte de cada miembro de la familia santa elevando cada acto generoso hacia Dios, como el aroma del incienso, para darle gloria.

¿Pero cómo era la Sagrada Familia?

María y José cuidaban a Jesús, se esforzaban y trabajaban para que nada le faltara, tal como lo hacen todos los buenos padres por sus hijos.

  • San José, el padre.

Es el jefe de la familia y actúa siempre como Dios le manda, muchas veces sin comprender el por qué de lo que Dios le pide, pero teniendo fe y confianza en Él. “Al despertarse, José hizo lo que el Ángel del Señor le había ordenado: llevó a María a su casa”. (Mt 1, 24-25) Cuando se entera que María estaba embarazada piensa en abandonarla porque la quería mucho y no deseaba denunciarla públicamente (como era la costumbre de la época), pero el Ángel de Dios se le apareció en sueños y le dijo que lo que había sido engendrado en el vientre de María era obra del Espíritu Santo y que no temiera en recibirla. “Ella dio a luz un hijo, y él le puso el nombre de Jesús” (Mt 1, 25) Cuando nace el niño, él le pone el nombre de Jesús, como el Ángel le había dicho. Luego, cuando Herodes tenía intenciones de matar al Niño Jesús y ante otro aviso del Ángel del Señor, José toma a su familia y marcha hacia Egipto. Por último, con la muerte de Herodes y ante un nuevo aviso del Ángel de Dios, lleva a su familia a instalarse en Nazaret. San José, Casto Esposo de Santa María, acoge a Jesús en su corazón paternal, educándolo, cuidándolo, amándolo como si fuere hijo suyo.

José es carpintero, el Niño Jesús aprende de su “santo padre adoptivo” muchas cosas, entre estas, el oficio de carpintero, pues Jesús le ayudaba en sus trabajos, y después lo reconocen como el “hijo del carpintero”.

  • Santísima Virgen María, la madre.

La Santísima Virgen María, desde el momento de la Anunciación, es el modelo de entrega a Dios. “He aquí la sierva del Señor, hágase en mí según tu Palabra” (Lc 1, 38) En la Anunciación, María responde con un Sí rotundo desde una libertad poseída, poniéndose en las manos de Dios. En Santa María vemos una continua vivencia de la dinámica de la alegría-dolor: criando, educando, siguiendo de cerca a su Hijo Jesús mostrándole en todo momento un auténtico amor maternal. “Su madre conservaba estas cosas en su corazón” (Lc 2, 52) Ella fue vislumbrando lentamente el misterio trascendente de la vida de Jesús, manteniéndose fielmente unida a Él.

María se dedicaba a cuidar de toda la familia, de que no faltara nada en la casa de Nazaret.

  • Jesús, el hijo.

Tal como era la costumbre en aquella época, los hijos ayudaban a sus madres moliendo el trigo y acarreando agua del pozo y a sus padres en su trabajo. Podemos suponer que en el caso de Jesús no es diferente. Jesús aprendió a trabajar y a ayudar a su familia con generosidad. Él siendo Todopoderoso, obedecía a sus padres humanos, confiaba en ellos, los ayudaba y los quería.

Desde niño, Jesús demuestra que es el Hijo de Dios y que cumple fielmente lo que su Padre le manda. “Vivía sujeto a ellos” (Lc 2, 51) Como niño, Él obedecía a su madre y a su padre adoptivo, y permanecía siempre junto a ellos. María y José fueron sus primeros educadores. “El niño iba creciendo y se fortalecía, lleno de sabiduría, y la Gracia de Dios estaba con Él” (Lc 2, 40) Jesús aprende el oficio de carpintero de su padre adoptivo José. “¿No sabían que yo debo ocuparme de los asuntos de mi Padre?” (Lc 2, 49) Cuando Jesús se queda en el Templo, a los doce años, se puede pensar que desobedece a sus padres y que eso está mal. No es así, Jesús demuestra en este hecho su plena independencia con respecto a todo vínculo humano cuando está de por medio el Plan de su Padre y la Misión que Él le ha encomendado.

¡Qué enseñanza nos da Jesús, quien hubiera podido reinar en el más suntuoso palacio de Jerusalén siendo obedecido por todos! Él, en cambio, rechazó todo esto para esconderse del mundo obedeciendo fielmente a María y a José y dedicándose a los más humildes trabajos diarios, el taller de San José y en la casa de Nazaret.

Solemne Festividad Virgen de la Esperanza

PATRONA Y ALCALDESA

La Virgen de la Esperanza, a petición del clero, las autoridades y pueblo logroñés, fue declarada y confirmada por Su Santidad Pío XII ‘CELESTIAL PATRONA ANTE DIOS DE LA CIUDAD DE LOGROÑO’ con todos los derechos y privilegios litúrgicos correspondientes, sin que nada obste en contrario, el día 14 de mayo de 1948.

La proclamación fue leída el día 11 de junio de dicho año por el entonces obispo de Orense y nacido en Logroño, D. Francisco Blanco Nájera en la iglesia de Santa María de la Redonda.

Y el día 18 de diciembre de 1976, según decisión adoptada por la Corporación Municipal presidida por su alcalde, el Excmo. Sr. D. Narciso San Baldomero y Ruíz de Morales, la Patrona de Logroño recibió el título de ALCALDESA MAYOR DE LA MUY NOBLE Y MUY LEAL CIUDAD DE LOGROÑO, siendo al año siguiente cuando dicho alcalde le entregó el bastón de mando para que pueda ostentar su poder de alcaldesa mayor.

FESTIVIDAD VIRGEN DE LA ESPERANZA

Actos para hoy día 18 de Diciembre.

Hoy, Festividad de la Patrona, la celebración comenzará a las 12.00 horas con la Misa solemne en honor a la Virgen de la Esperanza en la iglesia de Santiago El Real, desde donde partirá la procesión.

Posteriormente, se celebrará la inauguración de la nueva sede de la Cofradía, cedida por el Ayuntamiento de Logroño, donde la alcaldesa Cuca Gamarra les hará la entrega oficial de la Bandera de Logroño.

A las 18.00 horas, la Cofradía Virgen de la Esperanza celebra el Reparto de Luz del Belén, y a las 19.30 se celebrará la Eucaristía, Novena y la tradicional presentación de los niños a la Virgen en la misma iglesia.

LA IMAGEN

La imagen de Nuestra Señora la Virgen de la Esperanza es una bellísima talla de comienzos del siglo XIV, profundamente rehecha con posterioridad.

La Virgen no se presenta con el vientre henchido, encinta, expectante para dar a luz al Hijo de Dios hecho carne en sus purísimas entrañas.

Sino por el contrario, se nos presenta regia, sentada en su trono, mostrándonos al niño Dios en su regazo.

 

Antiguamente sostenía la Virgen en su mano derecha un ramillete de tres azucenas, que según parece, eran más bien tres flores de lis, en recuerdo de la gesta de 1521.

Tanto la Virgen como el Niño presentan una irresistible atracción.

Quién se detenga a contemplar las imágenes quedará, de seguro, prendido de su rara belleza, cautivado por el encanto del risueño semblante de ambos, Madre e Hijo.

 

Esa imagen de la Virgen, contemporánea de la batalla de Clavijo, con el tiempo llegó a desaparecer y en el siglo XIII fue sustituida por otra a la que también se le denominó NUESTRA SEÑORA DE LA ESPERANZA, imagen que actualmente se conserva en la parroquia del pueblo de Clavijo, a la que fue traslada al marchar los monjes del monasterio de San Prudencio en tiempos del rey Carlos III.

 

Esta última imagen, con el tiempo, estaba olvidada de propios y extraños hasta que hacia el año de 1950, gracias a los inventarios de la Parroquia, se supo que la reseñaban con estas palabras rituales:

“Es una imagen muy antigua, traída a la Parroquia al extinguirse el monasterio de San Prudencio y se denomina LA VIRGEN DE LA ESPERANZA.”

 

A esta imagen es a la que invocaban los logroñeses en su peregrinación. Y a tal grado llegaría la devoción a esa imagen que el pueblo logroñés hizo una imagen similar o igual (finales del siglo XIII o principios del XIV) y es la que actualmente está en la iglesia de Santiago El Real (Logroño) y a la que también denominaron LA VIRGEN DE LA ESPERANZA, imagen gótica de semblante maternal, sonriente y benevolente.

 

También se le conoce a esta imagen (se desconocen las razones) por LA TOLEDANA.

Acaso ese título se deba a que la festividad de la Anunciación (con la Anunciación a María empieza la expectación del parto de la Virgen) y cuya festividad se trasladó del 25 de marzo al 18 de diciembre en el X Concilio de Toledo (año 656) por propuesta de San Ildefonso.

Por otro lado, la Liturgia en España por aquellos tiempos era la hispánica, también conocida como visigótica o mozárabe, y estuvo vigente hasta la implantación del rito romano.

 

Alfonso VI a instancias del enérgico pontífice Gregorio VII y de la reina Inés de Aquitania, decidió implantar en la liturgia el rito romano en sustitución del mozárabe; un concilio celebrado en Burgos en 1080 ponía fin a la tradición visigoda.

 

En 1081 la liturgia romana imperaba ya en España. Lo de LA TOLEDANA puede, pues, ser debido a los orígenes mozárabes o hispánicos de esta liturgia.

 

La imagen pues de Nuestra Señora de la Esperanza es una talla sedente del siglo XIV.

 

Pero si los cristianos damos a las imágenes de este tipo, el título de la Esperanza, es por dos razones importantes:

a) Por la expectación del parto, ‘Virgen de la Esperanza’, virgen que espera el nacimiento del hijo y de la maternidad y que se la representa con el vientre abultado cual mujer parturienta. Es la festividad que la Iglesia celebra el día 18 de diciembre.

b) ‘Virgen de la Esperanza’ que se reza en la bella oración LA SALVE: “Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida y dulzura, ESPERANZA nuestra…”

Si nos fijamos en nuestra imagen de la Virgen de la Esperanza de la Iglesia de Santiago el Real de la ciudad de Logroño veremos que es una talla que lleva al Niño Jesús sobre sus rodillas.

 

No está pues en ‘expectación de parto’, no es la Virgen que espera el nacimiento del hijo.

 

Entonces, el motivo por el que se llamó a la imagen de Santiago El Real ‘Virgen de la Esperanza’ por ser la Virgen, ESPERANZA NUESTRA.

LA DEVOCIÓN

Atendiendo a su antigüedad, la tradición nos dirá como hemos ya comentado que los antepasados logroñeses comenzaron a profesar gran devoción a una talla de la Virgen bajo la advocación de la Esperanza a partir de un suceso ocurrido en la legendaria batalla de Clavijo.

 

Se cree que, ante la angustiosa situación surgida para las tropas cristianas tras la derrota en la Batalla de Albelda, el rey Ramiro junto con los monjes del monasterio de San Prudencio, se pusieron bajo la protección de la Virgen y de Santiago.

 

Elevando sus fervientes súplicas ante una imagen de Santa María que se encontraba en la iglesia de dicho monasterio y en la cual depositaron su esperanza en la noche del 22-23 de mayo del año 884.

 

La Esperanza no fue defraudada ya que el mismo dio 23 de mayo, el rey Ramiro I con su ejército derrotaba a los moros en la batalla conocida con el nombre de BATALLA DE CLAVIJO, con la especialísima ayuda del apóstol Santiago.

 

A partir de ahí se hizo costumbre que todos los años, el día 23 de mayo, los logroñeses peregrinaran a Clavijo (pueblo de La Rioja a 17 Km de Logroño) para dar gracias al apóstol Santiago y a la Virgen por ese acontecimiento.

 

Así como el del ‘cese del tributo a los moros de las cien doncellas’, y se dirigían al Monasterio de San Prudencio donde había una imagen de la Virgen a la que se llamaba ‘La Virgen de la Esperanza’.

 

Ya en el Siglo XII se registra un voto de la ciudad de Logroño por el que se obligaba, subir anualmente al monasterio de San Prudencio.

 

Este voto se cumplió con más o menos incidencias hasta que en 1837 desapareció el monasterio como consecuencia de la ley de supresión de órdenes.

 

Con la extinción del monasterio, la talla original pasó a la iglesia parroquial de Clavijo, donde se conserva en la actualidad bajo la advocación tradicional de la Esperanza, al igual que en la Iglesia de Santiago el Real.

* datos extraidos de la web forosdelavirgen.org